Rusia dice que el supuesto arsenal nuclear para Ucrania será parte de la próxima ronda de negociación y no pone plazos para la paz

Moscú incluye el hipotético armamento atómico para Kiev en la agenda y descarta fechas para la paz

Ucrania y Estados Unidos han reunido este jueves a sus delegaciones en Ginebra para abordar la reconstrucción futura del país y el respaldo estadounidense, además de ultimar la próxima tanda de conversaciones tripartitas con Rusia. Tras unas cuatro horas de encuentro en la urbe suiza no se anunciaron avances trascendentales y Moscú envió al enviado de Putin para dialogar también con Washington, según medios rusos. Lo que sí dejó claro el Kremlin es que el presunto programa de suministro de armamento nuclear a Kiev figurará en la cita trilateral, prevista para marzo, como afirmó el mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski.

“Sin duda, es un factor que no podemos pasar por alto”, declaró este jueves el portavoz del Ejecutivo ruso, Dmitri Peskov, tras días en los que Rusia reveló lo que, a su juicio, son los planes para que Ucrania posea “de forma encubierta” arsenal nuclear. En paralelo, el titular de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, advirtió de que Moscú “no se fija una fecha concreta” para lograr la paz. El Gobierno ruso también ha acusado a Kiev de emplear “sustancias tóxicas” en sus operaciones militares, contra efectivos y contra población civil.

“Las Fuerzas Armadas de Ucrania, infringiendo sus compromisos internacionales según la Convención sobre Armas Químicas, utilizan sistemáticamente sustancias tóxicas contra militares y civiles rusos en la zona especial de operaciones“, indicó en un comunicado la Cancillería. “Todos estos incidentes están siendo registrados y documentados por nuestras autoridades competentes”, cerró el Kremlin.

En el terreno diplomático los progresos son pausados, pero el pasado lunes las partes pactaron el intercambio de cuerpos de combatientes fallecidos. Rusia ha devuelto 1.000 cadáveres de soldados ucranianos a cambio de 35 de sus propias tropas, tal como ratificaron desde Moscú. Al mismo tiempo, Zelenski denunció nuevos ataques masivos “contra infraestructura crítica” de Ucrania, cuando el invierno ya casi concluye. El presidente ucraniano reconoció que “la mayoría” de los proyectiles fueron interceptados por las defensas antiaéreas de Kiev. “El frío aún no ha terminado del todo, y los misiles para defensa aérea son imprescindibles cada día mientras Rusia sigue intentando destruir nuestro sistema energético”, añadió.

El propio Zelenski también criticó a sus aliados. “La guerra rusa contra Ucrania comenzó con la ocupación de Crimea, y el mundo, en realidad, hizo la vista gorda”, recordó. En aquel entonces, muchos países europeos ni siquiera impusieron sanciones a Rusia. “Los líderes de la época no se interesaban por las protestas y la resistencia en Crimea, ni por el sentir de Ucrania. El planeta aconsejó a Ucrania callar“, expresó en redes sociales. Para él, aquello fue un impulso para Putin, quien en ese momento “creyó que podía permitirse una guerra mucho mayor y una confrontación más dura con Occidente”.

“Recordamos esta lección mundial y honramos a quienes no callaron ni cedieron ante la agresión rusa. Y subrayamos que la responsabilidad del agresor por la guerra es una de las garantías de seguridad, uno de los requisitos más sólidos para una paz duradera”, concluyó el mandatario ucraniano. En ese marco, la postura máxima de Kiev sigue siendo recuperar el control de la península de Crimea, cuya soberanía reclama.

Por su parte, Ucrania ha encontrado un rival dentro de la UE: Hungría. Su primer ministro, Viktor Orbán, acusó este jueves a Zelenski de intentar “arrastrarle” a la guerra y de comprometer la seguridad energética húngara. “Ha estado trabajando durante cuatro años para obligar a Hungría a entrar en el conflicto”, dijo en un mensaje dirigido a su homólogo ucraniano, al que lleva días culpando de haber bloqueado el envío de crudo ruso a través del oleoducto Druzhba al pasar por territorio ucraniano. “No queremos financiar la guerra ni pagar más por la energía”, zanjó Orbán.

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