El aficionado expulsado del Bernabéu por el saludo nazi se justifica: “Tengo dos hijos negros adoptados y me casó un homosexual”
El duelo de vuelta del playoff de repesca de Champions entre Real Madrid y Benfica terminó envuelto en controversia no por lo deportivo, sino por un episodio en la grada: las cámaras captaron a un seguidor de la Grada Fans realizando un saludo nazi. El club le retiró la entrada de inmediato y anunció su expulsión como socio. Veinticuatro horas después, el protagonista, Antonio Gálvez, ha publicado un vídeo con unas excusas que rozan lo grotesco.
“Cuando voy al estadio suelo mover las manos de mil formas”, comienza Gálvez en la grabación difundida por ESdiario. “Un día me toco la entrepierna, otro me toco la espalda. Ayer, sin más, levanté el brazo dos veces gritando ‘¡Hala Madrid!’ y ahora tengo la condena hecha”, relata mientras gesticula.
El aficionado asegura tener la “conciencia tranquila” y rechaza la etiqueta de extremista. “Que me asocien a un grupo nazi y me amenazen con una multa de hasta 60 000 € por un gesto… Pues aquí estoy, dispuesto a dar la cara. No voy a aceptar que me encasillen”, asevera.
Gálvez intenta desmontar la acusación con argumentos personales: “Los nazis no conviven con gays ni con personas negras, ¿verdad? Pues miren, yo tengo dos hijos negros adoptados, que pueden confirmar que su ‘Toni’ está para lo que necesiten”. Y añade: “Además, quien ofició mi boda fue un homosexual, al que quiero y escogí para que me casara. Así que no encajo en ese cliché”.
Sus declaraciones continúan: “Me encanta disfrazarme de gitana con mis seis trajes de faralaes, pintarme los labios y dar una vuelta por el Rocío con mis amigos. Estoy deseando que llegue la romería para celebrar con ellos, porque me divierte”.
“Aquí tienen al supuesto nazi que, hasta ayer, creía que ‘nazi’ era una marca de ginebra”, ironiza antes de concluir: “Pido disculpas porque no me queda remedio. No sé muy bien por qué, pero las pido. Asumo lo que venga, pero que quede claro quién soy yo”.
Las declaraciones se producen después de que el club, nada más detectarle en la retransmisión, ordenara su expulsión y anunciara que solicitaría a la Comisión de Disciplina la baja inmediata como socio, condenando “gestos que incitan al odio”.
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