Raúl González, clave en el proyecto de Riquelme para salvar al Real Madrid
Un nombre que pesa más que un título. Enrique Riquelme, candidato a la presidencia del Real Madrid, ha puesto sobre la mesa su as bajo la manga: Raúl González Blanco no solo sería el director deportivo si gana las elecciones, sino el símbolo de un regreso a los valores que, según él, el club ha perdido. La apuesta va más allá de lo sentimental: es una declaración de intenciones contra la posible venta del club y a favor de una cantera que, en sus palabras, necesita “profesionalidad con alma madridista”.
En una entrevista en El Larguero (Cadena SER), Riquelme fue contundente: “Si yo soy presidente del Real Madrid, Don Raúl González Blanco será el director deportivo”. El argumento no es baladí: Raúl no es solo una leyenda con 16 temporadas en el primer equipo, 741 partidos oficiales y más de 300 goles, sino también un referente de la cantera blanca, donde se formó antes de convertirse en capitán y símbolo del club. “No hay nadie que conozca mejor la casa blanca”, insistió el candidato, subrayando que su experiencia como jugador, entrenador del Castilla y actual director del Juvenil A le otorga una visión única para “proteger al Madrid de quienes puedan hacerle daño”.
¿Por qué Raúl y no otro?
Riquelme justificó su elección con tres pilares:
- Legitimidad histórica: Raúl es el tercer máximo goleador del club (tras Cristiano Ronaldo y Benzema) y el jugador con más partidos en su historia hasta que fue superado por Sergio Ramos. Su trayectoría como internacional español en 102 ocasiones refuerza su credibilidad.
- Conocimiento de la cantera: Tras retirarse, Raúl dirigió al Real Madrid Castilla (2016-2018) y actualmente lidera al Juvenil A, donde ha demostrado su capacidad para formar talentos bajo la filosofía del club. “Necesitamos alguien que transmita nuestros valores desde la base”, afirmó Riquelme.
- Blindaje institucional: “Es un madridista de verdad”, repitió el candidato, en un guiño a la desconfianza que generan los rumores de venta del club. Raúl, como símbolo intocable, sería un “escudo” contra decisiones impopulares.
Raúl González, clave: El proyecto, sin embargo, va más allá de la figura de Raúl. Riquelme desveló que ya tiene cerrado un entrenador (sin nombrarlo) y un delantero extranjero , además de dos objetivos claros en el mercado: Rodrigo Hernández —”un Balón de Oro, madrileño y capitán de España”— y la continuidad de Mbappé y Vinícius , a quienes consideró “probablemente dos de los mejores del mundo en su posición”. “Tienen contrato con el Real Madrid y, por tanto, son jugadores del Real Madrid”, zanjó, evitando especulaciones sobre sus futuros.
El proyecto, sin embargo, va más allá de la figura de Raúl. Riquelme desveló que ya tiene cerrado un entrenador (sin nombrarlo) y un delantero extranjero, además de dos objetivos claros en el mercado: Rodrigo Hernández —”un Balón de Oro, madrileño y capitán de España”— y la continuidad de Mbappé y Vinícius, a quienes consideró “probablemente dos de los mejores del mundo en su posición”. “Tienen contrato con el Real Madrid y, por tanto, son jugadores del Real Madrid”, zanjó, evitando especulaciones sobre sus futuros.
La línea roja: “Parar la venta del club”
El verdadero detonante de la candidatura de Riquelme no fue el deporte, sino los movimientos en los despachos. “No me lo podía creer cuando supe que convocaban elecciones para luego plantear un referéndum sobre la venta del club”, confesó. Su presentación, aseguró, responde a un “deber moral”: “Mi línea roja era la venta del Real Madrid. Es un patrimonio de los socios, no de cuatro directivos”.
En este contexto, la elección de Raúl adquiere un significado político. No es solo un técnico, sino un símbolo de resistencia contra lo que Riquelme percibe como una “desnaturalización” del club. “El Madrid no se vende, se defiende”, sentenció, recordando que Raúl, como jugador, rechazó ofertas millonarias para permanecer en el Santiago Bernabéu. “Necesitamos a alguien que anteponga el escudo a todo”, añadió.
La pregunta que flota en el ambiente es inevitable: ¿Bastará el peso de Raúl para frenar una posible venta? El candidato confía en que sí, pero el desafío va más allá de lo deportivo. Si gana, su gestión será observada con lupa: no solo deberá demostrar que Raúl puede revitalizar la cantera (algo que ya intentó con resultados desiguales en el Castilla), sino también que el Madrid puede competir en el mercado sin ceder a presiones económicas. Mientras, los socios tendrán la última palabra en las urnas.
¿Será este el inicio de una nueva era blanca… o el último intento por salvar la esencia de un club que ya no existe?
Raúl en el Castilla: ¿éxito formativo o números discretos?
La apuesta de Riquelme por Raúl González como director deportivo se sustenta, en parte, en su etapa al frente del Real Madrid Castilla (2016-2018), donde dirigió a futuras promesas como Achraf Hakimi, Óscar Rodríguez o Federico Valverde. Sin embargo, los resultados deportivos durante su mandato distan de ser el relato triunfal que hoy se esgrime: en 84 partidos oficiales, el equipo logró 36 victorias (42.86%), 22 empates (26.19%) y 26 derrotas (30.95%), con un balance que dejó al filial en quinta posición en la Segunda División B (Grupo I) en su primera temporada (2016/17) y en tercera al año siguiente (2017/18), sin conseguir el ascenso a Segunda División.
El dato más revelador no es el puesto en la tabla, sino el promedio de goles: el Castilla anotó 1.52 goles por partido bajo su dirección, una cifra modesta para un equipo que, teóricamente, debía potenciar el talento ofensivo de La Fábrica. Aun así, su labor fue valorada internamente por el desarrollo individual de jugadores que luego saltaron al primer equipo o fueron vendidos por cifras millonarias: Hakimi (traspasado al Borussia Dortmund por 40 millones en 2018), Valverde (cláusula de 5 millones en 2016, hoy pieza clave) o el propio Óscar Rodríguez, vendido al Sevilla por 13.5 millones en 2019. La pregunta que surge ahora es si esa capacidad para identificar talento —más que para ganar títulos— será suficiente para convencer a una afición que exige resultados inmediatos en el primer equipo.
Su etapa actual al frente del Juvenil A (desde 2021) arroja luces y sombras: en la UEFA Youth League 2022/23, el equipo cayó en cuartos de final contra el AZ Alkmaar, pero en la liga doméstica logró el subcampeonato en la División de Honor Juvenil 2022/23, por detrás del Barcelona. Un balance que, aunque meritorio, está lejos de los 5 títulos de la Youth League que el Madrid conquistó entre 2014 y 2020 bajo otros técnicos.
El reto de Raúl: ¿gestor o símbolo?
Si Riquelme gana las elecciones, Raúl no solo heredará una cantera con presupuesto recortado (el filial opera con ~5 millones anuales, frente a los ~12 millones del Barcelona Atlètic), sino también la presión de demostrar que su legado como jugador puede traducirse en decisiones técnicas acertadas. Su primer examen sería claro: retener a Mbappé y Vinícius —cuyos contratos expiran en 2024 y 2025, respectivamente— sin ceder a las demandas económicas de sus agentes, algo que ya puso contra las cuerdas a la directiva actual. La paradoja es que, mientras se le presenta como el antídoto contra la mercantilización del club, su éxito dependerá, en parte, de su habilidad para navegar ese mismo mercado.
