La NASA halla nuevas pruebas de relámpagos en el planeta rojo
Un grupo de investigadores ha encontrado nuevas huellas que apuntan a la presencia de descargas eléctricas en Marte, según revela un trabajo aparecido en la revista Science.
El descubrimiento llega casi noventa días después de que otros científicos anunciaran indicios parecidos gracias al instrumento SuperCam a bordo del rover Perseverance de la NASA, como relató DW.
En esta ocasión, la evidencia se extrajo de información captada en junio de 2015 por la misión MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile Evolution), también administrada por la NASA.
Un fenómeno esquivo
Detectar estas descargas en el ambiente marciano resulta complicado. A diferencia de nuestro planeta, Marte carece de una densa atmósfera y posee un campo magnético frágil. Además, estos eventos no se manifiestan como brillantes relámpagos.
Como ya había sugerido la investigación previa, probablemente se trata de pequeños destellos producidos por remolinos de polvo cargados eléctricamente.
“No podemos compararlo con un rayo terrestre, pero el mecanismo es análogo. Visualizarlo resulta difícil, pues nadie ha logrado fotografiarlo aún”, explica Ondřej Santolík, físico espacial de la Academia Checa de las Ciencias, en declaraciones recogidas por Scientific American.
Karen Alpin, especialista de la Universidad de Bristol no vinculada al estudio, opina que “estamos cada vez más cerca de confirmar los relámpagos marcianos”.
La pista del “silbido”
Hace unos tres meses, la NASA perdió comunicación con MAVEN, la sonda que orbita Marte para estudiar su atmósfera. No obstante, los datos almacenados continúan arrojando resultados.
El equipo examinó 108 418 registros en busca de señales denominadas “silbidos”. Cuando ocurre una descarga, el aire circundante se calienta y se ioniza, comportándose como una antena natural que emite ondas de radio.
Estas emisiones, de tono semejante a un silbido, ya han permitido identificar actividad eléctrica en Júpiter, Saturno y Neptuno.
Entre todos los archivos analizados solo apareció una señal, con una duración de 0,4 segundos.
“La búsqueda debe hacerse a ojo, pues el ruido dificulta que un algoritmo identifique el patrón. Resulta sorprendente haberlo hallado”, afirma Santolík.
Una pista minúscula pero reveladora
Los autores aclaran que este hallazgo no contradice los datos obtenidos por Perseverance, aunque admiten que una única detección no permite extraer conclusiones generales.
El suceso “tuvo lugar en el lado nocturno, en una zona donde el campo magnético es casi perpendicular a la superficie, condición imprescindible para que las ondas se propaguen hasta la ionosfera”, detallan.
Por ello, los expertos consideran que la descarga probablemente se originó durante una tormenta regional o dentro de un torbellino de polvo.
Más que un dato curioso
Investigar rayos en Marte no es solo una cuestión académica. Comprender estos fenómenos podría proteger a futuros rover y astronautas de posibles daños eléctricos.
Además, las descargas desencadenan reacciones químicas que podrían influir en procesos relacionados con el origen de la vida, lo que aumenta el interés científico. En definitiva, descubrimientos como este ayudan a desentrañar los misterios más profundos del planeta rojo.
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