Escena nocturna en Barranquilla con luces policiales tras el asesinato de un joven en el barrio El Edén, mayo 2026

“Lo mataron frente a su familia”: el crimen de Deison Morales que expone la ola de violencia en Barranquilla

Un crimen que sacudió a Barranquilla. Deison Andrés Morales Almanza, de 24 años, fue asesinado a tiros mientras compartía con su familia en la terraza de su casa. Las amenazas que lo habían obligado a huir de su barrio dos meses atrás ahora son clave en la investigación de un homicidio que refleja la escalada de violencia en el Atlántico, donde mayo de 2026 registró 116 asesinatos, el récord más alto del año.

El ataque ocurrió pasadas las 11:00 p.m. del miércoles 3 de junio, en el barrio El Edén (carrera 30 con calle 99-75). Dos hombres en motocicleta se acercaron al lugar y, sin mediar palabra, uno de ellos disparó cinco veces contra Morales Almanza. Los proyectiles impactaron en su torso y extremidades, dejando a sus familiares —entre ellos su madre y dos hermanos menores— en estado de shock mientras intentaban auxilarlo.

Morales Almanza fue trasladado de emergencia al hospital Paso La Manga, donde ingresó con signos vitales críticos. A pesar de los esfuerzos del equipo médico, que incluyó una cirugía de urgencia para controlar las hemorragias internas, su muerte se confirmó a las 3:15 a.m. del jueves. Mientras tanto, los sicarios huyeron sin dejar rastro, aprovechando la oscuridad y el caos del momento.

Las amenazas que lo obligaron a huir

Según testimonios de su familia, recabados por la Fiscalía, Morales Almanza había abandonado su vivienda hace dos meses tras recibir amenazas directas. “Nos dijo que era mejor irse por un tiempo, que las cosas estaban calientes”, declaró su tío, quien prefirió omitir su nombre por temor a represalias. El joven, que trabajaba como ayudante de construcción, no tenía antecedentes penales, pero su entorno sugería que podría haber sido confundido con alguien vinculado a bandas delictivas que operan en la zona.

Su regreso al barrio, apenas 15 días antes del crimen, coincidió con un recrudecimiento de la violencia en el sector. Vecinos denunciaron que en las últimas semanas se habían registrado al menos tres homicidios en un radio de cinco cuadras, todos con el mismo modus operandi: hombres en motocicleta que disparan y escapan. “Aquí ya no se puede salir después de las 8:00 p.m. Sin embargo, Deison creía que en su propia casa estaría seguro”, comentó un vecino bajo anonimato.

Barranquilla y el Atlántico: un 2026 marcado por la sangre

El asesinato de Morales Almanza no es un caso aislado. Según el informe de la Policía Metropolitana, el Atlántico cerró mayo de 2026 con 116 homicidios, la cifra mensual más alta registrada en lo que va del año. Este dato supera en un 28% el promedio de los primeros cuatro meses y ubica a la región como una de las más violentas del país, solo por detrás de Valle del Cauca y Antioquia.

Las autoridades atribuyen el aumento a tres factores:

  • Guerras entre bandas: Disputas por el control de rutas de microtráfico en barrios como El Edén, La Chinita y Las Flores.
  • Sicariato por encargo: Al menos 30 de los casos están vinculados a ajustes de cuentas, según la SIJÍN.
  • Impunidad: Solo el 12% de los homicidios cometidos en 2026 han tenido capturas, según la Personería de Barranquilla.

“Lo mataron frente: El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char , anunció un plan de choque que incluye el despliegue de 500 uniformados adicionales en zonas críticas y la instalación de cámaras con reconocimiento facial en puntos neurálgicos. Sin embargo, expertos en seguridad como el analista Javier Ciurlizza advierten que, sin una estrategia integral que ataque las causas estructurales (desempleo juvenil, corrupción policial y falta de oportunidades), las medidas serán “parches temporales”.

El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, anunció un plan de choque que incluye el despliegue de 500 uniformados adicionales en zonas críticas y la instalación de cámaras con reconocimiento facial en puntos neurálgicos. Sin embargo, expertos en seguridad como el analista Javier Ciurlizza advierten que, sin una estrategia integral que ataque las causas estructurales (desempleo juvenil, corrupción policial y falta de oportunidades), las medidas serán “parches temporales”.

“Cada homicidio no resuelto es un mensaje para los criminales: aquí pueden matar sin consecuencias”, señaló Ciurlizza en una entrevista con El Heraldo la semana pasada. El caso de Morales Almanza, cuya investigación apenas comienza, podría convertirse en otro expediente archivado si no se actúa con celeridad.

Mientras su familia prepara el sepelio —previsto para este sábado en el cementerio Universal—, la pregunta que resuena en El Edén es incómoda: ¿Cuántas víctimas más harán falta para que la violencia deje de ser una estadística?

El Edén: el barrio donde la violencia supera el promedio de Barranquilla en un 40%

El asesinato de Deison Morales no es solo un caso más en las estadísticas de Barranquilla, sino un reflejo de la crisis que azota específicamente al barrio El Edén, donde la tasa de homicidios en 2026 es un 40% superior al promedio del distrito. Según datos de la Observatorio de Seguridad Ciudadana de Barranquilla, este sector registró 23 homicidios en los primeros cinco meses del año, una cifra que ya iguala el total de todo 2023 (24 casos). El *modus operandi* —motocicletas, disparos en zonas residenciales y horarios nocturnos— se repite en el 78% de los casos, según informes de la SIJÍN.

El Edén no siempre fue un foco rojo. Hasta 2019, su índice de homicidios se mantenía en 8-10 casos anuales, pero la pandemia aceleró su transformación: el desempleo juvenil (que alcanzó el 34% en 2021, según el DANE) y la infiltración de bandas como ‘Los Costeños’ y ‘La Oficina’ —dedicadas al microtráfico y la extorsión— convirtieron sus calles en territorio disputado. Un informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) de 2025 revelaba que, en este barrio, el 60% de las víctimas mortales entre 2022 y 2024 eran jóvenes de 18 a 30 años, muchos sin antecedentes penales, como Morales. La similitud con su perfil sugiere que el error de identidad —confundirlo con un miembro de banda— no es descabellado: en 2025, 4 de cada 10 homicidios en El Edén fueron por este motivo.

Lo más alarmante es la impunidad geográfica: mientras en Barranquilla el promedio de esclarecimiento de homicidios ronda el 12%, en El Edén cae al 7%, según la Personería. Las cámaras de seguridad son escasas (solo 15 operativas en un área de 2 km²), y los testigos rara vez declaran. En 2024, tras el asesinato de un líder comunal en la calle 98 —a dos cuadras de donde murió Morales—, la Fiscalía cerró el caso por ‘falta de pruebas’, pese a que vecinos identificaron a los sicarios. Este patrón se repite: en los últimos tres años, ningún homicidio en El Edén ha llegado a condena.

¿Puede el plan de Char romper el ciclo?

El despliegue de 500 policías anunciado por el alcalde Alejandro Char suena ambicioso, pero en El Edén ya se probó algo similar en 2023: durante tres meses, se duplicó la presencia policial, y los homicidios bajaron un 30%. Sin embargo, al retirarse los refuerzos, la violencia regresó con fuerza, superando los niveles previos en un 15%. La clave no está solo en el número de uniformados, sino en su permanencia y en atacar el núcleo del problema: el 90% de los sicarios detenidos en el barrio son menores de 25 años, reclutados con promesas de $1’500.000 a $2’000.000 por ‘trabajo’, según un estudio de la Universidad del Norte. Si el plan de Char no incluye programas de empleo juvenil y desmantelamiento de las economías ilegales, El Edén seguirá siendo un polvorín donde, como dijo un vecino anónimo, *‘la única ley es la de la bala’*.

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