La otra cara de la vitamina D: una de cada cuatro personas mayores de 65 años la toma innecesariamente | Sociedad

El suplemento de vitamina D sin indicación afecta al 28% de mayores de 65 años

La vitamina D ha pasado de ser un nutriente imprescindible a un fetiche terapéutico. Cansancio, dolores articulares o musculares y cambios de humor se han atribuido a su carencia, disparando el consumo de cápsulas y gotas. El fenómeno ha sido alimentado por lecturas interesadas de estudios menores, desacuerdos entre médicos y el influjo de creadores de contenido.

Un informe pionero de la sanidad catalana cuantifica por primera vez en España el problema: en agosto de 2025, 390.989 personas mayores de 65 años residentes en la comunidad tenían una prescripción activa de vitamina D sin osteoporosis ni deficiencia demostrada. Supone el 28,3 % de ese grupo etario, porcentaje que se eleva al 39,4 % en mujeres y apenas al 13,8 % en varones.

La gran dispersión entre equipos de atención primaria al recetar y la ausencia de beneficio probado llevan al documento a concluir que racionalizar su uso mejora la calidad asistencial y ahorra recursos. La recomendación, elaborada por la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya (AQuAS) dentro del programa Essencial, es extrapolable al resto del país.

No es la primera alerta pública: la AEMPS ha notificado 19 intoxicaciones en 2025, 11 graves, y Cantabria detectó que el 40 % de las determinaciones de vitamina D fueron innecesarias. Miguel Ángel Acosta, portavoz del grupo de mayores de la semFYC, resume: “Confirmamos un sobretratamiento que malgasta dinero y expone a efectos adversos”.

Causas del descontrol

  • Campañas de la industria
  • Formación desactualizada de médicos
  • Presión directa de pacientes

El cuerpo sintetiza el 90 % de la vitamina D por exposición solar; el resto proviene de pescado azul, huevos o lácteos. La edad o ciertas enfermedades pueden reducir esa capacidad, justificando suplementos en residencias o nefropatías. Pero el informe se centra en mayores de 65 años que viven en su domicilio.

Evidencia científica

Revisiones sistemáticas recientes concluyen que la suplementación rutinaria en adultos sanos sin osteoporosis ni carencia no reduce caídas ni fracturas. Laia Ramos, investigadora de AQuAS, advierte que dosis elevadas pueden incrementar precisamente esos eventos al elevar calcio sérico y producir confusión, pérdida de tono muscular y debilidad ósea.

El gran escollo es la falta de consenso sobre niveles terapéuticos. La mayoría de guías sitúa la suficiencia entre 20 y 40-50 ng/ml. No obstante, por debajo de 20 ng/ml no se aconseja tratamiento en personas sanas; solo valores inferiores a 12 ng/ml consideran deficiencia que requiere corrección.

Entre 12 y 20 ng/ml existe una zona gris que agrupa a buena parte de la población y donde la prescripción no reporta beneficios. De ahí la recomendación de no determinar niveles en personas aparentemente sanas, pues diagnosticar falsas insuficiencias desata consumo masivo de suplementos inútiles.

Indicaciones válidas

El documento limita la suplementación a:

  • Deficiencia confirmada (<10-12 ng/ml)
  • Grupos de alto riesgo (mala absorción, escasa exposición solar, ciertas patologías)

Susana Romero, presidenta electa de la SER, añade que el tratamiento depende de factores individuales valorados por el médico. Esteban Jódar, de SEEN, matiza que la recomendación de no medir a diario puede dejar sin suplementar a quienes sí lo precisan y reclama ensayos que definan rangos óptimos: “La vitamina D es una hormona; rangos inadecuados tienen riesgos a ambos lados”.

Para Acosta, la supuesta “epidemia de carencia” carece de respaldo. “Muchas asociaciones son artefactos estadísticos; niveles bajos pueden reflejar mala salud general, no causarla”, concluye.

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