Mapa sísmico del Mar de las Molucas con epicentro marcado a 47 km de profundidad cerca de Bitung

Terremoto 5,8 en el Mar de las Molucas: ¿Por qué Indonesia tiembla sin parar?

El lecho marino indonesio volvió a temblar. Un sismo de magnitud 5,8 sacudió este viernes el Mar de las Molucas, epicentro de una actividad sísmica que mantiene en vilo al sudeste asiático. Aunque aún no hay reportes de daños, el evento reaviva el fantasma de abril, cuando un terremoto de 7,4 dejó una víctima mortal y activó alertas de tsunami en la región.

El Servicio Geológico de EE.UU. (USGS) precisó que el hipocentro se ubicó a 47 kilómetros de profundidad, a 116 km al este de Bitung, una ciudad de 230.000 habitantes en la isla de Célebes. El Centro de Alertas de Tsunami del Pacífico descartó riesgo de olas gigantes esta vez, pero el temor persiste: Indonesia registra 7.000 sismos anuales, el 10% de ellos con potencial destructivo.

El “Anillo de Fuego” que no da tregua

Indonesia yace sobre el “Anillo de Fuego del Pacífico”, un arco de 40.000 km donde chocan placas tectónicas. Esta zona concentra el 90% de los terremotos mundiales y algunos de los más letales de la historia, como el de 2004 en Sumatra (magnitud 9,1), que desencadenó un tsunami con 230.000 muertos en 14 países. El sismo de abril pasado —con epicentro cerca de Manado, capital de Célebes Septentrional— dejó al descubierto la vulnerabilidad de la región: una mujer de 70 años murió por derrumbes, y edificios resultaron dañados.

El USGS clasifica como “moderados” la mayoría de los 7.000 temblores anuales en Indonesia, pero los expertos advierten: la combinación de profundidad somera (menos de 70 km) y magnitud superior a 6,5 eleva el riesgo de tsunamis. En 2018, un terremoto de 7,5 en Palu (Célebes) generó olas de 6 metros y mató a más de 4.300 personas.

¿Por qué no hubo alerta de tsunami esta vez?

El Centro de Alertas del Pacífico evaluó tres factores clave para descartar el riesgo:

  • Profundidad del hipocentro: A 47 km, la energía sísmica se disipó antes de alcanzar la superficie marina.
  • Magnitud: 5,8 es suficiente para dañar estructuras en tierra, pero rara vez desplaza volúmenes de agua críticos.
  • Geometría de la falla: Los sismos de “desgarre” (movimiento horizontal) generan menos tsunamis que los de “subducción” (vertical).

Terremoto 5,8 en: Sin embargo, la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) mantiene un protocolo de evacuación preventiva para comunidades costeras. “En menos de 20 minutos, las olas pueden llegar a la orilla”, recordó Dwikorita Karnawati, jefa del BMKG, tras el sismo de abril.

Sin embargo, la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) mantiene un protocolo de evacuación preventiva para comunidades costeras. “En menos de 20 minutos, las olas pueden llegar a la orilla”, recordó Dwikorita Karnawati, jefa del BMKG, tras el sismo de abril.

Bitung: Una ciudad en la mira sísmica

Bitung, la localidad más cercana al epicentro de este viernes, es un puerto estratégico en el norte de Célebes, con una economía basada en la pesca y el comercio. Su ubicación —entre el Mar de las Molucas y el Océano Pacífico— la expone a dos frentes de riesgo: terremotos por la placa de Sangihe al este y actividad volcánica del monte Lokon, a solo 20 km. En 2015, una erupción de este volcán obligó a evacuar a 10.000 personas.

Tras el sismo de abril, las autoridades indonesias reforzaron los simulacros de evacuación en Bitung y Manado. “El 60% de los edificios no cumplen con códigos sismorresistentes”, admitió un informe del Banco Mundial en 2022, que estima que se necesitarían $3.000 millones para modernizar la infraestructura en Célebes Septentrional.

Mientras los sismógrafos siguen activados, una pregunta flota: ¿Está Indonesia preparada para el “Big One”, un megaterremoto de magnitud 9+ que los científicos prevén en las próximas décadas? La respuesta podría definir el futuro de millones en el Anillo de Fuego.

El volcán Lokon: La amenaza silenciosa que acecha a Bitung

Mientras los terremotos acaparan titulares, el monte Lokon —a solo 20 km de Bitung— representa un riesgo latente que podría agravar cualquier crisis sísmica. Este estratovolcán, con un récord de 23 erupciones desde 1835, entró en actividad explosiva en 2011, lanzando columnas de ceniza de hasta 3,5 km de altura y obligando a evacuar a más de 5.200 personas en un radio de 3,5 km. Lo alarmante: su última fase eruptiva (2015) coincidió con un enjambre sísmico que registró 120 temblores en 48 horas, según datos del Centro de Vulcanología y Mitigación de Desastres Geológicos de Indonesia (PVMBG).

El Lokon no es un caso aislado. En la provincia de Célebes Septentrional, otros tres volcanes (Mahawu, Empung y Soputan) muestran actividad recurrente. El Soputan, por ejemplo, erupcionó en 2019 con un índice de explosividad volcánica (VEI) de 2, afectando rutas aéreas y cubriendo de ceniza 1.600 hectáreas de cultivos. La combinación de terremotos y erupciones en la región no es casual: el 90% de los volcanes indonesios se ubican sobre zonas de subducción, donde el rozamiento de placas tectónicas genera tanto sismos como magma, según un estudio de Nature Geoscience (2017).

El problema radica en la infraestructura. Bitung, con su puerto clave para el comercio de atún y cacao, carece de un sistema de alerta temprana integrado para eventos compuestos (terremoto + erupción). Un informe de la ONU en 2021 reveló que solo el 15% de las ciudades indonesias en zonas de alto riesgo tienen planes de contingencia para escenarios múltiples. En 1992, un terremoto de 6,8 en la cercana isla de Flores desencadenó un tsunami y la erupción del volcán Lewotobi, resultando en 2.500 muertos.

¿Un efecto dominó inminente?

Los sismólogos advierten: el sismo de este viernes en el Mar de las Molucas ocurrió en la misma zona donde, en 1983, un terremoto de 6,5 activó fallas secundarias que desestabilizaron el volcán Awu (a 130 km de Bitung), causando su erupción dos meses después. Con el Lokon en estado de «alerta nivel 2» (de 4) desde 2023, la pregunta no es si habrá otra crisis, sino cuándo —y si Indonesia podrá responder a tiempo.

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