Zelenski en Vilna durante su discurso histórico sobre libertad y dependencia de Europa

Zelenski exige a Europa elegir entre libertad o dependencia en un discurso histórico

Un llamado urgente desde Vilna: Zelenski plantea a Europa una disyuntiva existencial.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha instado este domingo a Europa a una unidad “100 % efectiva” y a decidir entre la libertad o la dependencia, durante su discurso en la basílica de la catedral de Vilna, en los actos conmemorativos del 163º aniversario del Levantamiento de Enero contra el Imperio ruso.

La unidad como antídoto contra la amenaza rusa

“Nuestro llamamiento es sencillo: esta unidad debe ser 100 % efectiva. No a medias. No durante unos pocos meses al año. No hasta las próximas elecciones en uno u otro país europeo. Sino plenamente efectiva. No lo que resulte conveniente. No lo que parezca aceptable. Sino todo lo que sea necesario para que funcione, de modo que no haya ninguna amenaza para Europa ni para ninguna de nuestras naciones”, subrayó Zelenski.

Desde una perspectiva analítica, este discurso no solo refuerza la postura ucraniana, sino que expone una verdad incómoda: la fragmentación europea juega a favor de Moscú. Lo que esto revela es que, para Kiev, la supervivencia de Ucrania está indisolublemente ligada a la cohesión de Occidente.

Agregó que en 1863, los insurgentes ni siquiera podían soñar con semejante unidad, y destacó que “hoy en día esa unidad funciona”, con una Unión Europea que se fortalece cada año y con el apoyo de países como Estados Unidos, Canadá y Japón. Aquí emerge una paradoja: mientras el pasado era un escenario de aislamiento, el presente ofrece herramientas de cooperación sin precedentes, pero también riesgos mayores si fallan.

El costo de la indiferencia histórica

“Estamos haciendo todo lo posible para garantizar que nuestras acciones conjuntas sean suficientes para proteger verdaderamente a Ucrania y, por lo tanto, a Europa”, aseguró en su discurso, ante la presencia de los presidentes de Lituania, Gitanas Nauseda; de Polonia, Karol Nawrocki, y la líder opositora en el exilio bielorrusa, Svetlana Tijanóvskaya, entre otros. Además, Zelenski destacó que desde el comienzo de la guerra de agresión rusa contra Ucrania, en 2022, el país invadido cuenta con el apoyo sin precedentes de Polonia y de Lituania, y de casi todos los países de Europa.

La mención a Bielorrusia fue contundente: “el perro del presidente de ese país, Alexandr Lukashenko, tiene más derechos que el pueblo bielorruso”. Más allá de la ironía, lo que esto desvela es un sistema autoritario donde la disidencia es sofocada, y donde la dependencia de Moscú se ha convertido en un arma de chantaje contra Europa. “Y ahora todos sentimos lo mucho más difícil, lo mucho más caro y lo mucho más peligroso que se ha vuelto para todos debido a la dependencia de Bielorrusia de Moscú, una dependencia que no está disminuyendo”, advirtió.

La advertencia final: el precio de la pasividad

“Por eso Europa no debe perder a ninguna nación que viva en libertad, por eso Europa no debe perder tiempo. Por eso, todos los días, todos nosotros en Europa debemos trabajar por una Europa fuerte”, afirmó. Su mensaje es claro: la inacción tiene consecuencias. “La historia castiga a quienes se mantienen al margen”, sentenció, al recordar que las guerras del siglo XX “fueron el resultado de la indiferencia de aquellos en el poder en el siglo XIX”.

La pregunta clave ahora es si Europa internalizará esta lección. Zelenski lo dejó claro: “La guerra de Rusia contra Ucrania y sus otras guerras —contra Moldavia, Chechenia y Georgia— son el resultado de la indiferencia hacia la verdad de nuestras naciones, una verdad que nuestro pueblo siente, y de la indiferencia mostrada por los principales Estados del mundo al final de la era soviética, a lo largo de la década de 1990 y a principios del siglo XXI, cuando decidieron apostar por Rusia, por un llamado “reinicio” con Rusia que, en realidad, se convirtió en una “sobrecarga” para todos nosotros”.

¿Estará Europa a la altura de este momento crítico, o repetirá los errores del pasado?

La disyuntiva europea: entre la acción colectiva y el riesgo de la fragmentación

El discurso de Zelenski en Vilna trasciende el llamado a la unidad para exponer una tensión estructural en Europa: la brecha entre el ideal de cooperación y la realidad de intereses nacionales divergentes.

Desde una perspectiva analítica, lo que esto revela es que la efectividad del apoyo a Ucrania no depende solo de recursos, sino de la capacidad de Europa para superar sus divisiones internas. La mención a la dependencia de Bielorrusia como arma de Moscú subraya cómo las vulnerabilidades regionales pueden convertirse en palancas geopolíticas. Más allá de los hechos, lo que emerge es un escenario donde la pasividad no es neutralidad, sino complicidad con el statu quo que beneficia a Rusia.

La referencia al Levantamiento de 1863 y a los errores históricos no es casual: Zelenski construye un relato donde el presente repite patrones del pasado si no se actúa con determinación. La paradoja es clara: Europa tiene herramientas de cooperación sin precedentes, pero su fragmentación las hace ineficaces. La pregunta clave ahora es si los países europeos priorizarán la seguridad colectiva sobre cálculos políticos a corto plazo.

El momento de la verdad

La advertencia de Zelenski sobre el costo de la indiferencia no es retórica: es un recordatorio de que, en geopolítica, la inacción tiene consecuencias tangibles. Europa enfrenta ahora la prueba de si su unidad es lo suficientemente robusta para resistir la presión de Moscú o si, una vez más, la historia juzgará su falta de decisión.

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