Mapa del estrecho de Ormuz con rutas petroleras y marcadores de ataques entre Irán y EEUU durante la crisis nuclear

Trump afirma que Irán renunció a armas nucleares y negocia con el ayatolá Jamenei: ¿un giro en la crisis del Golfo?

Un anuncio que desafía décadas de tensión. El presidente Donald Trump declaró este miércoles que Irán habría aceptado no desarrollar armas nucleares y reveló que el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei —no Mojtaba, como se citó inicialmente—, participa directamente en negociaciones con EEUU. La afirmación llega en medio de una escalada militar sin precedentes en el estrecho de Ormuz, donde ambos países intercambiaron ataques en las últimas 24 horas.

Ya han acordado que no van a tener un arma nuclear“, aseguró Trump en una entrevista para un pódcast, sin ofrecer detalles sobre el supuesto pacto. La declaración contrasta con la postura histórica de Irán, que siempre ha negado buscar capacidad nuclear bélica, aunque su programa de enriquecimiento de uranio —limitado por el acuerdo JCPOA de 2015 (del que EEUU se retiró en 2018)— sigue siendo un punto de fricción. Horas antes, el mandatario había desmentido en redes sociales que las negociaciones estuvieran suspendidas, como habían informado medios iraníes cercanos al régimen.

Escalada militar: ataques cruzados en el Golfo Pérsico

Las palabras de Trump coincidieron con una nueva ola de violencia. El Ejército de EEUU confirmó “ataques de autodefensa” contra la isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, utilizando “fuerzas aliadas” para neutralizar “varios misiles balísticos y drones” lanzados desde Irán hacia Kuwait y Bahréin. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) también admitió haber disparado un misil contra la sala de máquinas de un buque cisterna sin carga y con bandera de Botsuana, que navegaba hacia la isla de Kharg —principal puerto petrolero iraní— tras ignorar “repetidas advertencias” en el marco del bloqueo marítimo impuesto por Washington.

La respuesta iraní no se hizo esperar. La Guardia Revolucionaria afirmó haber atacado un buque estadounidense, el Panaya, como represalia por un supuesto ataque previo de EEUU contra un petrolero iraní cerca de Ormuz. Según un comunicado recogido por la agencia Tasnim, el buque enemigo fue alcanzado con “misiles navales” tras dañarse la sala de máquinas de la embarcación iraní. Teherán también acusó a Kuwait y Bahréin de ser “cómplices directos” de los bombardeos estadounidenses, al permitir —según alega— que su territorio se usara para lanzar ofensivas. El Ministerio de Exteriores iraní subrayó su “derecho a defenderse” en un contexto donde la soberanía marítima y el tráfico de petróleo se han convertido en monedas de cambio.

Contexto: ¿un acuerdo nuclear encubierto o una estrategia de presión?

La afirmación de Trump sobre un acuerdo nuclear implícito con Irán genera escepticismo. Desde 2018, cuando EEUU abandonó el JCPOA (Plan de Acción Integral Conjunto), las relaciones se han deteriorado: sanciones económicas asfixiantes, el asesinato del general Qasem Soleimani en 2020 y una carrera armamentística encubierta. Irán ha incrementado su enriquecimiento de uranio hasta el 60% —cerca del nivel necesario para armas— aunque insiste en que su programa es “pacífico”.

El posible diálogo directo con Jamenei, máximo líder iraní desde 1989, sería un cambio radical. Hasta ahora, las negociaciones indirectas (a través de intermediarios como Omán o Qatar) habían sido la norma. Sin embargo, fuentes cercanas al régimen iraní han negado cualquier contacto con Trump, tachando sus declaraciones de “propaganda electoral” en plena campaña por las elecciones de noviembre. ¿Busca el mandatario presionar a Teherán o mostrar un logro diplomático en un año clave?

Lo cierto es que la región vive su momento más tenso desde la Guerra del Golfo (1990-1991). El estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, se ha convertido en un polvorín. Mientras Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos refuerzan sus defensas aéreas, el riesgo de un conflicto abierto —con consecuencias globales para los mercados energéticos— es mayor que nunca.

El JCPOA de 2015: claves del acuerdo que EEUU abandonó y que ahora podría resucitar en secreto

La mención de Trump al acuerdo JCPOA de 2015 —del que EEUU se retiró en 2018— no es casual. Este pacto, firmado por Irán, el grupo P5+1 (EEUU, Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania) y la UE, limitaba el enriquecimiento de uranio iraní al 3,67% (muy por debajo del 90% necesario para armas nucleares) a cambio del levantamiento de sanciones. Según la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Irán cumplió estrictamente el acuerdo hasta la salida de Washington, momento en que Teherán comenzó a incrementar gradualmente su capacidad: en 2019 superó el límite de 300 kg de uranio enriquecido, y en 2021 alcanzó el 60%, un récord histórico para su programa civil.

Lo que pocos recuerdan es que el JCPOA incluía un mecanismo de ‘sunset clauses’ (cláusulas de caducidad): entre 2025 y 2030, las restricciones a Irán irían desapareciendo, incluyendo las inspecciones intrusivas. Este detalle —criticado por Israel y Arabia Saudí— explica por qué Trump lo calificó de *«el peor acuerdo de la historia»* en 2018. Sin embargo, datos de la AIEA muestran que, bajo el JCPOA, Irán redujo su stock de uranio enriquecido en un 98% (de 12.000 kg a 200 kg) y desmanteló dos tercios de sus centrifugadoras. La pregunta ahora es: ¿está Trump negociando un JCPOA 2.0 con cláusulas más duras, o solo busca una tregua temporal para evitar un conflicto antes de las elecciones?

Un dato clave: en febrero de 2024, Irán y EEUU mantuvieron negociaciones indirectas en Omán para liberar rehenes estadounidenses a cambio de fondos iraníes congelados. Aunque no se logró un acuerdo nuclear, fue la primera vez en años que ambos países sentaron bases para un diálogo. Fuentes de la ONU revelaron entonces que Teherán había ofrecido congelar el enriquecimiento al 60% si Washington levantaba sanciones al sector petrolero. ¿Es esto lo que Trump ahora presenta como una *«renuncia a armas nucleares»*?

¿Un farol electoral o el preludio de un pacto histórico?

El timing de las declaraciones de Trump —en plena convención republicana y con las encuestas ajustadas— sugiere que el componente electoral pesa tanto como el diplomático. Pero hay un precedente inquietante: en 2020, tras el asesinato de Soleimani, Irán respondió con un ataque con 22 misiles balísticos a bases estadounidenses en Irak, sin víctimas, en lo que analistas calificaron de *«respuesta calculada para evitar una guerra total»*. Hoy, con el estrecho de Ormuz como escenario y el 20% del petróleo mundial en juego, cualquier error de cálculo podría desencadenar un conflicto que ni siquiera un acuerdo nuclear improvisado podría frenar. La próxima semana, la AIEA publicará su informe trimestral sobre Irán: si confirma un freno en el enriquecimiento, la narrativa de Trump ganará peso; si no, la crisis entrará en una fase aún más peligrosa.

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