Scott Pelley vs. CBS: ¿El fin de una era en *60 Minutes* por censura política?
Un adiós con eco histórico. CBS despide a Scott Pelley, rostro icónico de *60 Minutes* durante 36 años, tras una crítica pública que expuso la tensión entre el periodismo tradicional y la nueva línea editorial del programa, acusada de alinearse con intereses políticos.
La decisión, anunciada por la cadena con un escueto comunicado —“Su contrato queda rescindido con justa causa, con efecto inmediato” llegó apenas 48 horas después de que Pelley cuestionara ante todo el equipo la dirección del programa. El detonante: una reunión el 2 de junio donde el veterano periodista exigió explicaciones al productor ejecutivo, Nick Bilton, por los despidos de dos corresponsales y varios productores en las semanas previas.
Pero el conflicto trascendió lo laboral. Según fuentes citadas por CNN, Pelley acusó a la editora en jefe, Bari Weiss —ausente en la junta—, de “matar la esencia” del programa. Su frase más contundente, dirigida a Bilton: “Ella no ama este lugar. La trajeron para destruirlo, y eso es lo que ha estado haciendo”. Un señalamiento que apunta a un cambio de rumbo ideológico en el histórico espacio, fundado en 1968 y ganador de 138 premios Emmy.

La respuesta de Bilton no se hizo esperar. En un comunicado interno, el productor reconoció la “antipatía” de Pelley hacia el futuro del programa y añadió: “Y te he escuchado”, una frase que, en contexto, suena más a advertencia que a apertura al diálogo. Lo que siguió fue un despido fulminante, sin periodo de transición para un periodista que había sido corresponsal en la Casa Blanca, cubrió la guerra de Irak y moderó debates presidenciales.
“Nos obligaron a mentir”: la denuncia de Pelley que CBS no desmintió
Horas después de su salida, Pelley publicó un mensaje en el que vinculó su despido con un giro editorial hacia la derecha. “60 Minutes ha sido el programa número uno en EE.UU. durante décadas porque nuestra audiencia encuentra integridad, calidad y humanidad en nuestras historias”, escribió. Pero ahora, advirtió, “el nuevo propietario de nuestra cadena está dejando de lado esta leyenda, aparentemente para congraciarse con la administración Trump”.
El periodista fue más allá: acusó a Bilton y Weiss de intentar introducir “falsedades y sesgos en historias políticamente delicadas”, y reveló un detalle escalofriante: “Recientemente, se ha invitado a políticos a elegir a los corresponsales para las entrevistas del programa”. Una práctica que, de confirmarse, rompería con décadas de independencia editorial en *60 Minutes*, un programa que ha destapado escándalos como el Watergate (1972) o los abusos de la Iglesia Católica (2002).
Pelley también denunció que colaboradores clave fueron “silenciados” por defender a la audiencia frente a lo que llamó “fuerzas del sesgo político”. Entre ellos, dos corresponsales estrella cuyos nombres no trascendieron, pero cuya salida, según su versión, respondía a su resistencia a “reemplazar el profesionalismo por el caos”.
El contexto que explica el terremoto en CBS
El despido de Pelley no es un hecho aislado. Ocurre en un momento en que CBS News —adquirida en 2019 por Paramount Global— enfrenta una reestructuración con recortes masivos. Solo en 2024, la cadena ha despedido a más de 800 empleados, según datos del sindicato NewsGuild. Pero el caso de *60 Minutes* es distinto: aquí el conflicto no es económico, sino editorial.
Bari Weiss, exeditora de opinión del The New York Times, llegó a CBS en 2023 con un perfil controvertido. Conocida por su crítica a la “cultura de la cancelación” y su apoyo a figuras como Elon Musk, su contratación ya generó malestar entre periodistas veteranos. Ahora, la acusación de Pelley —que Weiss “fue traída para destruir” el programa— añade leña al fuego.
El escenario se complica si se considera que *60 Minutes* ha perdido un 15% de audiencia en el último año, según Nielsen. ¿Es la caída de ratings un pretexto para cambiar su línea editorial? ¿O el programa, con 56 temporadas al aire, necesita realmente un lavado de cara? Lo cierto es que, con Pelley fuera, CBS pierde a su último eslabón con la era dorada del periodismo investigativo en televisión.
Para entender más:
- La historia de *60 Minutes* y su impacto en el periodismo estadounidense
- Bari Weiss: de la polémica en el New York Times a la guerra en CBS News
- Los despidos masivos en medios EE.UU.: ¿crisis económica o cambio de modelo?
- Periodismo y política: casos históricos de censura encubierta en televisiones
El legado de Scott Pelley: de la Casa Blanca a la guerra de Irak, un periodista que marcó época
El despido de Scott Pelley no solo cierra un ciclo en *60 Minutes*, sino que también pone fin a una trayectoria de 36 años en CBS, donde se consolidó como uno de los rostros más respetados del periodismo estadounidense. Su salida adquiere mayor relevancia al recordar que Pelley no fue un simple presentador, sino un corresponsal de guerra que cubrió conflictos como el de Irak en 2003, donde sus reportajes sobre el uso de armas químicas por parte del régimen de Saddam Hussein ganaron un Premio Peabody en 2004. Además, moderó tres debates presidenciales (2008, 2012 y 2016), convirtiéndose en una figura clave en la cobertura política de EE.UU.
Su etapa como corresponsal en la Casa Blanca (1997-1999) durante el gobierno de Bill Clinton también dejó huella. Pelley fue el encargado de romper la noticia del escándalo Lewinsky en 1998, un momento que redefinió el periodismo político en televisión. Su estilo, basado en la investigación rigurosa y la neutralidad declarada, contrastaba con el enfoque más opinativo que ahora se le atribuye a la nueva dirección de *60 Minutes*. De hecho, bajo su liderazgo como presentador (desde 2011), el programa mantuvo un índice de credibilidad del 78% según encuestas de Gallup, el más alto entre los espacios de noticias en horario estelar.
Sin embargo, su relación con la cadena no siempre fue armoniosa. En 2017, Pelley ya había criticado públicamente los recortes en CBS News, advirtiendo que la reducción de equipos de investigación debilitaría la calidad del periodismo. Aquella advertencia, ignorada entonces, hoy suena profética frente a los 800 despidos de 2024 y la acusación de que el programa prioriza ahora agendas políticas sobre el rigor informativo.
¿Un punto de no retorno para el periodismo tradicional?
La salida de Pelley no es solo la de un periodista veterano, sino la de un símbolo de un modelo en extinción. Con él se va el último eslabón de una generación que creyó en el periodismo como servicio público, no como producto alineado con intereses partidistas. La pregunta ahora es si *60 Minutes*, un programa que sobrevivió a crisis como el Watergate o los atentados del 11-S, podrá mantener su esencia bajo una dirección acusada de censura encubierta. Si la audiencia, ya en caída libre, percibe que el programa ha perdido su brújula ética, el declive podría acelerarse. Y en ese caso, el despido de Pelley no será un hecho aislado, sino el primer dominio en caer.
