Tosha Schareina celebra su victoria en motos y Carlos Sainz avanza en coches en el Dakar 2026

Schareina triunfa en motos y Sainz asciende en coches en el Dakar 2026

Un día de estrategia y garra en el desierto. Tosha Schareina (Honda) se impuso en la tercera etapa de motos, mientras Carlos Sainz escaló en la general de coches.

El piloto valenciano demostró su potencial en una especial de 421 kilómetros alrededor de Al-Ula, con navegación compleja y terrenos llenos de piedras. A pesar de una caída aparatosa —aunque sin consecuencias graves—, Schareina logró la victoria, metiéndose en el top 3 de la clasificación general, donde el australiano Daniel Sanders (KTM) sigue como líder. Desde una perspectiva analítica, este triunfo no solo refleja la resiliencia del español, sino también su capacidad para adaptarse a condiciones extremas, donde los favoritos, al abrir pista, perdieron tiempo valioso.

La batalla en motos: entre piedras y estrategia

Edgar Canet (KTM), otro de los españoles en liza, vivió una jornada complicada. “La etapa se ha hecho muy larga, era muy difícil. Después del repostaje he perdido la traza, no he encontrado el ritmo, había muchas piedras y era muy peligroso, por lo que he levantado un poco. Si dejaba de apretar, me desconcentraba y me perdía”, explicó el catalán, quien perdió casi 12 minutos respecto a Schareina. Este tropiezo lo sacó del podio provisional, mientras el valenciano se afianza a poco más de un minuto del líder. “No ha sido fácil, otra vez había muchas piedras y la navegación fue compleja. He apretado, la estrategia era ganar y lo hemos hecho”, declaró Schareina, celebrando su tercera victoria de etapa en el Dakar.

Lo que esto revela es que, en un rally donde la navegación y la gestión del riesgo son tan cruciales como la velocidad, los pilotos que logran mantener la calma bajo presión —como Schareina— ganan terreno. La pregunta clave ahora es si el valenciano podrá sostener este ritmo en etapas posteriores, donde el desgaste físico y mental será aún mayor.

Ford domina en coches: el día de Guthrie y el resurgir de Sainz

En la categoría Ultimate de coches, el estadounidense Mitch Guthrie (Ford) se llevó la etapa, liderando un día histórico para la marca americana, que colocó a dos de sus pilotos en el podio diario —el segundo fue Martin Prokop—. Guy Botterill (Toyota) completó el top 3. Pero el gran beneficiado fue Carlos Sainz, quien, tras una segunda etapa marcada por los pinchazos, ejecutó una carrera impecable este martes. “El Matador” terminó séptimo en la etapa, pero su estrategia le permitió ganar tiempo a sus rivales y ascender al cuarto puesto en la general, a solo 3:34 de Guthrie, nuevo líder.

El madrileño aprovechó que los favoritos como Nasser Al Attiyah (Dacia) o Henk Lategan (Toyota) —que terminaron más de 20 minutos por detrás del ganador— sufrieron al abrir pista en Al-Ula. Incluso Seth Quintero, vencedor de la segunda etapa, perdió más de una hora. Toyota, en particular, tuvo una jornada para olvidar, lo que permitió a Ford dominar la general con las cinco primeras plazas. Dacia también celebró los resultados de Lucas Moraes (4º en la etapa) y Cristina Gutiérrez (5ª, igualando su mejor registro en la categoría), quien ahora es 7ª en la general. Al Attiyah, por su parte, quedó fuera de los 10 primeros y acumula una desventaja de 11 minutos con Guthrie y 8 con Sainz.

Más allá de los resultados, lo que emerge es un cambio de dinámica en la carrera: Ford ha demostrado que su estrategia de equipo —con Sainz como figura clave— puede desequilibrar la general. La pregunta ahora es si esta ventaja se mantendrá en etapas más técnicas o si Toyota y Dacia lograrán reaccionar.

Isidre Esteve (Repsol Toyota Rally Team) terminó 30º en la etapa y es 35º en la general, mientras Laia Sanz y su Ebro completaron un buen día, con un 13º puesto en la etapa y el 18º en la general, a casi media hora del líder. Su progresión, aunque discreta, refleja la consistencia necesaria en una prueba de resistencia como el Dakar.

¿Podrá Schareina mantener el ritmo en motos, o el desgaste del desierto pasará factura? ¿Logrará Sainz capitalizar su posición para asaltar el podio en coches?

El factor psicológico: la clave oculta en el desierto

Más allá de los tiempos y las posiciones, lo que define esta etapa es la capacidad de los pilotos para gestionar el estrés en un entorno donde el error más mínimo se paga caro. Schareina no solo venció a sus rivales, sino a la presión de mantener la concentración tras una caída que pudo truncar su carrera.

La declaración de Canet —”si dejaba de apretar, me desconcentraba y me perdía”— revela una paradoja del Dakar: la velocidad no siempre es sinónimo de éxito. En un terreno traicionero, la prudencia calculada puede ser más efectiva que el exceso de ambición. Schareina, al priorizar la estrategia sobre el riesgo, demostró que en el desierto la inteligencia emocional pesa tanto como la habilidad al volante o el manillar.

En coches, el caso de Sainz es paradigmático. Su ascenso no se debe a una victoria de etapa, sino a la capacidad de leer la carrera: mientras otros abrían pista y perdían tiempo, él supo dosificar el esfuerzo. Esto expone una verdad incómoda para los favoritos: en el Dakar, la consistencia a menudo supera a los destellos de genialidad aislados.

La pregunta clave

¿Hasta qué punto el desgaste acumulado en etapas posteriores erosionará esta ventaja psicológica? El desierto no perdona, y la fatiga puede convertir la calma en error. Los que mejor gestionen este equilibrio tendrán la última palabra.

Referencia de contenido: aquí