Qué existía antes del origen del universo: hipótesis de IA que deslumbran
La incógnita sobre qué precedió al origen del cosmos ha perturbado a pensadores y científicos durante milenios. Hoy, la inteligencia artificial (IA) agrupa, contrasta y explica múltiples cosmovisiones religiosas, mitológicas y científicas para bosquejar una imagen de ese enigmático “previo”.
En lugar de una solución única, aparece un mosaico de lecturas que coinciden en algo: el comienzo no fue obligatoriamente el vacío absoluto, sino una condición previa inimaginable bajo las leyes actuales del universo.
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Qué había antes de la creación del mundo: el caos que expone la Biblia
Uno de los relatos más influyentes proviene del Génesis. En su texto hebreo original se describe el estado anterior con la frase Tohu va-Vohu. Esta expresión no remite a la nada, sino a una situación de desorden y carencia de forma.
Según esta lectura, antes del mundo existía una suerte de materia informe: un ambiente oscuro, sin estructura, cubierto por aguas primigenias denominadas Tehom, emblema del abismo.
No había luz ni tierra sólida, solo una extensión líquida en penumbra.
En ese panorama, lo único activo era el Ruaj Elohim, el aliento divino que se cernía sobre las aguas. La creación, por tanto, no nace de la nada, sino de la organización de ese caos mediante la palabra de Dios.
Mitos antiguos y distintas versiones de un mismo inicio
La IA también recupera explicaciones de culturas milenarias, donde la idea de un estado previo caótico regresa con matices locales.
En Mesopotamia, por caso, el cosmos nace de la unión de dos masas acuáticas primordiales: Apsu (agua dulce) y Tiamat (agua salada). Antes de la creación, todo era una amalgama indiferenciada hasta que un enfrentamiento entre deidades generó el cielo y la tierra.
En la mitología griega el punto de partida es el Caos, concebido como un vacío oscuro e insondable. De esa fisura emergen las primeras entidades primordiales, como la Tierra, la noche y el amor, que después dotarán de forma al cosmos.
Por su parte, en Egipto el origen se ubica en el Nun, un océano interminable, inmóvil y sombrío que albergaba el potencial de todo lo existente. La creación comenzaba cuando surgía un banco de tierra donde los dioses podían actuar.
La mirada científica actual sobre el inicio del mundo
Desde la perspectiva científica, la teoría más aceptada es la del Big Bang, que sostiene que el universo estalló hace unos 13.8 mil millones de años desde un estado extremadamente denso y caliente.
No obstante, la pregunta sobre qué existía “antes” permanece abierta. Algunas hipótesis proponen que el tiempo mismo comenzó con el Big Bang, lo que implicaría que no hay un “antes” en términos clásicos.
Otras corrientes hablan de universos cíclicos, multiversos o fluctuaciones cuánticas en un vacío energético.
La inteligencia artificial, al examinar estas propuestas, detecta un denominador común con los relatos ancestrales: la presencia de un estado previo, ya sea caos, energía o potencial, del cual surge el orden.
Aunque las narraciones difieran, todas intentan responder a la misma inquietud humana. Así, la Biblia describe un caos organizado por lo divino, es decir, un Dios creador.
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