Por qué la luna puede marcar una invasión militar de Estados Unidos en Irán, según analistas

Cómo la luna podría precipitar un ataque de EE.UU. a Irán, según expertos

Desde la Antigüedad, los grandes estrategas han ceñido sus batallas al ciclo lunar. Sun Tzu, en El arte de la guerra, aludía al shi, el instante propicio en que la naturaleza favorece al atacante; los griegos hablaban del kairos, una ventana de oportunidad, y los romanos de la occasio. El mensaje es siempre el mismo: la contienda no se gana solo por la fuerza, sino por el momento exacto de actuar.

La Luna se ha convertido, así, en una aliada decisiva. A lo largo de los siglos —y en operaciones contemporáneas—, nuestro satélite ha fijado el kairos de innumerables campañas militares, pues condiciona dos variables esenciales: la visibilidad nocturna y el comportamiento de las mareas. El Departamento de Defensa de EE.UU. reconoce en sus manuales que la iluminación natural resulta crítica para el éxito de sus misiones.

Hay centenares de ejemplos que demuestran esta influencia. Durante la Segunda Guerra Mundial, los planificadores aliados estudiaron las fases lunares para fijar el desembarco en Normandía, combinando la luna creciente con las condiciones de marea que permitieran el acceso de tropas; en Vietnam, los helicópteros aprovecharon la oscuridad de la luna nueva para infiltrarse en selvas y arrozales; y ahora, analistas prevén, según la misma lógica lunar, el instante ideal para que Washington actúe contra la isla de Jark.

Se avecina una luna nueva

Los servicios de inteligencia iraníes han detectado movimientos estadounidenses que apuntan a una ofensiva inminente sobre la estratégica isla de Jark, situada a unos 25 km de la costa iraní. Desde mediados del siglo pasado, esa isla se ha erigido en principal terminal exportadora de crudo de Irán: el 90 % del petróleo parte desde allí y sus depósitos alcanzan una capacidad aproximada de 18 millones de barriles.

El pasado lunes, el presidente Donald Trump lanzó una advertencia contra Teherán: «Si no se alcanza un acuerdo pronto —lo cual es probable— y el Estrecho de Ormuz no se abre de inmediato, concluiremos nuestra ‘estancia’ en Irán destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Jark».

Diversos analistas creen que la acción podría producirse este próximo fin de semana, apenas cierren los mercados. La cercanía de la luna nueva ofrece, según especialistas, la oportunidad perfecta para un ataque furtivo: entre el 17 y el 18 de abril, cuando la noche sobre el Golfo Pérsico estará casi sin iluminación. La luna no provoca guerras ni las predice, pero sí forma parte del conjunto de factores que los ejércitos ponderan antes de actuar.

Referencia de contenido: consultar fuente original aquí