Raúl Chapado en rueda de prensa anunciando su no reelección en la RFEA y su ambición en World Athletics

Raúl Chapado cierra su ciclo en la RFEA en 2028 y mira a World Athletics

Un adiós estratégico y una ambición global. Raúl Chapado anuncia que no buscará la reelección en la RFEA en 2028, priorizando la renovación, mientras se postula para suceder a Sebastian Coe en World Athletics.

Raúl Chapado durante su intervención en los Desayunos Deportivos de Europa Press

El presidente de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA), Raúl Chapado, confirmó este martes que no se presentará a la reelección en 2028, argumentando que “deben venir nuevas energías” que impulsen la gestión federativa. Esta decisión, aunque no obligada por la reciente aprobación de la limitación a tres mandatos —que no tendría carácter retroactivo—, refleja una visión de liderazgo basada en la renovación y la planificación a largo plazo.

La gestión como pilar: entre la modernización y la competitividad

Chapado defendió que saber que su etapa en la RFEA termina en 2028 “ayuda mucho a la gestión”, ya que establece un horizonte claro. “Si no vas corriendo y nunca sabes dónde vas a llegar, entonces dejas algo para mañana”, explicó, subrayando su compromiso de trabajar “con toda la energía” hasta el último día. Esta filosofía, más que una despedida, parece una declaración de principios: la eficiencia no se mide solo en resultados, sino en la capacidad de sentar bases sólidas para el futuro.

Desde una perspectiva analítica, su enfoque revela una paradoja interesante: en un mundo donde el poder tiende a concentrarse, Chapado elige ceder el testigo en su máximo esplendor. La pregunta clave ahora es si esta transición, voluntaria y planificada, inspirará a otras federaciones a adoptar modelos similares de renovación.

El reto de sustituir a una leyenda: Sebastian Coe

Mientras cierra su ciclo en la RFEA, Chapado no oculta su ambición de liderar World Athletics. El mandato de Sebastian Coe termina pronto, y el español, como uno de los vicepresidentes, se posiciona como candidato con “más poder”. Sin embargo, reconoce el desafío titánico que supone reemplazar a una figura como Coe, al que describe como “el mejor perfil que hay en el deporte”, no solo por su trayectoria como atleta y dirigente, sino por su capacidad de gestión y su legado en el olimpismo.

Lo que esto revela es que, más allá de las aspiraciones personales, Chapado entiende el peso de la responsabilidad. Su admiración por Coe no es casual: es un reconocimiento a que el liderazgo en el deporte global exige algo más que experiencia; requiere una visión transformadora, algo que él mismo ha intentado aplicar en la RFEA.

Transformación deportiva: entre el rigor y el diálogo

Chapado destacó los avances logrados en la RFEA, donde ha impulsado una “gestión mucho más moderna” y una “gobernanza” adaptada a los nuevos tiempos, incluyendo una sede más funcional. Pero el cambio más profundo, según él, ha sido en el ámbito deportivo: “Trabajamos mucho para convencer a un equipo que nos podían ganar en recursos, incluso en talento, pero no en competitividad, no en valentía”.

Sobre las críticas a las mínimas para competiciones —más estrictas que las de World Athletics—, aclaró que la RFEA no impone requisitos arbitrarios, sino que busca garantizar que los atletas estén en su mejor forma cerca de la competición. “Puedes haber conseguido los estándares hace 15 meses y ahora no estar en forma”, argumentó, defendiendo un sistema basado en el World Ranking y en la demostración continua de rendimiento.

Analizando su discurso, emerge una filosofía clara: el éxito no se construye solo con talento, sino con una cultura de exigencia y adaptación. El diálogo con atletas y entrenadores, aunque no siempre consensuado, parece ser la clave para mantener un equilibrio entre rigor y flexibilidad.

Mirada al futuro: Europa 2026 y Los Ángeles 2028

Chapado no duda de que el Campeonato de Europa de Birmingham (10-16 de agosto de 2026) será “el Europeo con más posibilidades de ganar medallas en la historia” para España, gracias al potencial en disciplinas como marcha, medio fondo, vallas o saltos. Esta confianza no es casual: responde a una estrategia de crecimiento sostenido, donde el atletismo español ha pasado de tener “5-6-7 opciones” en París 2024 a aspirar a “10 posibilidades” en Los Ángeles 2028.

Más allá de los números, lo que subyace es un cambio cultural. Chapado atribuye este progreso a la “capacidad competitiva innata” de rivalizar con potencias como Italia, Países Bajos o Estados Unidos, y a la creación de una “cultura de alta competición” en campeonatos nacionales e internacionales, algo que, en su época como deportista, “nunca se trabajaba”.

La pregunta que queda en el aire es si este legado, construido con paciencia y método, resistirá el test del tiempo y de los nuevos liderazgos. ¿Logrará el atletismo español mantener su impulso sin la figura de Chapado al frente?

El legado de un liderazgo por renovación

La decisión de Raúl Chapado de no buscar la reelección en la RFEA en 2028 trasciende lo personal: es un acto de coherencia con su propia filosofía de gestión. Lo que esto revela es que su liderazgo no se mide por la permanencia en el cargo, sino por la capacidad de construir estructuras que perduren más allá de su figura.

Desde una perspectiva analítica, su enfoque refleja una madurez institucional poco común en el deporte. Al priorizar la renovación sobre la continuidad, Chapado no solo evita el desgaste natural del poder, sino que envía un mensaje claro: el éxito de una federación no depende de una persona, sino de procesos sólidos y una cultura de exigencia. La pregunta clave ahora es si esta transición, diseñada con antelación, logrará inspirar a otras organizaciones a adoptar modelos similares.

Más allá de los hechos, lo que emerge es una paradoja: en un entorno donde el poder suele concentrarse, Chapado elige ceder el testigo en su momento de mayor influencia. Esto sugiere que su verdadera ambición no es el cargo, sino el impacto duradero. Su aspiración a liderar World Athletics, lejos de ser un salto individual, parece la continuación lógica de una carrera basada en la transformación estructural.

¿Renovación o riesgo de vacío?

El reto ahora es doble: garantizar que la RFEA mantenga su rumbo sin su figura al frente y demostrar que su modelo de liderazgo —basado en la planificación y el diálogo— puede escalar al ámbito global. El tiempo dirá si su legado resiste la prueba de la sucesión.

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