Netanyahu prioriza el desarme de Hamás sobre la reconstrucción de Gaza
La guerra no ha terminado, solo cambia de fase. Benjamín Netanyahu dejó claro ante la Knéset que Israel no avanzará hacia la reconstrucción de Gaza hasta completar el desarme de Hamás.
El primer ministro israelí subrayó en su discurso que “la siguiente etapa es el desarme de Hamás y la desmilitarización de la Franja de Gaza”. Repitió la idea con énfasis: no se trata de reconstruir, sino de neutralizar la capacidad militar del grupo islamista. “Cuanto antes desarmemos a Hamás y desmilitaricemos la Franja de Gaza, más pronto alcanzaremos los objetivos de la guerra”, afirmó, dejando entrever una estrategia de presión máxima antes de cualquier concesión.
El último rehén y el giro en la negociación
El anuncio llegó el mismo día en que el Ejército israelí confirmó la recuperación e identificación de los restos de Ran Gvili, el último rehén pendiente en Gaza tras los ataques del 7 de octubre de 2023. Con este hallazgo, Hamás ha cumplido —al menos en esta primera fase— con la entrega de todos los cautivos, vivos y muertos, según lo pactado en el acuerdo de alto el fuego de 20 puntos impulsado por Donald Trump.
Desde una perspectiva analítica, este momento marca un punto de inflexión: Israel ha cerrado simbólicamente una etapa —la de la recuperación de rehenes— para abrir otra, más compleja, donde el desarme se convierte en la moneda de cambio. Lo que esto revela es que Netanyahu no está dispuesto a ceder en su objetivo central, incluso si eso significa alargar el conflicto o tensar las negociaciones.
Hamás exige garantías antes de ceder
Mientras Israel insiste en el desarme, Hamás ha respondido con condiciones. En una carta dirigida a los mediadores, el grupo islamista exige que Israel cumpla primero con sus compromisos pendientes de la primera fase: apertura del paso de Rafah, entrada de casas prefabricadas, entrega de ayuda humanitaria y excavadoras, y el cese de las “violaciones del alto el fuego” por parte del Ejército israelí.
La pregunta clave ahora es si esta postura de firmeza mutua —Israel con el desarme, Hamás con sus demandas— puede desbloquear la segunda fase del plan, que incluye no solo la desmilitarización, sino también la reconstrucción de Gaza y la formación de un Gobierno tecnócrata palestino bajo la supervisión de la Junta de Paz liderada por Trump.
¿Logrará la presión internacional, o el agotamiento de las partes, inclinar la balanza hacia un acuerdo que hoy parece lejanísimo?
La paradoja estratégica: seguridad vs. estabilidad
La postura de Netanyahu plantea una disyuntiva fundamental: priorizar el desarme de Hamás como condición sine qua non para la reconstrucción de Gaza implica asumir que la estabilidad a largo plazo solo es posible tras la neutralización militar del grupo.
Desde una perspectiva analítica, esta estrategia refleja una lógica de seguridad absoluta, donde la desmilitarización no es un paso más, sino el pilar sobre el que se construiría cualquier avance posterior. Lo que esto revela es que Israel no concibe la reconstrucción como un gesto humanitario aislado, sino como parte de un proceso controlado donde el riesgo de que Hamás recupere capacidad operativa debe ser cero.
Sin embargo, esta postura choca con la realidad sobre el terreno: la reconstrucción no es solo un acto técnico, sino un factor de estabilidad social. Al condicionarla al desarme, Netanyahu arriesga prolongar el sufrimiento civil en Gaza, lo que podría alimentar el resentimiento y, paradójicamente, fortalecer el discurso de Hamás entre la población. La pregunta clave ahora es si esta apuesta por la seguridad máxima no termina socavando el objetivo mismo que persigue: una Gaza desmilitarizada y estable.
El costo de la firmeza
La insistencia en el desarme como requisito previo podría convertir la reconstrucción en un horizonte inalcanzable, perpetuando un ciclo de tensión donde la falta de avances concretos alimente la desconfianza mutua. ¿Hasta qué punto la firmeza de Israel es sostenible sin un contrapeso que garantice avances tangibles para la población gazatí?
