La primavera será especialmente dura para los alérgicos por el exceso de polen
La estación primaveral se presenta especialmente desafiante para quienes padecen alergias, según el informe difundido este miércoles en Madrid por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Las copiosas lluvias invernales, unidas al incremento térmico, dispararán la emisión de granos de polen. A esta situación se añaden la contaminación atmosférica y la emergencia climática, que han alterado el calendario clásico de sensibilización al polen en la ciudadanía.
Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la citada sociedad, anticipa que la primavera será «particularmente intensa» en la mayor parte del territorio, lo que derivará en importantes repercusiones para la población. El experto asegura que este ejercicio es el más cálido desde 1961 y subraya que las gramíneas, extremadamente sensibles al clima, ya exhiben concentraciones superiores a lo habitual en Madrid o Cádiz. El plátano de sombra muestra registros elevados en Barcelona y Zaragoza, mientras que el olivo experimentará una floración muy notable gracias al frío y la humedad acumulados.
«Estamos ante una situación de tormenta perfecta para que cada vez más personas desarrollen afecciones respiratorias y, en especial, sensibilización al polen», ha advertido Pedro Ojeda, responsable de Comunicación de la SEAIC, quien ha centrado su exposición en cómo el cambio climático está desplazando los ciclos de polinización.
Previsiones por regiones
Los especialistas estiman niveles de gramíneas que oscilarán entre moderados y altos en el centro peninsular, Castilla y León, Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid, con picos notables en Toledo y la capital, que podrían superar los 6.000 granos por metro cúbico.
- En el sur, Almería y Málaga presentarán concentraciones leves.
- Córdoba, Granada, Huelva y Cádix registrarán valores moderados.
- Sevilla y Jaén alcanzarán las cifras más elevadas, rondando los 8.000 granos por metro cúbico.
- Cáceres y Badajoz se situarán entre 10.000 y 12.000 granos por metro cúbico.
Canarias tendrá conteos bajos, mientras que Galicia y el norte peninsular se moverán entre 1.500 y 2.000 granos por metro cúbico. En el Mediterráneo (Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana y Murcia) se prevén valores suaves durante la campaña.
Aunque las gramíneas causan la mayoría de procesos alérgicos, otras plantas también elevarán sus concentraciones: cupresáceas (ciprés, arizónica), plátano de sombra, olivo, urticáceas y amarantáceas.
Temporada más larga y precoz
Las primeras mediciones indican que el periodo de polen comienza antes y se prolonga más tiempo, lo que se traduce en más días de molestias. «El aumento global de la temperatura genera primaveras más extensas y adelanta la floración», ha explicado Ojeda. En Madrid se han detectado picos de cupresáceas incluso en noviembre. El mayor CO₂ atmosférico favorece una producción más abundante de polen, mientras que la desertificación introduce nuevas especies alergénicas en regiones donde antes no existían, como las amarantáceas en Aragón, la Comunidad Valenciana o Murcia. «La contaminación somete a las plantas a estrés y induce proteínas más alergénicas», ha añadido.
Los expertos calculan que la temporada podría alargarse un 19 % este año y que la carga anual de polen crecería entre un 16 % y un 40 %. Zapata subraya que la exposición prolongada actúa como «multiplicador de efecto» y puede agravar la sintomatología. Además, los contaminantes fragmentan los granos en micropartículas que penetran más hondo en las vías respiratorias.
Ignacio Dávila, presidente de la SEAIC, recuerda que las enfermedades alérgicas son cada vez más complejas por la creciente sensibilización, lo que conlleva cuadros más graves y múltiples alergias simultáneas. Apunta que la alergología sigue siendo una especialidad joven y poco representada en los planes de estudio: «Solo en una de cada tres facultades de Medicina se imparte alergología», ha dicho, reclamando más especialistas y una mayor presencia formativa.
Ojeda finaliza insistiendo en que los contaminantes ambientales incrementan el riesgo de desarrollar alergias incluso en personas previamente sanas. El aire contaminado interacciona con el polen e irrita más las mucosas respiratorias.
Desde la sociedad científica se insta a reforzar la alergología dentro del Sistema Nacional de Salud y a impulsar la formación reglada y el número de alergólogos para garantizar un diagnóstico preciso y tratamientos personalizados a toda la población.
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