Nani Roma en el podio del Dakar 2024 celebrando su segundo puesto en la categoría Ultimate

Nani Roma: la esencia del Dakar es competir sin rendirse nunca

El podio que valida una filosofía de vida. Joan ‘Nani’ Roma (Ford) demuestra que en el Dakar, como en la vida, lo esencial es la lucha constante.

El piloto español, de 53 años, ha vuelto al podio del Rally Dakar siete años después, esta vez en la categoría ‘Ultimate’, en una edición que él mismo califica como “la más competida” y con “más pilotos buenos”. Su segunda plaza en la clasificación general, a menos de 10 minutos del ganador, el catarí Nasser Al-Attiyah (Dacia), no solo es un logro deportivo, sino la confirmación de una mentalidad: competir bien y nunca abandonar.

En las oficinas de Red Bull en Madrid, Roma recibe a la prensa con la calma de quien ha superado el desgaste físico y mental de una de las pruebas más exigentes del mundo. “El cuerpo está cansado. Siempre tienes este bajón después de una carrera intensa, no solo por las dos semanas de competición, sino por el trabajo previo”, admite. Sin embargo, el cansancio no opaca su satisfacción: “Ahora estamos cansados, pero contentos y felices”.

La satisfacción de competir cara a cara con los mejores

Roma tuvo opciones de victoria hasta el final, lo que implicó un “estrés” del que ahora necesita desconectar. “Tuvimos mucho hasta el final”, confiesa, mientras describe el desgaste físico y emocional de una carrera donde cada detalle cuenta. Su segundo puesto adquiere un valor especial al considerar el nivel de la competición: “Ha sido el Dakar con más pilotos buenos, más marcas y el más competido”.

Desde una perspectiva analítica, este resultado subraya la capacidad de Roma para mantenerse entre la élite del rally en un entorno cada vez más competitivo. “He peleado con Nasser, Carlos (Sainz), Loeb… hay unos cuantos Dakares ahí”, celebra. Lo que esto revela es que, más allá del podio, el verdadero triunfo reside en haber competido “cara a cara” contra leyendas del deporte.

El catalán, con 30 participaciones en el Dakar, 27 victorias de etapa y dos triunfos finales (2004 en motos y 2014 con Mini), ha aprendido a valorar el proceso tanto como el resultado. “Cuando eres más joven solo vale ganar, pero lo importante en la vida es competir bien y nunca abandonar nada y luchar por ello”, reflexiona. Esta madurez deportiva le permite saborear cada logro, incluso cuando la victoria se escapa por detalles mínimos.

Un ejemplo claro fue el error de Nasser Al-Attiyah en el último día: “No solo se perdió, sino que cuando se perdió, giró 300 metros antes de un punto y si lo llega a coger lo penalizan con 15 minutos”. Roma destaca cómo, en una carrera como el Dakar, la perseverancia es clave: “Cuando te pones primero, aunque se caiga el cielo y desaparezca el desierto, tienes que seguir”.

El equipo y la tecnología: pilares del éxito moderno

Para Roma, el fracaso habría sido no intentarlo. “Analizar el por qué lo has hecho primero es muy importante. Y una vez lo sabes, mejoras eso para el año que viene intentar ganar”, explica. Sin embargo, insiste en que lo crucial es el cómo: “Yo creo que hemos competido muy bien”.

El podio de este año tiene un sabor especial porque no llegó por casualidad. “A veces haces un podio porque todos los pilotos de delante han roto o han desaparecido de la carrera, y este es un podio que hemos competido, hemos sido rápidos”, aclara. Además, resalta el papel de Ford, cuya presencia en el Dakar ha sido dominante: “Creo que es la primera vez en la historia que en una etapa los cinco primeros coches son de la misma marca, y era Ford”.

Un momento crítico en su carrera fue durante la duodécima etapa, “a 50 metros del final”, donde un error por el polvo y las motos de adelante lo llevó a impactar contra un obstáculo. “Los amortiguadores habían explotado, el palier estaba destrozado”, recuerda. Sin embargo, la rápida reacción de su equipo y la ayuda inesperada de Laia Sanz —quien los remolcó hasta la meta— les permitió perder solo un minuto. Este episodio ilustra la resiliencia y el trabajo en equipo que definen el espíritu del Dakar.

El Dakar en evolución: adaptación y futuro

Roma reconoce que el Dakar ha cambiado en las últimas cuatro décadas. “Sería un error habernos quedado en el pasado. Si todo cambia, lo bueno es saber adaptarte a las nuevas situaciones”, afirma. La tecnología ha transformado los vehículos y las estrategias, pero también las expectativas del público: “Ahora el consumo general del deporte es todo rápido, por tanto, tenemos que ir a toda hostia”.

El contrato actual garantiza que el Dakar se celebrará en Arabia Saudí al menos hasta 2029, aunque “hay posibilidades de ir a países alrededor”. Roma, entusiasta por descubrir nuevos desafíos, valora la seguridad y la adaptabilidad: “Arabia aún es muy grande, es un país enorme, aún queda mucho por explorar”.

El piloto catalán también celebra la continuidad de Carlos Sainz en el equipo: “Es gente que aporta. En la vida, cuando tú estás con alguien que aporta, yo prefiero tenerlo cerca que lejos. Estoy encantado de que se quede”. Esta declaración refleja no solo el respeto entre compañeros, sino también la importancia de rodearse de figuras que elevan el nivel colectivo.

La pregunta clave ahora es cómo evolucionará el Dakar en los próximos años, y si la combinación de tradición, tecnología y pasión logrará mantener viva la esencia de una carrera que sigue desafiando los límites humanos.

La resiliencia como ventaja competitiva

Más allá del podio, lo que define el logro de Nani Roma es su capacidad para convertir la adversidad en oportunidad. La segunda plaza no es solo un resultado, sino la materialización de una filosofía donde la perseverancia supera al azar.

Desde una perspectiva analítica, su desempeño revela cómo la experiencia se traduce en gestión del error. El episodio de la duodécima etapa —donde el daño mecánico y la ayuda externa fueron clave— demuestra que, en el Dakar, la diferencia la marca quien minimiza las pérdidas. Lo que esto subraya es que la resiliencia no es solo mental, sino también logística: un equipo ágil y una red de apoyo pueden compensar fallos técnicos.

La competencia cara a cara con leyendas como Al-Attiyah o Sainz añade otra capa: en un entorno donde el margen de error es mínimo, la consistencia se vuelve más valiosa que los destellos de genialidad. Roma no ganó por velocidad pura, sino por mantener el ritmo bajo presión extrema, algo que solo la madurez deportiva permite.

El legado de una mentalidad

La pregunta clave ahora es si esta generación de pilotos, con su mezcla de tradición y adaptación tecnológica, logrará transmitir a las nuevas hornadas que el verdadero Dakar no se gana en las dunas, sino en la capacidad de levantarse una y otra vez.

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