Agentes de Carabineros revisan aretes de identificación en reses recuperadas durante operativo contra el abigeato en zona rural

Golpe al abigeato en Bolívar: 13 reses recuperadas y un detenido en Magangué

Un operativo certero contra el robo de ganado. La Policía Nacional desarticuló una red de receptación en zona rural de Magangué (Bolívar), recuperando 13 reses valoradas en más de 33 millones de pesos y capturando a un hombre vinculado al delito. El golpe se produjo en el corregimiento La Ventura, epicentro de operaciones ilegales que afectan al sector ganadero de la región.

El operativo, liderado por la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental, forma parte de una estrategia focalizada para combatir el abigeato —el hurto de ganado—, un flagelo que, según cifras de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), genera pérdidas anuales superiores a los 200.000 millones de pesos en el país. En Bolívar, departamento con una tradición ganadera centrada en razas como el cebú y el Brahman, este delito ha escalado en los últimos dos años, impulsado por la demanda de carne en mercados informales y la falta de registros claros de propiedad.

¿Cómo se desarrolló la operación?

Los uniformados realizaban labores de control rutinario en La Ventura cuando identificaron un lote de bovinos sin documentación que acreditara su legal procedencia. Al verificar los aretes de identificación —dispositivos obligatorios para rastrear el origen del ganado—, descubrieron inconsistencias que activaron el protocolo de retención. El detenido, cuya identidad no fue revelada, enfrentará cargos por receptación, un delito que, según el Código Penal colombiano (Artículo 247), puede acarrear penas de hasta 9 años de prisión.

Las reses recuperadas, de razas comerciales como el Gyr y el Holstein, fueron trasladadas a corrales de la autoridad para su identificación y posterior entrega a los propietarios legítimos. Este proceso puede demorar entre 15 y 30 días, según los trámites judiciales y la verificación de marcas y registros en el Sistema de Identificación Individual del Ganado (SIIG).

El abigeato en Bolívar: un problema con raíces profundas

Bolívar es el quinto departamento con mayor inventario bovino de Colombia, con más de 1,2 millones de cabezas de ganado, según datos de 2023. Sin embargo, su ubicación geográfica —con salidas al río Magdalena y conexiones viales hacia el interior del país— lo convierte en un corredor estratégico para el tráfico ilegal de reses. Solo en 2022, las autoridades registraron 450 denuncias por abigeato en la región, aunque se estima que la cifra real podría triplicarse debido a la subregistros por desconfianza en las instituciones.

El coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante del Departamento de Policía Bolívar, destacó que este operativo es parte de una estrategia integral que incluye:

  • Patrullajes rurales intensivos en zonas de alta incidencia, como los municipios de Achí, Altos del Rosario y Santa Rosa del Sur.
  • Alianzas con Fedegán para capacitar a ganaderos en sistemas de identificación y denuncia.
  • Uso de tecnología, como drones y bases de datos compartidas con la Fiscalía, para rastrear animales robados.
  • Campañas comunitarias para incentivar la denuncia anónima, clave en un delito donde el 70% de los casos se resuelven gracias a información ciudadana.

Golpe al abigeato: “El compromiso de nuestros Carabineros es permanente. Este resultado refleja el trabajo articulado para proteger el patrimonio de los ganaderos bolivarenses”, afirmó Pinzón. Sin embargo, expertos como el investigador Jorge Mendoza , autor del libro “Ganadería y Criminalidad en el Caribe Colombiano” , advierten que el abigeato en la región está ligado a redes más grandes de tráfico de carne , que incluyen mataderos clandestinos y comercializadores sin escrúpulos.

“El compromiso de nuestros Carabineros es permanente. Este resultado refleja el trabajo articulado para proteger el patrimonio de los ganaderos bolivarenses”, afirmó Pinzón. Sin embargo, expertos como el investigador Jorge Mendoza, autor del libro “Ganadería y Criminalidad en el Caribe Colombiano”, advierten que el abigeato en la región está ligado a redes más grandes de tráfico de carne, que incluyen mataderos clandestinos y comercializadores sin escrúpulos.

¿Qué sigue para las reses y el detenido?

Los 13 semovientes —término legal que designa a los animales de producción— serán sometidos a un proceso de verificación genética y de marcas para confirmar su propiedad. En casos como este, es común que los ganaderos hayan reportado previamente el robo, lo que agiliza la devolución. Sin embargo, cuando no hay denuncias previas, las reses pueden quedar en depósito judicial hasta que se resuelva su destino.

Por su parte, el capturado será judicializado por receptación, un delito que, aunque menos conocido que el hurto mismo, es igualmente grave: según la Policía, el 80% de los animales robados pasan por “intermediarios” que los compran a bajo costo para revenderlos. Esto dificulta rastrear el origen del crimen y protege a las bandas dedicadas al robo directo.

La Fiscalía General de la Nación, que asumió el caso, deberá determinar si el detenido actuó solo o hacía parte de una red más amplia. En Bolívar, operaciones similares han revelado conexiones con grupos armados ilegales, que usan el abigeato para financiar sus actividades.

Mientras tanto, la Policía hizo un llamado a la ciudadanía para denunciar actividades sospechosas, como:

  • Venta de carne a precios significativamente más bajos que el mercado.
  • Transporte de ganado en horas nocturnas o sin documentación.
  • Presencia de personas ajenas a la región preguntando por compradores de reses.

El número de emergencias de la Policía en Bolívar es el #123, y las denuncias pueden hacerse de manera anónima.

Este operativo se suma a otros realizados en 2024, como la recuperación de 22 reses en Carmen de Bolívar en enero y la captura de una banda dedicada al abigeato en Simití en marzo. Sin embargo, el desafío persiste: según la Cámara de Comercio de Cartagena, el abigeato genera una pérdida anual del 3% en la producción ganadera regional, afectando no solo a grandes hacendados, sino a pequeños productores que dependen de menos de 50 cabezas de ganado.

La pregunta que queda en el aire es: ¿Logrará este tipo de operaciones desmantelar las estructuras criminales detrás del robo de ganado, o solo son parches temporales en un problema sistémico? Mientras las autoridades celebran el golpe, los ganaderos de Magangué y sus alrededores siguen durmiendo con un ojo abierto, sabiendo que el próximo operativo podría llegar demasiado tarde.

El SIIG: el sistema que podría revolucionar (o fracasar) en la lucha contra el abigeato

La recuperación de las 13 reses en Magangué puso sobre la mesa un tema recurrente: la eficacia del Sistema de Identificación Individual del Ganado (SIIG), la herramienta tecnológica que, en teoría, debería blindar al sector contra el robo. Creado en 2016 bajo el Decreto 1071, este sistema obliga a registrar cada animal con un arete electrónico vinculado a su ADN, propietario y ubicación. Sin embargo, su implementación ha sido desigual: mientras departamentos como Antioquia y Córdoba tienen coberturas superiores al 85%, en Bolívar apenas llega al 62%, según datos de Fedegán de 2023.

El problema no es solo la cobertura, sino la falsificación de aretes. En 2022, un informe de la Contraloría General reveló que en el 30% de los casos de abigeato en el Caribe colombiano, los animales robados portaban aretes clonados o reutilizados de reses ya sacrificadas. Esto explica por qué, pese a operativos como el de Magangué, solo se logra recuperar el 12% del ganado robado anualmente en la región. Además, el SIIG enfrenta resistencia de pequeños ganaderos: un estudio de la Universidad de Cartagena (2021) encontró que el 40% de los productores con menos de 50 cabezas no registra sus animales por los costos (entre 15.000 y 25.000 pesos por arete) y la desconfianza en las instituciones.

Para intentar cerrar estas brechas, en abril de 2024 el Ministerio de Agricultura lanzó un piloto en Bolívar con aretes subsidiados (50% de descuento) y capacitaciones móviles. Sin embargo, el desafío es mayúsculo: en el corregimiento La Ventura —epicentro del operativo—, solo el 23% de las fincas tiene conectividad a internet, lo que dificulta la actualización en tiempo real de los registros, según datos de la Alcaldía de Magangué.

¿Techos de vidrio o soluciones reales?

El operativo en Magangué demostró que, incluso con herramientas como el SIIG, el abigeato persiste porque las redes criminales adaptan sus métodos más rápido que las autoridades. Mientras en 2020 el 78% de los robos en Bolívar se cometían en fincas aisladas, hoy el 55% ocurre durante el transporte, según la Policía. Esto sugiere que las bandas ya evitan las zonas con mayor control de aretes. La pregunta clave ahora es si el gobierno logrará integrar el SIIG con otros sistemas, como las bases de datos de la DIAN para rastrear ventas irregulares de carne, o si seguirá siendo un elefante blanco tecnológico. El próximo semestre será decisivo: Fedegán anunció que, a partir de enero de 2025, los mataderos que compren ganado sin registro en el SIIG enfrentarán multas de hasta 500 millones de pesos. La medida podría ser un punto de inflexión… o otro parche en un sistema agrietado.

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