La cifra que asusta a los expertos: Starlink hizo 355,000 maniobras para evitar choques de sus satélites

La cifra que asusta a los expertos: Starlink hizo 355,000 maniobras para evitar choques de sus satélites

En el último año la constelación de Starlink tuvo que ejecutar más de 355,000 maniobras de evasión para no chocar con basura espacial ni con otros satélites en órbita. Ese volumen de correcciones de trayectoria muestra hasta qué punto se ha convertido el tráfico en órbita baja en un reto diario para SpaceX y para cualquier operador que quiera vivir de dar servicio desde el espacio.

Más de 355,000 maniobras en un año

Los datos vienen de los informes semestrales que SpaceX envía a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos y que detallan cuántas veces tuvieron que maniobrar los satélites de Starlink ante un riesgo de colisión. Entre junio de 2025 y mayo de 2026 la constelación acumuló más de 355,000 maniobras de evitación, una cifra que triplica las registradas en 2024 y que consolida una tendencia al alza muy marcada.

En el periodo más reciente analizado de diciembre de 2025 a mayo de 2026 SpaceX reportó 207,152 maniobras, mientras que en los seis meses anteriores se registraron 148,696 maniobras. La suma de ambos semestres empuja el total anual por encima de las 355,000 maniobras y revela que el ritmo de correcciones sigue acelerándose conforme crece la constelación y aumenta el número de objetos en órbita.

Si se baja ese número a la escala de cada satélite el panorama tampoco se relaja demasiado. De media cada satélite de Starlink corrigió su curso más de 40 veces en un año, lo que equivale a maniobras casi semanales por aparato. Un operador tradicional podía pasar años sin tener que encender los propulsores para esquivar nada y ahora hablamos de una rutina que se repite varias decenas de veces al año por cada nodo de la red.

La cifra de más de 355,000 maniobras se suma al dato anterior de unos 300.000 movimientos evasivos durante 2025, lo que confirma que Starlink vive en una especie de modo “defensa activa” permanente en una órbita baja cada vez más saturada. No se trata solo de basura espacial también de otros satélites operativos y de fragmentos generados por pruebas antisatélite o por incidentes en misiones anteriores.

Cómo esquiva Starlink la basura espacial

Para poder gestionar semejante volumen de maniobras SpaceX ha dotado a Starlink de un sistema autónomo de prevención de colisiones que decide de forma automática cuándo merece la pena apartarse del camino. El sistema monitoriza de forma constante los avisos de conjunción que llegan desde redes de vigilancia espacial y de otros operadores y calcula la probabilidad de que una aproximación acabe en choque real.

SpaceX ha optado por una filosofía bastante conservadora. Sus satélites deciden ejecutar una maniobra cuando la probabilidad de impacto supera tres entre diez millones, un umbral mucho más estricto que el estándar de la industria que suele situarse en una probabilidad de una entre diez mil. Después de la corrección la compañía asegura que la probabilidad residual de colisión se reduce hasta aproximadamente una entre un millón, un nivel que consideran despreciable desde el punto de vista del riesgo individual. 

Detrás de cada una de esas maniobras hay una serie de decisiones técnicas. El satélite evalúa si basta con una corrección mínima en altura o en plano orbital para mejorar la distancia del encuentro previsto y se coordina con la red para no generar problemas nuevos al resto de la constelación. La clave es que no se puede gestionar manualmente un volumen de cientos de miles de eventos al año así que el “piloto automático” de Starlink y sus algoritmos se han convertido en una pieza central de la operación.

Esta estrategia también tiene coste. Cada encendido de propulsores consume combustible y acorta ligeramente la vida útil del satélite además de introducir pequeñas incertidumbres en las predicciones de órbita que otros sistemas utilizan para seguir el tráfico espacial. Algunos expertos recuerdan que una parte de estas maniobras puede estar evitando “fantasmas” porque los datos de posición de muchos objetos siguen siendo imprecisos y generan avisos de riesgo que luego no se materializan.

Un ecosistema orbital al límite

La otra lectura de esas más de 355,000 maniobras en un año es que el problema ya no es teórico. Investigadores como Hugh Lewis y responsables de organizaciones de seguridad espacial apuntan que aunque SpaceX está haciendo un trabajo muy agresivo para evitar colisiones el riesgo agregado de la constelación seguirá creciendo. Si cada maniobra deja una probabilidad residual por pequeña que sea cuando se suman cientos de miles de eventos al año el sistema se acerca a un punto en el que una colisión pasa de improbable a casi inevitable.

Las previsiones que manejan estos expertos hablan de un millón de maniobras acumuladas en torno a 2027 y de volúmenes superiores al millón de maniobras por año hacia 2030 si se mantiene el ritmo actual de despliegue de satélites y la entrada en juego de otras mega constelaciones. Eso incluye proyectos como las redes de Amazon o grandes constelaciones chinas que aspiran a ocupar franjas de órbita baja muy similares a las que explota Starlink. 

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