Jon Rahm en acción durante el torneo LIV de Riad con concentración máxima

Jon Rahm roza la gloria en su regreso al golf tras cuatro meses de pausa

El español vuelve con fuerza. Jon Rahm, segundo en el LIV de Riad, demostró que el descanso no ha mermado su nivel.

El golfista español, ausente desde el Open de España, regresó con una actuación destacada en el primer torneo LIV de la temporada. Solo el australiano Elvis Smylie logró contener su remate final, en el que Rahm encadenó cuatro birdies consecutivos en los últimos hoyos, una racha que subrayó su estado de forma y su capacidad para decidir en los momentos clave.

Un error en el hoyo 6 y la reflexión sobre el formato

Rahm, autocrítico como siempre, identificó dos momentos mejorables: el birdie no concretado en el sexto hoyo —”no hacer birdie fue un error”— y el segundo golpe en el undécimo. “Fue una ronda fantástica, con 9 golpes bajo par. Elvis tuvo un día estupendo y se adelantó por dos golpes”, reconoció. Sin embargo, su análisis va más allá: “Si hay uno o dos golpes que ver, tengo que hacerlo a principios de semana”.

Desde una perspectiva analítica, esta declaración revela su mentalidad competitiva: no se conforma con lo bueno cuando el objetivo es la excelencia. Lo que esto demuestra es que, incluso en un formato reducido, Rahm exige el máximo a cada golpe, cada estrategia.

El cambio de formato en el LIV a partir de 2026, con cuatro jornadas en lugar de tres, fue otro de los temas que abordó. “Creo que cuatro rondas son mejores para jugar al golf y mejor para los jugadores que están jugando bien esa semana”, afirmó. Y añadió: “También te da más tiempo para remontar, pero si estás jugando bien, te da más tiempo para tomar la delantera”.

Una visión de futuro para el golf

Su defensa de los 72 hoyos no es casual. “Siempre fui partidario de los 72 hoyos. Creo que hoy, tanto a nivel individual como por equipos, demostramos por qué puede ser tan bueno”, sentenció. Aquí, Rahm no solo habla como jugador, sino como un purista del deporte, que valora la profundidad estratégica y la resistencia mental que exige un torneo más largo.

Lo que esto revela es una dualidad interesante: por un lado, su adaptación inmediata a la competición tras el parón; por otro, su capacidad para pensar en el golf como un juego de largo aliento, donde la consistencia prima sobre los destellos puntuales.

¿Podrá este formato, que él mismo defiende, ser la clave para que Rahm alcance nuevas cotas en su carrera?

El formato como ventaja competitiva

La defensa de Jon Rahm por las cuatro rondas en el LIV no es solo una preferencia personal, sino una estrategia implícita para potenciar su juego. Su capacidad para mantener la consistencia en torneos largos, como demuestra su racha de birdies consecutivos, sugiere que este formato podría ser su aliado.

Desde una perspectiva analítica, su argumentación revela una comprensión profunda del golf moderno: la resistencia mental y la capacidad de adaptación son tan cruciales como el talento puro. Lo que esto muestra es que Rahm no solo compite, sino que piensa el deporte como un sistema donde la profundidad estratégica marca la diferencia.

Además, su autocrítica —identificar errores en el hoyo 6 y el undécimo— refleja una mentalidad que encaja perfectamente con un formato más extenso. En cuatro jornadas, los márgenes de error se reducen, pero también se multiplican las oportunidades para corregir y remontar. La pregunta clave ahora es si su visión influirá en la evolución del LIV hacia un modelo más tradicional.

La dualidad entre adaptación y tradición

Rahm demuestra que puede brillar en el formato actual, pero su defensa de los 72 hoyos sugiere que su verdadero potencial podría desbloquearse en un escenario más exigente. ¿Será este el camino para consolidar su legado como uno de los grandes del golf?

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