Irán, en un 'punto de no retorno' tras la brutal represión a su pueblo: "Jamenei no cederá y no habrá reforma política con él en el poder"

Irán, en un ‘punto de no retorno’ tras la brutal represión a su pueblo: “Jamenei no cederá y no habrá reforma política con él en el poder”

“La ola de represión más violenta de su historia moderna”. Así ha definido Francia lo que está sucediendo en Irán, donde algunas organizaciones ya cifran en 12.000 el número de fallecidos por la represión del régimen islamista en las marchas que ya duran más de dos semanas. El gobierno iraní además ha amenazado con atacar bases de Estados Unidos si hay una intervención militar de Washington en su territorio. Mientras, Donald Trump ha pedido al Gobierno iraní que muestre “humanidad” al tiempo que sigue, dice, analizando la situación para decidir si da pasos hacia un ataque sobre el terreno.

Con Europa buscando sanciones “más severas” contra el régimen de Teherán, Estados Unidos amagando con una intervención armada y el Gobierno iraní reprimiendo con dureza las movilizaciones, queda una pregunta por hacerse: ¿cómo puede ser el futuro de Irán?

Daniel Bashandeh, iraní y analista especializado en Oriente Medio, explica a 20minutos que la República Islámica “está ahora mismo en una situación crítica”. Hoy en día, añade, Jamenei cuenta con la lealtad de las Guardias Revolucionarias y el control de los recursos. “Su arquitectura sigue presente. El régimen no va a ceder ante los manifestantes ya que lanzaría una señal de debilidad y no hay margen para la reforma política con Jamenei en el poder”, añade Bashandeh. 

La foto general de Irán ahora mismo está muy clara. “La República Islámica gobierna para una minoría mientras que la mayoría de la población sufre las consecuencias de las sanciones y la falta de libertades, derechos y oportunidades. No se han canalizado las demandas de la población en ningún momento y las protestas cada vez son más violentas. Creo que hemos llegado a un punto de no retorno”, concluye. Para él, ahora mismo lo que hay es  “un pulso político entre población y régimen” y por eso el futuro del país, sostiene, dependerá “del grado de movilización” de un lado, y del “nivel de represión” por el otro.

“La vulnerabilidad del régimen actual se debe a su expansión en la región que terminó tras los acontecimientos derivados del 7 de octubre. El eje de resistencia se ha debilitado y el régimen ya no cuenta con un escudo protector capaz de disuadir amenazas. Han priorizado la exportación revolucionaria en vez de centrarse en la estabilidad interna”, desarrolla además el analista, sobre el panorama que, en realidad, se contagia a toda la región de Oriente Medio.

¿Y puede tener un papel importante Estados Unidos? En cierto modo sí. “Trump ha puesto una línea roja, que es la represión. Sin embargo, todavía no sabemos sus planes. Lo que sí está claro es que de no cumplir, Trump estaría mandando una señal de vulnerabilidad a China en su pugna mundial. A diferencia de Venezuela o las últimas operaciones contra Irán realizadas por Israel y EEUU en Irán, fueron planeadas con mucha antelación”, expone Bashandeh sobre los matices de este caso desde el punto de vista de Washington. Pero todavía quedan incógnitas: frente a esos órdagos de la Casa Blanca “queda la duda de ver si el régimen podrá mantenerse cohesionado”, esgrime.

Bashandeh sí da un papel relevante, con todo, a lo que ha hecho y puede hacer Trump. “Busca estabilidad allí donde actúa. Todo ataque podría dar a una situación de incertidumbre, sobre todo, en caso de que el régimen mantenga su cohesión. Si bien la vía diplomática parece muerta, podría volver a recuperarse y muy probablemente giraría en torno al tema nuclear y armamento. Así se entiende la última política de sanciones de Trump”, argumenta el analista.

El eje de resistencia se ha debilitado y el régimen ya no cuenta con un escudo protector capaz de disuadir amenazas.

Otra figura fundamental ahora mismo es la de Reza Pahlaví, el hijo mayor del último sah de Irán, que se ha reivindicado a sí mismo como el ‘salvador’ de los manifestados. No obstante, su papel todavía está por dilucidarse. “Simboliza el rechazo frontal a la República Islámica y muchos ven en él la unidad ante la ausencia de una oposición organizada. No obstante, actualmente no cuenta con una organización dentro de Irán”, comenta un Bashandeh que, como sucede en otros países en situación similar, ve decisivos los movimientos que pueda hacer el Ejército -la Guardia Revolucionaria en este caso-. “La clave pasaría por un de las fuerzas armadas y fisuras internas en el régimen. El régimen cuenta con las Guardias Revolucionarias, que controlan la mayoría del poder económico y político y son garantes de la revolución islámica y no cederán para perder privilegios”, termina.

¿Un régimen todavía sin fisuras?

Por otro lado, Beatriz Gutiérrez, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Madrid va en una línea parecida, aunque aclara que el régimen iraní “no está dando ningún signo de quiebra” pero sí de “debilidad”, sobre todo tras la guerra del pasado verano frente a Israel o la caída del régimen sirio. “Es un régimen que se ha bastante tocado si lo comparamos con cómo estaba, por ejemplo, en 2023″, comenta la profesora. Pero todo, dice, “hay que cogerlo con pinzas” porque el control mediático que hace Teherán es férreo y cabe la posibilidad de que el Gobierno “esté mucho más debilitado de lo que dice”.

Eso sí, con esa imagen en la mano “no parece que haya fisuras” en el ámbito militar, ni en el político, ni en el religioso, sostiene Gutiérrez. “Para que triunfaran las protestas, tendría que producirse algún tipo de fisura, algún tipo de quiebre en estas tres áreas del Gobierno”. 

La alternativa, en caso de que el régimen caiga, podría pasar por el hijo mayor del sah, coincide Gutiérrez con Bashandeh, pero añade un giro importante. “Él no ha dicho que su modelo vaya a ser una nueva monarquía” como la que cayó -absolutista en su momento- en 1979 y la profesora entiende que Pahlaví se habrá “adaptado a los tiempos”. Pero sí le ve como una figura importante en estos momentos: “Está llevando un liderazgo bastante interesante, porque no solamente está arengando a la población, sino que está dando consejos bastante útiles desde el punto de vista de la movilización, es decir, está haciendo un liderazgo no solo ideológico, sino también operativo”.

Para un cambio de modelo el factor de la implicación internacional es relevante, y ahí aparece el nombre de Donald Trump y el papel de Estados Unidos. Sobre esto, Beatriz Gutiérrez expone que el apoyo de Washington puede ir “desde un respaldo directo” a los manifestantes o algo más encubierto “con los servicios de inteligencia” hasta una intervención militar. “Sería un buen momento para ella porque el régimen no ha tenido tiempo de recuperar su estructura desde los últimos choques con Israel” del año pasado. Pero la profesora no ve esa opción cercana todavía: “Para que haya una injerencia internacional las protestas tendrían que alcanzar un nivel todavía más crítico”.

Tampoco ve Gutiérrez similitudes entre Irán y la caída de Al Asad en Siria. El fin del régimen sirio, recuerda “lo propició un grupo que sí que tenía capacidades armadas”. En este sentido, dice, “no podemos olvidar que HTS venía de Al Qaeda y que Al Qaeda ha sido uno de los principales actores de la guerra civil siria. Es decir, tenían y tienen armas”, expone. Ese escenario ahora mismo no se da en Irán. “Los manifestantes, en su aplastante mayoría, salvo pequeñas milicias en algunas zonas, no tienen esa capacidad”. El régimen sirio tenía “un oponente armado, bien entrenado tras una guerra de doce años”. El escenario en Irán es otro: “Tenemos un escenario de movilización popular, con una sociedad civil muchísimo más fuerte que la siria, muchísimo mejor estructurada que la siria, pero el nivel de violencia entre un actor y el otro no tiene nada que ver”.

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