Marta García: la obsesión y la humildad en la élite del atletismo
¿Cómo se mantiene en la cima cuando el éxito es efímero? Marta García lo tiene claro: con obsesión, disciplina y los pies en el suelo.
La atleta española reconoce que, para “mejorar” en el deporte de élite, “hay que ser un poco obsesivo y tener siempre esa motivación máxima”. Pero, al mismo tiempo, intenta “mantener los pies en el suelo” y tomarse “con la mayor naturalidad del mundo” los elogios, porque, como ella misma advierte, “si mañana no ganas, ya no eres nadie”.
Desde una perspectiva analítica, esta dualidad refleja la tensión inherente al alto rendimiento: la necesidad de una ambición desmedida para alcanzar la excelencia, pero también la lucidez para no dejarse arrastrar por la presión o el reconocimiento momentáneo. Lo que esto revela es que, en el deporte profesional, el equilibrio emocional puede ser tan determinante como el físico.
La obsesión como motor del progreso
“Hay que ser un poco obsesivo y tener siempre esa motivación máxima para querer seguir mejorándote. Y no ver nunca el techo, creo que es algo que va en el ADN de los deportistas”, explicó la palentina antes de competir en Gallur en el World Athletics Indoor Tour Gold. “Siempre obsesionada con mejorarme y con hacer las cosas lo mejor que puedo, porque es la manera de avanzar. Sobre todo, cuando estás a estos niveles que cada décima de segundo, cada segundo, es un mundo”.
La fondista desglosa aquí una verdad incómoda: en la élite, los márgenes son tan estrechos que la diferencia entre el triunfo y el olvido puede residir en un detalle mínimo. Más allá de los hechos, lo que emerge es una mentalidad donde la perfección no es un objetivo, sino un proceso constante.
La Vallecana: un símbolo de conexión y presión
Marta García vivió un 2025 extraordinario que culminó el 31 de diciembre con su segunda victoria consecutiva en la Nationale-Nederlanden San Silvestre Vallecana, con un tiempo de 31:11. “Siempre es muy especial y me sorprendió mucho el cariño de la gente. Este año, el llevar el control de la carrera, el tener la responsabilidad, lo he disfrutado de otra manera”, recuerda.
“He tenido que lidiar con esa presión, pero es un honor tenerla cuando la gente está esperando algo de ti, porque el año pasado hiciste algo grande y diferente”, reveló. La carrera madrileña, que llevaba más de dos décadas sin ver ganar a una española, se convirtió en un “tremendo fiestón” y un ambiente de “locura” que la atleta conectó rápidamente. “Y la verdad que el aprecio extra que tiene la gente hacia el deporte y hacia nosotros, que después de correr su carrera se quedan a esperarnos en el Estadio del Rayo y entrar ahí, es algo que no se puede explicar”.
La pregunta clave ahora es cómo gestionará esta expectativa en futuras competiciones, donde el peso de ser la favorita puede ser tan motivador como asfixiante. La Vallecana, además, le ha dado “mucho alcance”, y ella quiere aprovecharlo para “acercar el deporte profesional al deporte más amateur”. “Creo que falta conexión ahí y yo quiero intentar crearla”, expresó.
Disciplina vs. motivación: el arte de persistir
“Me encanta correr, lo haría de todas las maneras. Pero hay días que son difíciles o que te encuentras mal, esos son los días donde también no solo tiramos de motivación, sino también de disciplina, es lo que hay que hacer hoy para estar bien mañana”, relató. Aquí, García desvela una de las claves menos visibles del éxito: la capacidad de actuar incluso cuando la pasión flaquea.
“Yo siempre creo que sin trabajo el talento da igual. Pero es verdad que el talento te puede permitir llegar más fácil o no, pero luego el trabajo es lo que va a marcar tu diferencia. Es como el que tiene mucho dinero y lo tira y no sabe invertirlo o utilizarlo de la manera adecuada”, explicó. Esta analogía subraya una verdad universal: el talento es un punto de partida, pero el esfuerzo sostenido es el verdadero discriminante.
El Mundial de Pista Cubierta: el siguiente reto
Finalmente, Marta García establece en el Mundial de Pista Cubierta de Torun (Polonia), del 20 al 22 de marzo, el gran objetivo de esta parte de la temporada. “Prácticamente quedan dos meses, a finales de febrero, me tendré que clasificar para el Mundial, es el Campeonato de España, y luego marzo, que lo tengo como ahora mismo muy lejano, después de los contratiempos hemos estado luchando con cada obstáculo del día a día. Voy partido a partido”.
Lo que esto sugiere es una estrategia mental centrada en el corto plazo, donde cada paso cuenta y la meta final se construye con acciones concretas. ¿Logrará la palentina convertir esta filosofía en otro hito histórico?
El equilibrio emocional como ventaja competitiva
La dualidad entre obsesión y humildad que define a Marta García no es solo una cuestión personal, sino un reflejo de la psicología del alto rendimiento. Lo que esto revela es que, en la élite, la capacidad de gestionar la presión y el reconocimiento puede ser tan decisiva como el entrenamiento físico.
Desde una perspectiva analítica, su enfoque demuestra que la obsesión por la mejora no es incompatible con la lucidez. La atleta entiende que el éxito es volátil, pero también que la disciplina —ese “hacer lo que toca hoy para estar bien mañana”— es el antídoto contra la incertidumbre. Más allá de los hechos, lo que emerge es una mentalidad donde el proceso importa más que el resultado.
La Vallecana, con su victoria y el cariño del público, ha añadido una capa de presión: la expectativa. Aquí, su humildad actúa como escudo. No se trata de ignorar el peso de ser favorita, sino de transformarlo en motivación sin dejar que la asfixie. La pregunta clave ahora es si esta filosofía le permitirá mantener el rendimiento en un entorno donde cada detalle cuenta.
La lección oculta del deporte de élite
El verdadero desafío no es solo ganar, sino persistir con coherencia. García lo ha entendido: el talento es el punto de partida, pero la disciplina y el equilibrio emocional son los que marcan la diferencia a largo plazo. Su capacidad para conectar con el público, sin perder de vista su esencia, podría ser su mayor ventaja en el Mundial de Torun.
