Gemini arremete otra vez contra JPMorgan y tilda a los bancos de Wall Street de «dinosaurios»
Gemini reavivó la polémica con la banca tradicional de EE.UU. al calificar de «dinosaurios» a gigantes como JPMorgan, Bank of America, Vanguard y Wells Fargo, en un nuevo capítulo de la pulseada entre criptoempresas y Wall Street por el acceso a servicios financieros y a datos bancarios.
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- El exchange aprovechó el hallazgo de una nueva especie de dinosaurio en Corea del Sur para mofarse de los principales bancos de Wall Street.
- Gemini mantiene un conflicto abierto con JPMorgan desde 2025 por comisiones relacionadas con el acceso a información de cuentas bancarias.
- Otras figuras del sector, como Jack Mallers y Eric Trump, también han denunciado a JPMorgan por excluir a actores vinculados a las criptomonedas.
La plataforma de intercambio de criptoactivos Gemini volvió a subir el tono contra la banca tradicional estadounidense. La compañía, fundada por los hermanos Winklevoss y conocida como Gemini Space Station, se valió de una noticia científica originada en Corea del Sur para lanzar una pulla contra varias entidades financieras históricas de Wall Street.
El exchange aludió al descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio, bautizada «Doolysaurus huhmini», para burlarse de firmas como Bank of America, JPMorgan Chase, The Vanguard Group y Wells Fargo, a las que describió como «dinosaurios» que aún «deambulan por el planeta». El gesto encaja con la narrativa habitual del ecosistema cripto, que sostiene que el sistema financiero clásico sufre crecientes presiones frente al avance de las finanzas digitales y descentralizadas.
Más allá del chiste, el comentario vuelve a poner de manifiesto una tensión subyacente entre el mundo cripto y la banca. Aunque las finanzas descentralizadas, o DeFi, han ganado terreno en los últimos años, su relación con las finanzas tradicionales, llamadas TradFi, sigue plagada de desencuentros sobre regulación, acceso bancario y control de la infraestructura financiera.
En el caso de Gemini, esa tensión tiene un protagonista clave: JPMorgan. La firma y el mayor banco del mundo por capitalización bursátil arrastran un enfrentamiento que estalló públicamente en 2025 y que desde entonces se cita como ejemplo de las fricciones entre ambos mundos.
La pelea de Gemini con JPMorgan
Según el reporte original de TheStreet, en julio del año pasado Gemini acusó a JPMorgan de intentar «dar muerte a las empresas fintech y cripto». El punto álgido del conflicto giró en torno a la intención del banco de cobrar tarifas a las compañías de criptomonedas para acceder a los datos de las cuentas bancarias de sus propios clientes.
La disputa se agravó cuando JPMorgan decidió no readmitir a Gemini. Tyler Winklevoss, cofundador del exchange, sostuvo entonces que esa medida no era un hecho aislado, sino parte de un esfuerzo más amplio de Wall Street por limitar el acceso de la industria cripto al sistema financiero tradicional.
Winklevoss enmarcó la situación dentro de lo que llamó «Operation ChokePoint 2.0», una supuesta campaña coordinada desde la banca para excluir industrias específicas del sistema mediante la retirada de servicios esenciales. En esa narrativa, las empresas cripto figuran entre los objetivos principales.
La idea de un «debanking» o bloqueo bancario ha ganado tracción en el debate público del sector digital, sobre todo en EE.UU. El término describe el cierre o la denegación de servicios financieros a personas o empresas que operan en sectores políticamente sensibles, regulatoriamente complejos o considerados de alto riesgo por las entidades financieras.
Consultado entonces, JPMorgan no se refirió específicamente a Gemini, pero afirmó que sí presta servicios bancarios a muchas compañías de criptomonedas y que en ese momento estaba incorporando nuevos clientes del sector.
El banco también rechazó la acusación de bloquear a empresas cripto. En cambio, indicó que el problema real estaba relacionado con la recolección descontrolada de datos por parte de agregadores, un asunto que se ha vuelto sensible por el valor comercial y regulatorio de la información financiera.
Ese punto es clave para entender la disputa. Para muchas plataformas tecnológicas, incluidas firmas fintech y cripto, el acceso fluido a datos bancarios es indispensable para ofrecer productos, integrar pagos y verificar la actividad de los clientes. Para los bancos, ese acceso plantea riesgos de privacidad, seguridad y cumplimiento normativo.
Un conflicto que trasciende a Gemini
La tensión no se limita al caso de los Winklevoss. JPMorgan también ha sido señalado por otros referentes del cripto por presuntamente cerrar o restringir servicios bancarios a actores vinculados a activos digitales.
Jack Mallers, fundador de Strike, la app de pagos basada en la red Lightning de Bitcoin, aseguró el año pasado que JPMorgan le retiró el acceso bancario. La denuncia reforzó la percepción entre muchos participantes del ecosistema de que las grandes entidades financieras mantienen una postura ambigua frente a las criptomonedas.
Por su parte, Eric Trump, hijo del presidente Donald Trump y reconocido promotor de Bitcoin, ha acusado repetidamente a JPMorgan de haberle cerrado cuentas bancarias a su familia. A comienzos de este año, Trump presentó una demanda por USD $5.000 millones contra la entidad, alegando que el cierre de sus cuentas obedeció a motivos políticos.
JPMorgan respondió a esas acusaciones señalando que cierra cuentas bancarias por riesgos legales o regulatorios, no por motivos políticos o religiosos. Esa línea de defensa es común entre bancos de gran escala, que suelen argumentar que sus decisiones obedecen a marcos de cumplimiento, controles internos y obligaciones frente a los supervisores.
En este escenario, la confrontación pública también tiene un peso simbólico. Para muchas firmas cripto, denunciar un trato discriminatorio ayuda a movilizar apoyo dentro de una comunidad que ve a la banca tradicional como una estructura cerrada y adversa a la innovación. Para los bancos, el foco sigue estando en gestionar riesgo en un entorno legal aún cambiante.
La paradoja de JPMorgan frente a las criptomonedas
Uno de los elementos más llamativos de esta historia es que la postura crítica de JPMorgan hacia el sector no ha impedido que el banco explore negocios vinculados a activos digitales. Jamie Dimon, CEO de la entidad, se ha mantenido como uno de los banqueros más escépticos frente a las criptomonedas.
Sin embargo, reportes recientes han indicado que JPMorgan planea lanzar servicios de trading de criptomonedas orientados a clientes institucionales. Esa aparente contradicción ilustra una dinámica frecuente en las finanzas globales: incluso actores que critican públicamente una tecnología pueden terminar participando cuando detectan demanda, rentabilidad o presión competitiva.
Para el público menos familiarizado con este debate, esa dualidad no es nueva. Muchos bancos tradicionales han criticado la volatilidad, el uso especulativo o los riesgos de cumplimiento asociados a los criptoactivos, pero al mismo tiempo han invertido en infraestructura blockchain, custodia digital o productos para inversores profesionales.
En el fondo, lo que está en juego no es solo una pelea entre empresas. También se discute quién controla los accesos al dinero, a los datos financieros y a la intermediación. Las plataformas cripto prometen reducir la dependencia de actores centrales, mientras la banca defiende su rol como filtro regulado dentro del sistema económico.
El nuevo ataque verbal de Gemini contra los «dinosaurios» de Wall Street no altera por sí solo esa relación. Pero sí confirma que el choque entre ambos mundos está lejos de resolverse y que seguirá manifestándose en declaraciones públicas, demandas legales, disputas comerciales y tensiones regulatorias.
Por ahora, el intercambio entre sarcasmos, acusaciones y desmentidos deja una señal clara: la convivencia entre cripto y banca tradicional sigue siendo tensa, incluso cuando ambas partes avanzan, cada una a su ritmo, hacia un terreno financiero cada vez más digitalizado.
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