Ganar el relato

Ganar el relato

La realidad importa poco, lo que importa es lo que parece. Los países, partidos políticos, empresas y personas están en constante competencia para ganar el relato. Poco importa si la verdad es diferente, lo que importa es la narrativa que se impone.

Hay que ganar el relato para que la opinión pública acepte una determinada narrativa como la verdad. La expresión se ha hecho conocida gracias a los asesores políticos. Los líderes del momento son expertos en ganar el relato, como Trump, Putin y Xi Jinping, quienes han conseguido trasladar una imagen concreta de sí mismos.

El concepto de relato es viejo, se pierde en la historia. Antes de la escritura, la humanidad contaba historias épicas y recordables. Con la imprenta, los juglares y la literatura popularizaron relatos memorables. Siempre hemos querido trasladar nuestra visión del mundo con historias.

La epica del momento y la obsesión por defender nuestro punto de vista son características humanas que se pierden en la historia. No es nuevo que se impongan relatos, como la leyenda negra española o la superioridad de los anglosajones en los negocios. Siempre hemos querido trasladar nuestra visión del mundo con historias que nos trascendieran.

La clave es la narrativa, no la verdad objetiva. Hay que ganar el relato para influir en la opinión pública. Esto es así en la política, los negocios y la vida personal. La competencia por ganar el relato es constante, y quien lo logre tendrá una ventaja significativa.

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