EEUU ensaya el misil hipersónico Blackbeard desde cazas F/A-18
Estados Unidos avanza en la creación de nuevos proyectiles hipersónicos para conservar su dominio militar global. El siguiente paso es el Blackbeard, también llamado Barba Negra, un modelo de última generación que podrá ser lanzado desde los cazas F/A-18. Este salto tecnológico revolucionará la aviación naval norteamericana.
“Blackbeard is our first product … That is a medium-range strike weapon. I think that what’s really exciting about it is we are designing it to be low cost, highly manufacturable … It isn’t just capability, it’s quantity.”
— Andrew Kreitz, @Castelion Co-Founder & CFO https://t.co/thOg3oZTzd
— Castelion (@Castelion) March 6, 2026
El Pentágono acelera el despliegue de un amplio catálogo de armamentos hipersónicos de medio y largo alcance. Al integrar estos vectores se pretende acortar drásticamente el tiempo de respuesta de las defensas rivales.
Con ello, las fuerzas estadounidenses neutralizarán blancos críticos antes de que puedan contratacar. Esta iniciativa supone la primera vez que un artefacto de estas características se adaptará a un avión táctico capaz de operar desde portaaviones.
Washington acelera la competencia por armas hipersónicas
Las principales potencias compiten ferozmente en el desarrollo de tecnología hipersónica. Estados Unidos quiere diversificar su arsenal de forma veloz y eficaz, procurando múltiples plataformas de lanzamiento para estos modernos proyectiles.
La joven empresa aeroespacial Castelion lidera este ambicioso programa. Fundada hace apenas cuatro años por antiguos ingenieros del sector, su objetivo es fabricar sistemas hipersónicos baratos y de rápida producción.
El misil Blackbeard surge como una solución rápida y altamente letal. El Departamento de Defensa busca opciones que no dependan de vectores nucleares pero que ofrezcan disuasión creíble, permitiendo equipar a numerosas unidades con tecnología de vanguardia.
Velocidad y prestaciones del proyectil Blackbeard
Las especificaciones técnicas del proyectil lo convierten en una pesadilla para cualquier sistema antiaéreo actual. Su velocidad es su baza táctica principal: alcanzará al menos Mach 5, lo que supera los 6.100 km/h.
Los radares enemigos dispondrán de segundos para detectar la amenaza. Además, el misil puede maniobrar dinámicamente dentro de la atmósfera, lo que multiplica la dificultad de interceptarlo.
Su peso al lanzamiento rondará los 1.250 kg (unas 2.750 lb). Aunque no se ha detallado la masa de su ojiva, el artefacto está diseñado para destruir blancos móviles o fortificaciones blindadas con gran precisión gracias a sus sensores de guía integrados.
Su alcance estimado es de unos 800 km, lo que permite a los pilotos atacar desde zonas seguras. El Blackbeard cubre el espacio entre la artillería de cohetes y los hipersónicos estratégicos de largo alcance, otorgando a los mandos una flexibilidad táctica sin precedentes.
Situación actual del programa y pruebas en F/A-18
El proyecto está en sus fases finales y avanza a gran velocidad. La Marina de los Estados Unidos acaba de otorgar a la empresa fabricante un contrato de casi 50 millones de dólares para culminar el diseño y ejecutar ensayos de vuelo hasta finales del próximo año.
El misil ya completó más de 20 pruebas de vuelo preliminares con vehículos experimentales a escala reducida, validando la propulsión y la estabilidad a velocidades extremas. Los ensayos han rozado Mach 4; el reto es superar Mach 5.
El próximo gran objetivo será disparar el proyectil desde un F/A-18 Hornet, pilar de la aviación naval. Integrar el Blackbeard en esta plataforma multiplicará la capacidad ofensiva de la flota.
Castelion construye una gran planta en Nuevo México que pronto entrará en servicio, aspirando a fabricar varios miles de misiles al año. Además de la versión aérea, se prepara una variante terrestre compatible con los lanzadores HIMARS del Ejército, demostrando la versatilidad del sistema y el interés del Pentágono en desplegarlo en múltiples escenarios.
La llegada del Blackbeard promete transformar la planificación y ejecución de ataques rápidos de larga distancia por parte de las fuerzas armadas estadounidenses.
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