¿Entrelazar los meñiques o mirar la luz del sol? Los expertos tumban los trucos virales para no despertarse a orinar | Salud y bienestar

¿Cruzar los meñiques o tomar sol al despertar? Especialistas desmienten remedios virales contra levantarse a orinar

¿Funciona entrelazar los meñiques o exponerse a la luz solar apenas abrimos los ojos para evitar los despertares nocturnos al baño? No, y estos son solo algunos de los consejos sin respaldo científico que circulan en redes. EL PAÍS ha consultado a cuatro especialistas en urología, nefrología y medicina familiar para aclarar cuándo es “normal” levantarse a orinar y qué tácticas realmente ayudan.

En Europa, unos 40 millones de adultos se despiertan por esta causa, según el Pronóstico epidemiológico de la nicturia 2025-2034. “El organismo está diseñado para dormir sin interrupciones”, subraya Emilio Sánchez Álvarez, nefrólogo y presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN). Aun así, los expertos coinciden en que un solo despertar puede considerarse habitual, sobre todo si se duermen más de ocho horas.

El inconveniente aparece cuando la frecuencia se dispara. Pedro García Ramos, coordinador del Grupo de Trabajo de Nefrourología de la SEMG, recuerda que levantarse dos o más veces se denomina nicturia y puede ser anormal si altera el descanso o surge de forma reciente. “La Sociedad Internacional de Continencia habla de una o más, pero en la práctica clínica aceptamos que una es fisiológica y dos ya puede ser patológica”, matiza.

En la necesidad nocturna influyen varios factores, como la ingesta líquida previa al sueño. “No solo cuenta el agua, refrescos o zumos, sino también la fruta, yogures, verduras, caldos y sopas”, apunta Sánchez. El tipo de bebida también importa: “El alcohol es diurético y los refrescos gaseosos irritan la vejiga”, añade María Fernanda Lorenzo, jefa de Urología del Hospital de Salamanca y miembro de la AEU.

La edad es otro factor. Con los años, la vejiga pierde elasticidad y el cuerpo segrega menos hormona antidiurética nocturna, lo que incrementa los despertares, aunque el volumen de orina sea menor. A veces no es la vejiga: la persona se despierta por insomnio o apnea y aprovecha para orinar; García las denomina micciones “de oportunidad”.

Señales de alarma

Levantarse varias veces puede ser aviso en determinadas circunstancias. Lorenzo recomienda acudir al médico cuando interrumpa el sueño, sea un cambio reciente, no deseado ni controlable. “Si antes no me levantaba y, sin modificar hábitos, comienzo a hacerlo, debo consultar”, resume Sánchez.

Algunos síntomas pueden indicar patologías subyacentes: dificultad para iniciar la micción, ardor, chorro débil, sensación de vejiga incompleta, sed excesiva, pérdida de peso, tobillos hinchados o incontinencia. La nicturia puede reflejar trastornos urológicos, sistémicos (diabetes, insuficiencia cardíaca o renal, apnea) o neurológicos (esclerosis múltiple, Parkinson) que requieren evaluación.

La nicturia afecta a una de cada tres personas mayores de 30 años; es más frecuente en hombres tras los 50 y en mujeres antes. Entre mayores de 65 años, el 50 % se despierta al menos una vez y casi el 24 % lo hace dos o más veces cada noche.

Remedios sin respaldo

En redes circulan vídeos que proponen desde entrelazar los meñiques hasta mirar el sol al despertar, basándose en un supuesto “ritmo circadiano renal”. Víctor Díez Nicolás, vicepresidente de la Sociedad Urológica Madrileña, aclara que, aunque la producción de orina obedece a ritmos circadianos y a la hormona antidiurética, esos trucos carecen de evidencia.

“Los mecanismos reales que provocan el despertar están bien estudiados; esos trucos no modifican ninguno”, sentencia Lorenzo. Sánchez advierte: “Hoy hacemos más caso a un influencer que a un premio Nobel”.

Estrategias que sí funcionan

Los especialistas proponen hábitos con respaldo científico. El primer paso es controlar la ingesta líquica previa al sueño. Lorenzo aconseja reducirla tres o cuatro horas antes de acostarse; Sánchez habla de limitarla desde las seis de la tarde. “No hay que eliminarla, pero sí disminuirla”, matiza.

Sánchez critica la moda de beber “a destajo”: “Beber tres o cuatro litros carece de evidencia. El cuerpo siente sed cuando necesita agua; basta con unos 1-1,5 L diarios”. Solo en bebés y ancianos, que pueden perder esa sensación, conviene ofrecerles agua regularmente.

Otras medidas útiles:

  • Evitar cafeína, alcohol y bebidas estimulantes por la tarde.
  • Optar por cenas “secas” y evitar sopas o frutas por la noche.
  • Tomar diuréticos por la mañana, siempre bajo supervisión médica.
  • Elevación de piernas por la tarde en quienes retienen líquidos.
  • Mejorar la calidad del sueño: horarios regulares, sin pantallas y con control del estrés.

A veces el problema no es la vejiga, sino un despertar por otra causa que aprovechamos para orinar. Por eso, mejorar el sueño reduce esas micciones “de oportunidad”.

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