El Villarreal domina el podio y el Girona respira en la lucha por la permanencia
La Liga se reescribe en la jornada 19. El Villarreal afianzó su tercer puesto con una victoria contundente, mientras el Girona alejó el fantasma del descenso.
El Villarreal superó (3-1) al Deportivo Alavés este sábado para confirmarse como tercer equipo de LaLiga EA Sports después de la primera vuelta, en una jornada 19 que dejó en zona de descenso al Valencia a pesar de empatar al final con el Elche (1-1), mucho más cómodo un Girona que venció (1-0) a Osasuna.
El Villarreal hace historia
El mejor Villarreal de la historia con la primera vuelta de la Liga, incluso a falta de un partido, se confirmó en La Cerámica a lomos de Alberto Moleiro y Gerard Moreno. El Alavés plantó cara al Submarino en los 45 minutos inaugurales con una fuerte presión que evitó que los locales desplegaran su centro del campo.
Los vascos dominaron el juego pero sin efectividad, y en el segundo tiempo el Villarreal se desperezó con la entrada de Moreno, quien tuvo la primera ocasión nada más reanudarse el partido. El equipo amarillo, mucho más activo, recuperó su identidad y Moleiro recordó su mejor versión con un disparo a la escuadra para el 1-0 en el minuto 49.
Cinco minutos después, Moreno marcó desde la frontal, y a partir de ahí, el Villarreal controló el balón y el ritmo sin complicaciones. Con la entrada de Nicolas Pépé para el tramo final, Marcelino devolvió mordiente a los suyos, mientras el “Chacho” Coudet no encontró soluciones en su banco. Moleiro cuajó otro gran partido con la asistencia a Georges Mikautadze para el 3-0.
El “Submarino” volvió a imponerse sin rival para reescribir su historia en la Liga con 41 puntos, tercero, por los 38 del Atlético de Madrid con un partido menos. Toni Martínez encontró el premio a la insistencia y marcó su gol, ya en el minuto 85, para maquillar pero no evitar la tercera derrota en cuatro partidos de un Alavés que se queda dos puntos por encima del descenso.
Desde una perspectiva analítica, este Villarreal no solo demuestra solidez táctica, sino una capacidad de adaptación que lo sitúa como aspirante real a más que el podio. La pregunta clave ahora es si podrán mantener este ritmo en una segunda vuelta donde la presión por las plazas europeas será mayor.
El Valencia, al borde del abismo
La quema la sigue marcando un Valencia (17 puntos) que jugó bien pero no fue suficiente. Los de Carlos Corberán evitaron al menos una derrota que pareció cerca cuando Grady Diangana, recién entrado al campo, hizo el 0-1 en el minuto 75. Los de Eder Sarabia estuvieron a merced del rival y no tuvieron más ocasiones que esa, pero en el minuto 87, Diangana pasó a villano.
El autor del gol tapó con las manos un disparo de Pepelu y el propio jugador “che” convirtió la pena máxima. Ya con el recién repescado Umar Sadiq sobre el césped, el Valencia apretó en los últimos minutos y rozó la remontada, pero no hay consuelo para Mestalla esta campaña. El Elche se queda noveno con 23 puntos, incapaz de estrenarse lejos de casa.
Lo que esto revela es la fragilidad mental de un Valencia que, pese a sus destellos, no logra traducir el juego en resultados. La permanencia se presenta como un objetivo cada vez más complicado, y el tiempo apremia.
El Girona sonríe en 2026
Mientras, el Girona escapó otro poco de la quema, con 21 puntos y una racha inversa al Alavés, tras un 1-0 ante un Osasuna que cerró la primera vuelta sin ganar fuera de casa. Una genialidad de Vladyslav Vanat, gol de espuela antes del descanso, dejó los tres puntos en Montilivi. Los de Míchel, dos de dos en 2026, empezaron sufriendo la banda de Javi Galán y Víctor Muñoz.
Osasuna perdonó y lo pagó con el 1-0 de un Vanat que volvió a demostrar su calidad. Al otro lado, Rubén García rozó otro golazo como la semana pasada, pero lo impidió el larguero. El Girona no se amedrentó y Sergio Herrera evitó el segundo local, en un desenlace intenso, con ocasiones y tangana, y la expulsión de Lass Kourouma.
Más allá de los hechos, lo que emerge es la resiliencia de un Girona que, contra pronóstico, ha logrado enderezar el rumbo. La pregunta ahora es si esta dinámica positiva será suficiente para alejar definitivamente el descenso.
El Oviedo y el Betis, puntos que saben a poco
Además, el Real Oviedo sigue último tras empatar (1-1) contra el Real Betis, punto escaso igual para un equipo bético irregular en su defensa de la sexta plaza. Ambos perdonaron mucho, hasta que Ilyas Chaira cortó la sequía en el Carlos Tartiere, más de tres meses sin marcar en casa el Oviedo, con el 1-0 ya en el segundo tiempo.
Los de Manuel Pellegrini se libraron de encajar la sentencia y la lesión de Cucho Hernández pareció arrimar el partido al Oviedo, pero Gio Lo Celso firmó el 1-1 en un gran centro de Antony. El equipo asturiano se metió atrás y estuvo muy cerca de perderlo todo en una gran ocasión final de Riquelme.
Analizando el contexto, el Oviedo necesita urgente sumar de tres en tres, mientras que el Betis debe recuperar la consistencia si no quiere ver cómo se le escapa la Europa League. La Liga, una vez más, no perdona.
¿Podrá el Villarreal mantener su ritmo, el Girona consolidar su remontada y el Valencia encontrar la fórmula para salvarse?
El podio como espejo de la evolución táctica
Lo que este Villarreal demuestra es que la consistencia en la primera vuelta no es casualidad, sino el resultado de una identidad clara y adaptable. La capacidad para reaccionar en el segundo tiempo, con cambios como la entrada de Gerard Moreno, revela una profundidad de banco y una lectura del partido que pocos equipos en LaLiga pueden igualar.
Desde una perspectiva analítica, el 3-1 ante el Alavés no solo consolida el tercer puesto, sino que expone una dinámica de juego donde el control del ritmo y la efectividad en los momentos clave son pilares. Moleiro y Moreno no son solo goleadores, sino símbolos de un equipo que ha encontrado equilibrio entre creatividad y pragmatismo.
Más allá de los hechos, lo que emerge es un Villarreal que, lejos de conformarse con el podio, podría aspirar a más si mantiene esta solidez en una segunda vuelta donde el desgaste físico y mental será mayor. La pregunta clave ahora es si su modelo de juego, basado en la posesión y la presión alta, resistirá el aumento de intensidad que exige la lucha por Champions.
La permanencia como prueba de fuego
El Girona, por su parte, ha convertido la resiliencia en su mejor arma. Vanat y su gol de espuela son el reflejo de un equipo que, pese a las dificultades, encuentra recursos para sumar. La permanencia no se decide solo con puntos, sino con la capacidad de mantener la calma bajo presión, algo que el Valencia, con su fragilidad mental, aún no ha logrado.
