El Real Madrid arrolla al campeón Unicaja y se cita con el Valencia Basket en semifinales de la Copa del Rey

El Madrid humilla al campeón Unicaja y se enfrenta al Valencia en semifinales

El Real Madrid desató una exhibición demoledora en el Roig Arena. Los blancos aplastaron 100-70 al actual campeón Unicaja en cuartos de la Copa del Rey y se cobraron la revancha de la final perdida hace un año. El premio: un cruce del sábado contra el Valencia Basket por el pase a la gran final.

Sergio Scariolo avisó antes del choque que el vestuario madridista guardaba ganas de desquite tras la derrota 93-79 en Gran Canaria. Cumplió lo prometido: su equipo salió con sed de destrucción y no dio opción al vigente campeón.

En Valencia, donde Unicaja debía defender el título, los malagueños apenas existieron. El Madrid dominó cada minuto, aumentó la ventaja sin pausa y devolvió la goleada de 2023. La diferencia fue tan abrumadora que el partido pareció un ensayo ante más de 14.000 espectadores que, liderados por la afición de UCAM Murcia, terminaron haciendo la ola para entretenerse.

Kendrick Perry, MVP de la edición pasada, anotó el primer triple, pero el parcial 14-0 del primer cuarto sepultó a su equipo. A partir de ahí, el choque fue un monólogo blanco.

En el segundo acto, Trey Lyles y Abalde castigaron desde el 6,75 m; Deck y Maledon sumaron con regularidad y Campazzo condujo con maestría. El 50-28 del descanso reflejó una superioridad total ante un Unicaja paralizado y sin referentes.

Tras la reanudación, Llull abrió brecha con triples consecutivos y la ventaja se disparó hasta los 35 puntos (69-34). Los campeones parecían haber perdido la brújula, mientras el Madrid seguía anotando a placer y controlando el rebote.

El último período fue mero trámite. Maledon y compañía llegaron a +37 (96-59) antes de que Unicaja maquillara el marcador hasta el 100-70 definitivo.

Con este triunfo, el conjunto blanco se medirá al Valencia Basket en una semifinal que huele a final adelantada. El campeón vigente, por su parte, se despide en la primera criba tras una actuación para el olvido, aunque su afición siguió cantando hasta el final, dignificando el espíritu de la competición.

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