Gráfico de Acnur sobre refugiados en 2025: 41,6 millones y exilio prolongado

El mundo frena su crisis de refugiados: menos desplazados, pero más atrapados en el exilio

Un respiro en la tormenta. Por primera vez en una década, el número de refugiados en el mundo disminuyó en 2025, pero el 70% sigue atrapado en un exilio prolongado.

Los desplazamientos forzados por guerras, hambrunas o crisis se redujeron el año pasado, según el informe anual del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur). El dato más destacado: el número de refugiados en el mundo cayó un 3% en 2025, hasta los 41,6 millones. Esta cifra incluye a 35,6 millones de personas en necesidad de protección internacional y a 6 millones de refugiados palestinos bajo el mandato de la UNRWA.

El informe revela que, a lo largo de 2025, al menos 5,4 millones de personas huyeron de la violencia y la persecución hacia otros países, unos niveles que Barham Salih, nuevo alto comisionado de la ONU para los refugiados, calificó de “inaceptablemente altos”. Más del 70% de estos desplazados procedían de solo seis países: Afganistán, Sudán del Sur, Sudán, Siria, Ucrania y Venezuela, lo que evidencia una concentración geográfica en los focos de conflicto más persistentes.

Retornos masivos, pero bajo presión

El informe de Acnur constata una aceleración en los retornos de refugiados y desplazados internos. En total, 14,7 millones de personas regresaron a sus lugares de origen: 4,4 millones de refugiados y 10,3 millones de desplazados internos. Los aumentos más significativos se registraron en Afganistán, Sudán y Siria. Sin embargo, Acnur advierte que “muchos de estos retornos se produjeron bajo presión y en condiciones precarias en los países de destino”.

Los 4,4 millones de retornos de refugiados a sus países de origen fueron los segundos más numerosos desde que comenzaron los registros hace seis décadas. Este dato, aunque positivo en apariencia, plantea una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto estos retornos son voluntarios y sostenibles?

La apatridia y los rohingyas: una crisis dentro de la crisis

Como dato esperanzador, cerca de 46.000 personas apátridas obtuvieron la ciudadanía en 24 países durante el último año. No obstante, el informe recoge que, a finales de 2025, los 1,8 millones de rohingyas representaban el 41% de la población mundial apátrida declarada. De estos, aproximadamente 1,2 millones están acogidos como refugiados en Bangladesh, tras haber huido de la persecución en Myanmar. Este grupo, en particular, simboliza la intersección entre el desplazamiento forzado y la falta de reconocimiento legal.

Los países que acogieron al mayor número de refugiados en 2025 fueron Colombia (2,8 millones, principalmente venezolanos), Alemania (2,7 millones, mayoritariamente ucranianos), Turquía (2,4 millones, casi todos sirios), Uganda (1,9 millones, la mayoría de Sudán), Irán (1,7 millones, muchos afganos), Chad (1,5 millones, casi todos de Sudán) y Pakistán (1,3 millones, mayoritariamente afganos).

El exilio prolongado: la otra cara de la moneda

Acnur denuncia que, de los 41,6 millones de refugiados internacionales que aún existen, el 70% lleva años atrapado en el exilio, muchos de ellos viviendo por debajo del umbral de la pobreza. Barham Salih, su máximo representante, instó a la comunidad internacional a respaldar una nueva iniciativa para reducir a la mitad, de aquí a 2035, el número de personas en situaciones prolongadas de desplazamiento.

“Para demasiadas personas refugiadas, el desplazamiento comienza como una tabla de salvación, pero acaba prolongándose toda una vida”, afirmó Salih. Su propuesta pasa por ampliar las oportunidades de retorno, reubicación, reasentamiento y acceso a visados humanitarios, así como por sustituir los modelos tradicionales de asistencia por estrategias orientadas a la autosuficiencia. El objetivo es claro: que los ingresos obtenidos por los propios refugiados —excluida la ayuda humanitaria— alcancen al menos el umbral nacional de pobreza en los países donde residen.

Desde una perspectiva analítica, esta iniciativa refleja un cambio de enfoque: de la mera supervivencia a la integración. La pregunta clave ahora es si la comunidad internacional estará dispuesta a asumir los costes políticos y económicos de este giro. Acnur ha realizado un llamamiento a gobiernos, actores humanitarios, sector privado y sociedad civil para intensificar los esfuerzos que permitan empoderar a los refugiados, sin dejar de defender el asilo y la protección.

El Alto Comisionado subrayó que el retorno voluntario debe ser la principal solución, lo que exige la resolución de los grandes conflictos del mundo. Mientras tanto, se busca ampliar la inclusión de los refugiados en los sistemas nacionales de educación, salud, servicios financieros y mercados laborales. Esto no solo beneficiaría a los desplazados, sino que también podría aliviar la carga de los países de acogida, ya sobrecargados.

Salih también destacó la necesidad urgente de ampliar las soluciones en terceros países, mediante el reasentamiento de los casos más vulnerables, la reunificación familiar y el acceso a permisos de trabajo y becas. Sin embargo, el informe revela que, en 2025, las llegadas a través de programas de reasentamiento o patrocinio se redujeron más de un 50% respecto al año anterior, hasta las 81.800 personas. Este dato sugiere que, a pesar de las buenas intenciones, la realidad sigue siendo desoladora.

“El asilo y la protección salvan vidas y no están en cuestión, pero no podemos aceptar un futuro en el que millones de refugiados sigan atrapados durante años o décadas sin perspectivas reales de reconstruir sus vidas”, señaló Salih. Su mensaje es claro: el mundo necesita un cambio de paradigma, uno que vaya más allá de la ayuda humanitaria y ofrezca soluciones duraderas.

2026: nuevos focos de desplazamiento

El informe también recoge la situación en el primer trimestre de 2026, cuando varios acontecimientos importantes están afectando las tendencias mundiales de desplazamiento forzado. Según Acnur, desde finales de febrero de 2026, la escalada de hostilidades en la República Islámica de Irán y el Líbano ha generado desplazamientos generalizados, víctimas civiles y daños a gran escala en viviendas e infraestructura civil. A finales de marzo de 2026, se estiman 1 millón de desplazados internos en el Líbano y 3,2 millones de desplazados temporales en Irán.

Lo que esto revela es que, incluso cuando se avanza en algunas áreas, nuevos conflictos emergen para recordarnos que la crisis de los refugiados es dinámica y persistente. La pregunta que queda en el aire es: ¿está el mundo preparado para responder a estas nuevas oleadas de desplazamiento con algo más que soluciones temporales?

El paradigma del exilio prolongado: entre la supervivencia y la integración

Más allá de la reducción numérica de refugiados, lo que emerge es un cambio estructural en la naturaleza del desplazamiento forzado. El 70% atrapado en exilio prolongado no es solo una cifra, sino el síntoma de un sistema que prioriza la contención sobre la solución.

La iniciativa de Acnur para reducir a la mitad el número de personas en desplazamiento prolongado para 2035 plantea un desafío doble: por un lado, requiere resolver conflictos de larga duración —como los de Siria, Afganistán o Sudán—, y por otro, exige a los países de acogida transitar de la asistencia humanitaria a modelos de autosuficiencia. Esto implica no solo recursos, sino también voluntad política para integrar a los refugiados en sistemas nacionales de educación, salud y empleo.

La caída del 50% en reasentamientos en 2025, pese a los discursos de inclusión, revela una brecha entre el compromiso retórico y la acción concreta. Los países que más refugiados acogen —como Colombia, Alemania o Turquía— enfrentan presiones internas que limitan su capacidad de respuesta, mientras los conflictos en Irán y Líbano demuestran que la crisis es cíclica: cada avance en un frente se ve contrarrestado por nuevas emergencias.

La pregunta clave

¿Puede la comunidad internacional pasar de gestionar crisis a construir soluciones duraderas, o el exilio prolongado seguirá siendo la norma en un mundo donde los conflictos persisten y las fronteras se cierran?

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