El negocio más rentable de Samsung ya no son los móviles

El negocio más rentable de Samsung ya no son los móviles

Samsung parece haber encontrado una forma muy elegante de hacer caja a escala brutal. Su división de semiconductores, la misma que fabrica memorias y chips para la era de la IA, está a punto de generar en 2026 más ganancias de las que acumuló en toda su historia previa de unos 40 años en el negocio, una señal clarísima de hasta qué punto el boom de los chips está reescribiendo el mapa del sector tecnológico.

Samsung tiene su propia máquina de hacer dinero

Lo más llamativo no es solo que la división de chips esté creciendo, sino que lo está haciendo con una velocidad que roza lo absurdo. El presidente de la división DS de Samsung, Kim Yong-Kwan, dijo en una reunión interna que el beneficio operativo de este año superará todo lo ganado por el negocio de semiconductores desde su entrada en este mercado hace cuatro décadas.

La magnitud de la cifra ayuda a entender por qué todo el mundo está mirando a Samsung con cara de sorpresa. El consenso de analistas sitúa el beneficio operativo total de la compañía para 2026 cerca de 300 billones de wones, o unos $196,000 millones de dólares, mientras que solo el segundo trimestre apunta a unos 84,6 billones de wones, equivalentes a $55,100 millones de dólares. En otras palabras, estamos hablando de números que ya no suenan a buen trimestre, sino a una auténtica fábrica de beneficios.

El negocio de chips domina

La clave está en que la división DS se ha convertido en el gran motor de Samsung. En el primer trimestre de 2026 aportó 53,7 billones de wones de los 57,2 billones de wones de beneficio operativo total del grupo, una cuota cercana al 94%. Dicho en lenguaje más llano, prácticamente todo lo que ganó Samsung en ese periodo vino del negocio de semiconductores.

Ese dominio no es casualidad. La demanda de memoria para servidores de IA ha empujado al alza los precios de DRAM y NAND a lo largo de 2026, y eso ha disparado los márgenes de los fabricantes de chips. Tom’s Hardware señala que Samsung está vendiendo módulos LPDDR5X de 12 GB por alrededor de $145 dólares y que incluso negocia nuevas subidas para la memoria convencional en el tercer trimestre, mientras el suministro sigue ajustado al menos hasta 2027. Cuando el mercado se aprieta así, el negocio deja de parecer una línea industrial más y pasa a comportarse como una impresora de efectivo.

Cifras astronómicas de ingresos en 2026 gracias a los chips

El tono de las cifras ya es de otro planeta. Samsung llegó a publicar unos $58,500 millones de dólares en beneficio preliminar para el trimestre reciente, por encima incluso del último gran resultado trimestral de Nvidia, que se había quedado en 53.540 millones de dólares. Esa comparación dice mucho sobre el momento que vive la industria, porque no estamos hablando de una empresa cualquiera, sino del tipo de resultados que normalmente marcan la conversación global sobre tecnología.

Los beneficios trimestrales de Samsung se multiplicaron por 19 y alcanzaron $58,000 millones de dólares en ingresos operativos preliminares. Además, ese mismo reporte subraya que las acciones no reaccionaron con entusiasmo, precisamente porque el mercado ya se ha acostumbrado a cifras gigantescas en el mundo de la IA y los chips. Esa es otra señal de lo descomunal que se ha vuelto este negocio en 2026.

Una nueva era para Samsung

Lo interesante es que esta explosión no redefine a Samsung entera, sino sobre todo a su corazón de silicio. La comparación de 40 años se refiere al negocio de chips, no al conglomerado completo, ya que otras áreas como móviles, pantallas y electrodomésticos han generado más ganancias acumuladas en el tiempo. Aun así, el mensaje es potente, porque muestra que la división de procesadores y memorias ya no es un apoyo estratégico, sino el centro de gravedad financiero del grupo.

Lo que está pasando con Samsung en 2026 resume muy bien la nueva economía de la IA. Quien controla la memoria, el suministro y la capacidad de fabricación para centros de datos está capturando una parte enorme del valor, y Samsung está en una posición privilegiada para hacerlo. Por eso la sensación general es tan clara como incómoda para sus rivales: en este momento, Samsung no solo vende chips, está monetizando el auge de la inteligencia artificial con una eficacia casi quirúrgica.

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