Ejercer de abuelos mejora las facultades mentales | Ciencia

Cuidar nietos fortalece la mente: abuelas más beneficiadas

Ejercer como abuelos activos no solo llena de alegría los días, también potencia las capacidades cognitivas. Aunque el motivo principal no sea mejorar la mente, la neurociencia confirma que compartir la vida con los más pequeños actúa como un entrenamiento cerebral poderoso.

Las actividades cotidianas con los nietos —pasear, jugar, leer cuentos, preparar comidas, responder curiosidades o enseñar canciones— convierten cada momento en un ejercicio mental. ¿Se benefician por igual abuelos y abuelas? La psicobiología busca respuestas.

Un equipo internacional de gerontólogos europeos, partiendo de que cuidar nietos con frecuencia mejora la cognición, profundizó para descubrir qué tareas específicas protegen mejor la mente.

Con más de 1.700 abuelos mayores de 50 años y el seguimiento longitudinal inglés ELSA, compararon a cuidadores versus no cuidadores. Analizaron si la frecuencia, el tipo de actividad o la variedad de tareas influían en el declive mental.

El estudio, publicado en Psychology and Aging de la American Psychological Association, reveló que:

  • Ambos sexos mejoran fluidez verbal y memoria episódica frente a los no cuidadores.
  • Solo las abuelas muestran menor deterioro cognitivo con el tiempo.

Los autores especulan que la presión cultural hace que los abuelos se sientan obligados secundariamente, mientras las abuelas asumen el rol primario y más implicado.

Contrariamente a estudios previos, la frecuencia de cuidados no predijo el estado cognitivo; lo decisivo fue la exigencia cognitiva de cada tarea. Además, quienes partían con mejor salud mental inicial participaron más en juegos y deberes, un factor que, junto a edad, afecto y valores familiares, también condicionó resultados.

A pesar de sus límites, la investigación demuestra que cuidar nietos preserva el funcionamiento mental, siendo las abuelas las más beneficiadas al reducir significativamente su deterioro cognitivo. Los nietos, además de cariño, devuelven a sus abuelos un regalo cerebral invaluable.

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