Florentino Pérez en mitin electoral señalando con gesto serio, fondo con escudo del Real Madrid

Florentino arremete contra Riquelme: “Usa la camiseta para avergonzar al Madrid”

Un cierre de campaña con fuego cruzado. Florentino Pérez, candidato a la reelección como presidente del Real Madrid, cerró su campaña con un discurso incandescente contra su rival Enrique Riquelme, al que acusó de “no tener escrúpulos” y de “utilizar la camiseta del club para avergonzar a los socios”.

Las elecciones, que se celebran este domingo, marcan un nuevo capítulo en la historia del club blanco, donde las batallas internas han dejado huella. Pérez evocó el “trienio negro” de Ramón Calderón (2006-2009), un período marcado por polémicas financieras y deportivas que culminó con su dimisión, para advertir sobre lo que considera un riesgo de retroceso. “Ya tuvimos bastante con aquel bochorno para volver a ver las mismas mentiras”, declaró, vinculando a Riquelme con antiguos directivos de aquella etapa.

El escudo y los símbolos, en el centro del debate

El actual presidente defendió la pureza de los símbolos del Real Madrid, que según él “no se manchan con mentiras”. Su discurso giró en torno a la identidad del club, que ha acumulado 66 títulos bajo su mandato —incluyendo 7 Copas de Europa de fútbol y 3 de baloncesto récords históricos en ambas disciplinas. “Nadie ha ganado más en la historia”, recordó, subrayando su legado frente a las promesas de su oponente.

Pérez también criticó duramente lo que calificó como “bulos” difundidos durante la campaña, como un supuesto fichaje desmentido públicamente por el Manchester City y el entrenador aludido. “A estos señores les vale todo”, sentenció, cuestionando la ética de una candidatura que, según él, recurre a “shows televisivos” y “mascotas antimadridistas” para desprestigiar al club.

Democracia, transparencia y el “ADN madridista”

El candidato reiteró su compromiso con la “soberanía del socio”, un concepto clave en su gestión. Recordó que en 2009 tuvo que avalar con 147 millones de euros para garantizar los pagos a jugadores y proveedores, una medida que, según él, salvó al club de una crisis institucional. “Conmigo jamás podrían votar personas que no fueran socios”, afirmó, en alusión a presuntas irregularidades en asambleas pasadas.

Sobre el futuro, Pérez prometió un referéndum para que los socios decidan sobre modificaciones estatutarias de “importante trascendencia”, reforzando su discurso de transparencia. También anunció medidas contra la reventa de abonos, un problema recurrente que, aseguró, se combatirá “hasta el final” para priorizar a los socios históricos.

El cierre emocional llegó con un guiño al papa León XIV, quien declaró su madridismo durante su viaje a España: “Es un orgullo y un honor”, dijo Pérez. Este detalle, más allá de lo anecdótico, refuerza la narrativa del club como una institución global, con valores transmitidos “de generación en generación”.

¿Un nuevo ciclo o la continuidad de una era?

Pérez apeló a la memoria histórica de los socios, recordando que bajo su presidencia el Real Madrid se ha consolidado como el club más laureado del mundo. “Conmigo, el madridismo seguirá teniendo la misma ilusión”, prometió, en contraste con lo que describió como las “mentiras” y el “ridículo” de la candidatura rival.

Su llamado final a votar fue un recordatorio de poder: “Los socios somos los dueños del club. Dueños del Bernabéu, de nuestros títulos, también en lo económico”. La pregunta que planea sobre el Santiago Bernabéu este domingo es si los socios optarán por la estabilidad de un proyecto ganador o por un cambio que, según Pérez, podría revivir los fantasmas del pasado.

El precedente del trienio Calderón y sus sombras sobre la elección

La mención de Florentino Pérez al «trienio negro» (2006-2009) no es retórica: fue un período que marcó un antes y después en la gestión del Real Madrid, con consecuencias que aún resuenan. Calderón llegó al poder con promesas de fichajes estrella —como Cristiano Ronaldo o Kaká—, pero su mandato quedó empañado por escándalos que trascendieron lo deportivo.

En 2008, el club enfrentó una crisis institucional cuando se destapó que la junta directiva había falsificado actas de asambleas para aprobar decisiones polémicas, como la venta de terrenos en la Ciudad Deportiva (2001) —un caso que aún arrastra demandas judiciales—. La gota que colmó el vaso fue el fichaje de Robinho (2008), donde se acusó a la directiva de ocultar cláusulas económicas a los socios. Calderón dimitió en enero de 2009, dejando al club al borde del colapso financiero: 481 millones de euros de deuda y una imagen institucional en entredicho.

El paralelo con Riquelme no es casual: Pérez alude a que varios miembros de su equipo estuvieron vinculados a aquella etapa, como Fernando Martín Álvarez, entonces vicepresidente económico. La estrategia es clara: asociar a la oposición con un pasado que los socios prefieren olvidar.

  • Deuda heredada: Florentino asumió la presidencia en 2009 con una deuda récord que redujo a 35 millones en 2012, según auditorías externas.
  • Fichajes polémicos: Calderón gastó 200 millones en 2008-2009 (Ronaldo, Kaká, Benzema), pero la falta de transparencia generó desconfianza.
  • Legado judicial: La venta de la Ciudad Deportiva sigue en los tribunales, con sentencias que han obligado al club a indemnizar a socios.

¿Un fantasma o un aviso?

Pérez no solo evoca el pasado para atacar: lo usa como manual de lo que no repetir. Su mensaje subyacente es que un cambio de rumbo podría revivir inestabilidad financiera y divisiones internas. La pregunta clave es si los socios más jóvenes —que no vivieron el trienio Calderón— perciben ese riesgo con la misma intensidad que los veteranos. La memoria del club, esta vez, podría ser el factor decisivo.

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