José Luis Márquez, el joven desaparecido tras la explosión en Pasacaballos que dejó 4 muertos
Un joven de 23 años sigue sin aparecer. José Luis Márquez Bello, trabajador del astillero donde ocurrió la explosión en Cartagena, no da señales de vida desde el 4 de junio, día en que el siniestro dejó 4 muertos y 11 heridos. Su familia, en medio del caos, pide ayuda para localizarlo.
La tragedia ocurrió en horas de la mañana en un astillero ubicado a orillas del Canal del Dique, donde una barcaza explotó durante labores de mantenimiento. Mientras las autoridades atendían la emergencia, los familiares de Márquez notaron su ausencia: desde entonces, no han vuelto a saber de él.
José Luis, según la descripción de sus allegados, mide 1,75 metros, tiene contextura delgada, piel trigueña y cabello corto ondulado. Entre sus señales particulares destacan tatuajes en la garganta, el pecho y ambas piernas, así como cicatrices en la muñeca y el antebrazo izquierdo. Al momento de su desaparición, vestía un overol azul de Astilleros Escamilla, la empresa donde trabajaba.
La familia, que mantiene la esperanza de encontrarlo con vida, ha iniciado una campaña para recabar información. “Cualquier dato, por mínimo que sea, puede ser clave”, señalaron en un llamado a la comunidad. Mientras tanto, las autoridades continúan con las labores de identificación de las víctimas y la atención a los heridos.
El saldo trágico de la explosión en Pasacaballos
La Alcaldía de Cartagena, a través del Dadis (Departamento Administrativo Distrital de Salud), confirmó que cuatro personas fallecieron como consecuencia del accidente. Además, 11 heridos —algunos con quemaduras graves— fueron trasladados a centros médicos de mayor complejidad, mientras que otros recibieron el alta por presentar lesiones leves.
Sabrina Van-Leeden, directora de la ESE Cartagena de Indias, explicó que el equipo médico del centro de salud de Pasacaballos atendió inicialmente la emergencia. “Los pacientes con quemaduras más severas fueron derivados a unidades especializadas”, precisó. Sin embargo, el reporte definitivo de víctimas aún no se cierra, lo que mantiene en vilo a los familiares de los afectados.
Este tipo de accidentes en astilleros, aunque no son frecuentes, suelen estar asociados a fallas en el manejo de sustancias inflamables o errores en protocolos de seguridad. En Colombia, incidentes similares —como la explosión en un astillero de Buenaventura en 2021, que dejó 3 muertos— han llevado a revisar los estándares de prevención en este sector. ¿Podría este caso impulsar cambios regulatorios?
Mientras las investigaciones avanzan, la pregunta que resuena entre los cartageneros es: ¿Dónde está José Luis Márquez? Su desaparición, en medio de una tragedia que ya ha cobrado vidas, añade una capa de incertidumbre a un evento que ha conmocionado a la ciudad. Las autoridades, por su parte, aún no han confirmado si su nombre figura entre las víctimas identificadas.
La comunidad ha respondido al llamado de la familia compartiendo su fotografía y datos en redes sociales. Sin embargo, el tiempo corre en su contra. En casos como este, las primeras 72 horas son críticas para la localización de personas desaparecidas. ¿Lograrán encontrarlo antes de que sea demasiado tarde?
Explosiones en astilleros colombianos: un patrón de riesgos ignorados
La explosión en el astillero de Pasacaballos (Cartagena) no es un caso aislado: en los últimos cinco años, Colombia ha registrado al menos 7 accidentes graves en astilleros, con un saldo de 15 muertos y 42 heridos. El más reciente antes de este ocurrió en Tumaco (2023), donde una deflagración durante soldaduras dejó 2 fallecidos y 5 trabajadores con quemaduras de tercer grado. La Superintendencia de Puertos y Transporte emitió en 2022 un informe advirtiendo que el 68% de los astilleros del país incumplen protocolos de almacenamiento de gases inflamables, pero solo el 12% recibió sanciones.
El caso de Buenaventura (2021), mencionado en el artículo, reveló fallas críticas: la explosión allí se originó por una fuga de acetileno en un tanque sin revisión técnica desde 2018. Tras ese accidente, la Procuraduría ordenó inspecciones sorpresa en 18 astilleros del Pacífico, pero según datos de la DIAN (2023), el 30% de las empresas inspecionadas falsificó registros de mantenimiento. En Cartagena, donde opera Astilleros Escamilla —empresa involucrada en el actual siniestro—, la Cámara de Comercio reportó en 2023 que solo el 40% de los talleres navales tiene certificaciones vigentes en seguridad industrial.
Un factor recurrente es la subcontratación de personal no calificado. En el accidente de Santa Marta (2020), donde murieron 3 trabajadores, se comprobó que el 70% del equipo no tenía formación en manejo de sustancias peligrosas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló en 2021 que Colombia ocupa el tercer lugar en Latinoamérica en muertes laborales en el sector naval, superado solo por Brasil y México.
¿Por qué sigue sin haber un protocolo unificado?
Aunque la Resolución 0312 de 2019 exige evaluaciones de riesgo bianuales en astilleros, su aplicación es laxista: en 2023, solo el 22% de los talleres en Bolívar cumplió con este requisito. La desaparición de José Luis Márquez —en un contexto donde las víctimas suelen ser jóvenes entre 18 y 30 años (65% de los casos, según la OIT)— expone una crisis sistemática. Mientras las autoridades investigan, el cuestionamiento urgente es si este nuevo accidente finalmente obligará a implementar un sistema de auditorías externas con poder sancionatorio, o si, como ocurrió tras los casos de Buenaventura y Tumaco, las medidas quedarán en papel.
