Detectan una transformación en el Sol que no ocurría desde hace mucho tiempo

El Sol muestra un cambio inédito tras años sin despejarse completamente

Tras más de 1.355 días consecutivos mostrando al menos una mancha sobre su faz, el Sol amaneció impecable entre el 22 y el 24 de febrero. Durante esas 72 horas, los telescopios orbitales no registraron ni una sola zona oscura, un fenómeno que no se observaba desde junio de 2022.

La repentina ausencia de manchas —áreas donde el intenso campo magnético enfriará la superficie— ofrece a los investigadores una primera pista de que el ciclo solar 25 podría iniciar su giro hacia la calma.

Para ponerlo en perspectiva, el anterior mínimo solar (2018-2020) sumó más de 700 días sin manchas. El reciente «descanso» apenas representa un destello de lo que podría repetirse en los próximos años.

La tregua, no obstante, fue breve. El 26 de febrero Spaceweather.com detectó pequeñas manchas emergiendo por el limbo oriental, restableciendo la actividad. Incluso el 24, algunos expertos habían localizado una región activa en formación, según recogió Space.com.

Cabe recordar que, mientras la Tierra observaba un disco «impecable», la cara oculta del astro podría haber albergado manchas invisibles para los satélites terrestres.

¿Por qué son importantes las manchas solares?

Una mancha solar no es solo una mota oscura: nace cuando el magnetismo se intensifica tanto que frena el flujo de energía interna, enfriando ligeramente esa porción de la fotosfera.

Cuando los nudos magnéticos se reordenan, liberan energía capaz de desencadenar:

  • Erupciones solares
  • Eyecciones de masa coronal (CME)
  • Tormentas geomagnéticas que, en la Tierra, provocan auroras y, ocasionalmente, fallos en satélites o redes eléctricas

Por eso, contabilizar manchas equivale a tomarle el pulso a nuestra estrella.

Señales de que el ciclo 25 encara su etapa final

El Sol oscila entre máximos y mínimos aproximadamente cada 11 años. En la cumbre, las manchas y explosiones son rutina; en la depresión, puede pasar meses sin una sola zona activa.

Según IFL Science, el actual ciclo alcanzó su pico en octubre de 2024. Desde entonces, la frecuencia de fulguraciones y eyecciones se mantuvo elevada… hasta este repentino «silencio» de febrero.

Para los analistas de Spaceweather.com, los días sin manchas sugieren que el ciclo 25 «está llegando a su fin», aunque el mínimo real no se espera hasta 2030, según la Oficina Meteorológica del Reino Unido citada por Space.com.

Incluso en la pendiente hacia el mínimo pueden producirse eventos feroces: la erupción más potente del ciclo 24 estalló en 2017**, apenas dos años antes del mínimo de 2019.

Por ahora, el intervalo «limpio» de febrero se interpreta como una pausa momentánea más que como un cambio definitivo. No obstante, la tendencia apunta a un Sol que, lentamente, camina hacia su siguiente letargo.

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