Sabrina Pasterski: la física que redefine el Universo desde la holografía celestial
¿Y si el Universo fuera un holograma? Sabrina Pasterski lidera una revolución científica que cuestiona nuestra percepción de la realidad.
“¿Qué sería yo sin mi mamá y qué sería ella sin su historia familiar? La identidad de uno es difícil de desacoplar de la propia realidad”. Estas palabras, escritas por Sabrina González Pasterski en un correo a BBC Mundo en 2020, reflejan no solo su conexión con sus raíces latinas —su madre, María, nació en Cuba—, sino también una profunda reflexión sobre cómo la historia personal moldea el destino. Seis años después, su nombre resuena en el Instituto Perimeter de Física Teórica, en Canadá, donde dirige la Iniciativa de Holografía Celestial, un proyecto que explora una pregunta audaz: ¿puede una teoría bidimensional describir el Universo?
Desde una perspectiva analítica, el trabajo de Pasterski no solo desafía los límites de la física teórica, sino que redefine el concepto mismo de realidad. Su trayectoria, marcada por el rechazo inicial de Harvard y su posterior ingreso en el MIT con un promedio perfecto, demuestra que el fracaso puede ser el primer paso hacia la excelencia. Lo que esto revela es que el talento, cuando se combina con la perseverancia, puede transformar obstáculos en oportunidades.
De construir aviones a descifrar el cosmos
Entre los 12 y los 14 años, Pasterski construyó su propio avión, una hazaña que no solo captó la atención de los medios estadounidenses, sino que simboliza su capacidad para materializar ideas abstractas. A los 16, voló sola en su creación, un logro que anticipaba su futuro como pionera. Sin embargo, su pasión por la aeronáutica dio paso a una fascinación aún más profunda: la física. Este giro en su camino profesional subraya una lección clave que ella misma comparte: “descubrir qué es lo que realmente te impulsa” es más importante que seguir un guión predeterminado.
Los reconocimientos no se hicieron esperar. Revistas como Time, Forbes y Scientific American destacaron su trabajo, y algunos medios la apodaron “la nueva Einstein”, una etiqueta que ella rechazó con humildad. “Fue interesante porque mis padres, que no tienen nada que ver con la física, al ver esos reconocimientos, pensaban que me estaba yendo muy bien, pero yo sentía que no era el caso”, confiesa. Lo que esto desvela es una tensión común entre el reconocimiento público y la autocrítica interna, especialmente en campos donde el legado de figuras como Einstein pesa como una sombra.
Tres deseos para la ciencia y la igualdad
En la Perspektywy Women in Tech Summit de 2019, Pasterski compartió tres deseos para las mujeres en el ámbito tecnológico: no sucumbir ante quienes generan dudas, resistir la presión de quienes pretenden planificar su futuro y, sobre todo, no temerle a tomarse un tiempo para encontrar el camino correcto. “Sí, mantengo lo que dije”, responde hoy entre risas cuando se le pregunta por aquellos principios. Más allá de los hechos, lo que emerge es una filosofía de vida que trasciende el ámbito científico: la importancia de la autenticidad en un mundo que a menudo premia la conformidad.


Su mensaje resuena con fuerza en un contexto donde las mujeres en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) enfrentan barreras sistemáticas. La pregunta clave ahora es cómo su voz, y la de otras científicas, puede inspirar un cambio estructural en la industria.
El legado de Hawking y el principio holográfico
El trabajo de Pasterski se enmarca en una tradición que incluye a gigantes como Stephen Hawking y Jacob Bekenstein. En los años 70, estos científicos calcularon la entropía y temperatura de un agujero negro, descubriendo que esta no era proporcional a su volumen, sino a su área. “¿Cómo es posible que la entropía aumente con el área y no con su volumen? Eso fue radical”, explica Francisco Rojas, profesor en la Universidad Adolfo Ibáñez. Este hallazgo sentó las bases para el principio holográfico, que sugiere que la información de un sistema físico podría estar codificada en su borde bidimensional, en lugar de en su volumen tridimensional.

Leonard Susskind, en su obra The world as a hologram, llevó esta idea un paso más allá: “Lo que ocurre en los agujeros negros quizás pasa en el Universo entero”. Así, la holografía celestial, el campo que Pasterski lidera, busca generalizar este principio para un Universo que no se expande aceleradamente. Analizando el contexto, lo que esto revela es una posible revolución en nuestra comprensión del espacio-tiempo, donde la realidad tridimensional podría ser una proyección de fenómenos bidimensionales en los confines del cosmos.
La ciencia como puente entre lo teórico y lo práctico
Tras graduarse en el MIT con un promedio impecable, Pasterski realizó su doctorado en Harvard bajo la supervisión de Andrew Strominger, otro pionero en holografía celestial. Sus investigaciones, citadas por Hawking, han contribuido a desarrollar nuevas predicciones sobre ondas gravitacionales y electromagnetismo cuántico. “Al citarlo, Hawking lo que hace es resaltarlo como un trabajo muy importante para el futuro de la física”, señala Rojas. Lo que esto subraya es la relevancia de su trabajo en un campo donde las predicciones teóricas rara vez encuentran validación experimental a corto plazo.

Pasterski, sin embargo, prefiere alejar el foco de sí misma. “No tiene por qué ser siempre que haya estrellas que sobresalgan”, dice, destacando el valor del trabajo colectivo. Su objetivo es usar la atención mediática para construir puentes entre la academia y la industria, especialmente en áreas como la inteligencia artificial. “Me encanta la idea de que pueda convertir ese tipo de atención en algo positivo, que pueda lograr una colaboración entre la academia y la industria que nos ayude a resolver problemas”, afirma. La pregunta clave ahora es si este enfoque colaborativo puede acelerar descubrimientos que, de otro modo, tardarían décadas en materializarse.
El desafío de unificar la física
Uno de los mayores retos de la física moderna es reconciliar la relatividad general con la mecánica cuántica, dos teorías que, aunque poderosas, son incompatibles entre sí. Pasterski y su equipo abordan este problema desde la holografía celestial, explorando descripciones equivalentes de la gravedad cuántica sin gravedad. “Hay ejemplos particulares en los que se ha intentado estudiar una teoría de la gravedad cuántica buscando una descripción que sea equivalente, pero sin gravedad y en eso es en lo que trabajo”, explica.

Su enfoque se centra en crear un marco teórico “más realista” que permita entender fenómenos complejos a partir de leyes fundamentales altamente comprimidas. “El objetivo es intentar encontrar un conjunto de leyes altamente comprimidas que luego expliquen todos estos otros fenómenos que estamos observando”, dice. Desde una perspectiva analítica, esto sugiere que la simplicidad podría ser la clave para desentrañar los misterios más profundos del Universo.
¿Es el Universo un holograma?
“Creo que podemos describirlo como un holograma, sí. Y entonces surge la pregunta: ¿es esa una descripción útil?”, responde Pasterski cuando se le pregunta directamente. Su trabajo, junto al de su equipo, busca demostrar que el Universo podría ser una proyección bidimensional, donde fenómenos como las interacciones de partículas subatómicas o las colisiones de agujeros negros se entienden como proyecciones sobre una esfera, tal como las estrellas brillan en el cielo nocturno.

“Me gustaría que la gente supiera el hecho de que la descripción del Universo puede ser más simple que todas las cosas que surgen de él y que estamos intentando encontrarla”, añade. Lo que esto revela es una visión optimista de la ciencia: la creencia de que, en algún lugar, existen reglas fundamentales que explican todo lo que observamos.

Para Pasterski, la física no es solo una disciplina académica, sino una herramienta para conectar ideas, personas y campos de conocimiento. Su legado, más que un nombre en los libros de historia, podría ser la capacidad de inspirar a una nueva generación a ver el mundo —y el Universo— de una manera completamente distinta.

¿Logrará la holografía celestial cambiar para siempre nuestra comprensión de la realidad?
El paradigma de la simplicidad en la complejidad cósmica
La holografía celestial no solo plantea una teoría audaz sobre la naturaleza del Universo, sino que redefine el enfoque mismo de la física teórica: la búsqueda de leyes fundamentales altamente comprimidas.
Desde una perspectiva analítica, lo que emerge es una inversión del pensamiento tradicional. En lugar de acumular capas de complejidad para explicar fenómenos, Pasterski propone que la clave podría estar en la simplicidad. Este enfoque sugiere que los fenómenos observables —desde colisiones de agujeros negros hasta interacciones cuánticas— podrían ser proyecciones de principios bidimensionales, reduciendo así la aparente caoticidad del cosmos a un marco teórico más accesible.
Más allá de los hechos, lo que esto revela es una filosofía científica que prioriza la elegancia sobre la acumulación. La pregunta clave ahora es si este modelo, al simplificar la descripción del Universo, puede también democratizar su comprensión, haciendo que la física teórica sea menos un dominio de élites y más un campo accesible a nuevas mentes.
La pregunta clave
¿Puede la holografía celestial, al proponer que el Universo es una proyección bidimensional, no solo revolucionar nuestra comprensión del cosmos, sino también transformar la forma en que enseñamos y compartimos el conocimiento científico?
