Masticar con plástico en la boca: la peligrosa moda viral que alimenta TCA
Las redes nacieron para estrechar lazos, pero hoy albergan un ecosistema tóxico donde la desinformación nutricional se dispara. Cualquiera aconseja sin responsabilidad, y los trastornos de la conducta alimentaria florecen entre trucos para “comer sin calorías”.
La plataforma estrella del fenómeno es TikTok: comunidades promueven adelgazar mediante conductas clínicamente patológicas. El último truco viral consiste en colocar un film de plástico entre los dientes, masticar el bocado y escupirlo. Los vídeos lo venden como “sano”: disfrutas el sabor, reduces la ansiedad y ingieres cero energía.
La realidad es muy distinta: no se percibe sabor, se absorben sustancias tóxicas y microplásticos, existe riesgo de asfixia y se refuerza la conducta purgativa. No es una novedad; pacientes con TCA han usado este método durante décadas. La novedad es la viralización sin filtros.
Karl Lagerfeld, que perdió 30 kg, confesó hacer lo mismo: “Me lo meto en la boca, lo mastico y lo escupo”. Cuando un referente legitima la práctica, la imitación en redes se dispara y se normaliza el miedo a las calorías.
Como nutricionista clínica con más de 15 años tratando TCA, he visto cómo esta “compensación inocua” desata una espiral sin freno: insatisfacción corporal, caída del control, conductas purgativas. La delgadez se vuelve adictiva y los elogios llegan cuando más enferma está la persona.
El algoritmo amplifica el problema: si interactúas con un vídeo, recibes diez más. Se premia la abstinencia como “fuerza de voluntad” y se castiga el comer normalmente. Los retos tipo “24 h sin comer” seulen la competencia.
Una revisión sistemática de la Universidad de Valencia confirma que cuanto más tiempo en redes, mayor riesgo de desarrollar TCA en adolescentes y jóvenes. La exposición continua a cuerpos irreales y la comparación constante actúan como detonante.
Reducir el uso de estas plataformas ya demostró bajar los síntomas en estudios experimentales. Cada clics en “compartir” legitima el sufrimiento bajo la máscara de autocontrol.
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