Documento oficial de la DIAN con la Resolución 000240 sobre reporte obligatorio de criptomonedas

Colombia aprieta el cerco fiscal a las criptomonedas: exchanges obligados a reportar datos

El fin de la opacidad cripto en Colombia. La DIAN exige ahora a exchanges y billeteras, locales y extranjeros, que revelen información detallada de usuarios y operaciones.

La autoridad fiscal colombiana ha dado un paso decisivo en la regulación del ecosistema cripto. A través de la Resolución 000240, emitida el 24 de diciembre de 2025, se obliga a los proveedores de servicios de criptomonedas —incluyendo exchanges, intermediarios y plataformas de billeteras— a recopilar y reportar datos exhaustivos de sus clientes y transacciones. Esta medida, alineada con el Marco de Reporte de Criptoactivos (CARF) de la OCDE, no distingue entre actores nacionales o extranjeros: cualquiera que atienda a residentes o contribuyentes colombianos deberá cumplir.

Transparencia forzada: ¿el precio de la adopción masiva?

Los requisitos son minuciosos. Los proveedores deberán entregar a la DIAN datos personales como nombre, dirección, jurisdicción de residencia, número de identificación tributaria, fecha y lugar de nacimiento de los usuarios. Pero no se detiene ahí: también se exigen detalles operativos como propiedad de cuentas, volumen de transacciones, número de unidades transferidas, valor de mercado y saldos netos, abarcando desde Bitcoin y Ether hasta stablecoins.

El plazo para presentar esta información es claro: “a más tardar el último día hábil del mes de mayo del año siguiente al que corresponde la información”, y siempre de forma electrónica. Además, los datos deberán conservarse durante al menos cinco años. La normativa advierte que el incumplimiento —ya sea por no presentar la información, hacerlo fuera de plazo, con errores o de manera incompleta— acarreará sanciones.

2026: el año cero del reporte obligatorio

Aunque la resolución entró en vigor a finales de 2025, su aplicación práctica comenzará en el año fiscal 2026. El primer informe completo, que cubrirá todo ese período, deberá presentarse antes del último día hábil de mayo de 2027. Hasta ahora, la responsabilidad recaía exclusivamente en los usuarios individuales, que debían declarar sus tenencias y ganancias en criptoactivos en sus declaraciones de renta. Con esta nueva regulación, la DIAN podrá cruzar información de terceros, integrando así la riqueza en criptomonedas al sistema tributario de manera más efectiva.

El incumplimiento tiene un coste: multas de hasta el 1% del valor de las transacciones no reportadas. Una cifra que, en un contexto donde Colombia registró un volumen de transacciones en criptoactivos de 44.200 millones de dólares entre julio de 2024 y junio de 2025, podría ser significativa. Este volumen posicionó al país como el quinto con mayor adopción de criptomonedas en América Latina y el segundo de mayor crecimiento en la región, solo por detrás de Brasil, según un informe de Chainalysis de octubre pasado.

Implicaciones de un giro regulatorio global

Desde una perspectiva analítica, esta medida refleja una tendencia global: los gobiernos ya no ven el ecosistema cripto como un territorio ingobernable, sino como un espacio que debe someterse a las mismas reglas de transparencia que el sistema financiero tradicional. Lo que esto revela es que la adopción masiva de criptomonedas ha dejado de ser un fenómeno marginal para convertirse en un objetivo prioritario para las autoridades fiscales.

La pregunta clave ahora es cómo reaccionará el sector. ¿Los exchanges y billeteras extranjeros optarán por salir del mercado colombiano ante el aumento de los costes de cumplimiento? ¿O verán en esta regulación una oportunidad para legitimar su operación ante los inversores institucionales? Más allá de los hechos, lo que emerge es un escenario donde la innovación financiera y el control estatal deberán encontrar un equilibrio frágil.

¿Estamos ante el inicio de una era donde la privacidad en cripto será un lujo del pasado?

El equilibrio entre adopción y control: el dilema de los exchanges

La obligación de reportar datos detallados no solo transforma la relación entre los exchanges y la DIAN, sino que redefine el propio modelo de negocio en el sector cripto.

Desde una perspectiva analítica, esta medida obliga a las plataformas a asumir un rol activo en la fiscalización, lo que podría generar tensiones con usuarios acostumbrados a la opacidad. Lo que esto revela es que, en un ecosistema donde la privacidad ha sido un valor central, la transparencia forzada podría erosionar la confianza de los primeros adoptantes, pero al mismo tiempo atraer a inversores institucionales que exigen cumplimiento normativo.

Más allá de los hechos, lo que emerge es un escenario donde los exchanges deberán evaluar si el coste de adaptarse a la regulación —en términos operativos y de reputación— compensa el acceso a un mercado en crecimiento. La capacidad de cruzar información con la DIAN también podría disuadir el uso de plataformas no reguladas, consolidando a los actores que sí cumplan como los únicos viables a largo plazo.

La pregunta clave

¿Logrará Colombia convertir esta regulación en un imán para el capital institucional, o el aumento de los costes de cumplimiento ahuyentará a los actores globales que hoy operan en el país?

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