Gráfico de Bitcoin en caída con flechas rojas y datos de ETF en segundo plano

Bitcoin en rojo: cuatro meses de caídas y salidas récord en ETF

El mercado cripto se resquebraja. Bitcoin cierra enero con un 10,17% de pérdidas, su cuarto mes consecutivo en rojo y la peor racha desde 2018.

La principal criptomoneda del mundo, Bitcoin (BTC), ha encadenado cuatro meses de rendimientos negativos, algo que no ocurría desde 2018. Este enero, con una caída del 10,17%, marca su peor inicio de año desde 2022, en un contexto de reajuste global de riesgos que también ha golpeado a acciones y metales preciosos como el oro. La secuencia de pérdidas se remonta a octubre, con retrocesos del 3,69%, 17,67% (el peor desde junio de 2022) y 2,97% en noviembre y diciembre, respectivamente.

Gráfico de rendimiento mensual de Bitcoin mostrando cuatro meses consecutivos en rojo
Cifras históricas de retornos mensuales de Bitcoin hasta enero de 2026. Datos: Coinglass

Desde una perspectiva analítica, esta racha no solo refleja una corrección técnica, sino un cambio en el sentimiento del mercado. La pregunta clave ahora es si esta aversión al riesgo es temporal o el inicio de una fase más prolongada de consolidación.

Los ETF de Bitcoin: el termómetro de la desconfianza

Los fondos cotizados en bolsa (ETF) de Bitcoin al contado en EE.UU. han registrado salidas netas de capital durante tres meses consecutivos. En enero, los 12 ETF acumularon una salida de USD $1.600 millones, el tercer peor registro mensual en su historia. Sumado a los retiros de noviembre y diciembre (USD $4.500 millones), las salidas netas totales ascienden a USD $6.180 millones en el último trimestre.

A nivel global, los productos de inversión en cripto sufrieron salidas semanales de USD $1.700 millones, con Bitcoin soportando la mayor parte de los reembolsos. Los ETF de Ether al contado en EE.UU. no se quedaron atrás, con salidas de USD $353,2 millones mensuales. Lo que esto revela es una presión vendedora sincronizada, donde la liquidez —y no las narrativas— parece estar dictando el ritmo.

Analizando el contexto, la combinación de retiros en ETF, distribución de mineros y reducción de riesgo en mercados tradicionales sugiere que los inversores están priorizando la protección de capital sobre la exposición a activos volátiles.

La aversión al riesgo se extiende: metales y cripto en la misma tormenta

El movimiento de aversión al riesgo no se ha limitado al ecosistema cripto. Según expertos de QCP Capital, los metales preciosos, tradicionalmente considerados refugios seguros, también han sufrido retrocesos agudos. El oro cayó casi un 7% desde su pico de finales de enero, mientras que la plata experimentó un fuerte retroceso. Analistas de JPMorgan señalan que los futuros de Bitcoin están ahora sobrevendidos tras el reciente lavado de posiciones, aunque mantienen una perspectiva alcista a largo plazo para el oro, con pronósticos que podrían llevarlo a los USD $8.500.

En el mercado de derivados, el interés abierto total en futuros de criptomonedas cayó a cerca de USD $109.000 millones, su nivel más bajo desde abril, mientras que para futuros de Bitcoin el descenso fue a alrededor de USD $52.000 millones. Samer Hasn, analista senior de XS.com, reportó la mayor ola de liquidaciones largas desde octubre, con unos USD $5.000 millones en los últimos seis días, incluyendo aproximadamente USD $1.700 millones solo en futuros de Bitcoin.

Más allá de los números, lo que emerge es un patrón: la liquidez decreciente y los requisitos de margen más altos están acelerando el desarme de posiciones apalancadas, tanto en cripto como en metales. Esto plantea un escenario donde la corrección actual podría ser más profunda de lo inicialmente anticipado.

Señales de recuperación y el papel de las ballenas

A pesar del panorama, hay destellos de resistencia. Bitcoin se recuperó sobre los USD $78.000 tras caer por debajo de los USD $75.000 durante el fin de semana, un nivel no visto desde abril pasado. Esta caída momentánea representó una corrección de más del 40% desde su máximo histórico de USD $126.000, alcanzado en octubre. Sin embargo, el precio se ha estabilizado en torno a los USD $78.900 al cierre de esta edición, con un aumento del 1,9% en las últimas 24 horas, aunque aún con una pérdida de casi 10% en la semana.

Nic Puckrin, cofundador de Coin Bureau, contextualiza esta caída del 40% desde su cima como moderada en comparación con ciclos anteriores, donde las correcciones llegaron al 72% o incluso al 84%. Además, datos de BGeometrics muestran que las direcciones con tenencias de entre 1.000 y 10.000 BTC están aumentando, lo que sugiere acumulación por parte de grandes ballenas. Esto podría indicar que, mientras el mercado minorista se retira, los inversores institucionales ven una oportunidad.

Analistas de Bernstein esperan que la actual fase bajista sea de corto plazo, con una posible reversión en 2026. Su escenario base incluye un fondo en el rango de USD $60.000 para Bitcoin, una vez que se despeje la venta forzada y las condiciones macroeconómicas se estabilicen. Timothy Misir, jefe de investigación de BRN, concluye que los mercados permanecen en modo de reinicio, donde la liquidez —y no las historias— vuelve a tomar el control.

La brecha bajista en los futuros de Bitcoin del CME, entre aproximadamente USD $78.000 y USD $84.000–$84.560, se ha convertido en un punto de atención para los comerciantes, que la vigilan como un posible imán de precios en las próximas sesiones.

¿Estamos ante el final de la corrección o solo en una pausa antes de una nueva ola de volatilidad?

El cambio de paradigma en la psicología del inversor

Más allá de las cifras, lo que define este ciclo es la ruptura con el patrón histórico de Bitcoin como activo refugio en entornos de incertidumbre. La sincronización de caídas con metales preciosos sugiere que los inversores ya no lo perciben como un activo descorrelacionado, sino como un activo de riesgo más en un portafolio global.

La salida masiva de capital en ETF no solo refleja desconfianza, sino un reajuste estratégico: los grandes gestores están reasignando recursos hacia activos con menor volatilidad implícita. Esto explica por qué, incluso con descuentos en el precio, la demanda institucional no ha compensado las salidas minoristas. Lo que esto revela es que la narrativa de Bitcoin como ‘oro digital’ ha perdido fuerza en el corto plazo, cediendo terreno a la liquidez como prioridad absoluta.

La acumulación de ballenas, sin embargo, introduce una variable clave: mientras el mercado minorista actúa por pánico, los grandes tenedores apuestan por un escenario de sobreventas técnicas. Esta dicotomía entre el comportamiento de ambos grupos podría ser el termómetro de cuándo el mercado tocará suelo.

La pregunta clave

¿Estamos ante un cambio estructural en la percepción de Bitcoin, donde su correlación con activos de riesgo se vuelve permanente, o es solo una fase transitoria de realineamiento en un ciclo más amplio de adopción institucional?

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