Celebración de jugadores de Argelia y Austria tras el 3-3 en el Mundial

Argelia y Austria escriben su épica en un 3-3 para la historia

Un partido que lo cambió todo en el último suspiro. Argelia y Austria empataron 3-3 en un duelo de infarto que clasificó a ambos a los dieciseisavos del Mundial.

El Grupo J vivió un final de película en Estados Unidos, México y Canadá. Los Zorros del Desierto y el equipo de Ralf Rangnick sellaron su pase con un resultado que, más allá de las cifras, fue un ejercicio de resiliencia y drama puro. Los europeos, segundos de grupo, se medirán a España en la siguiente fase, mientras que los africanos avanzan como una de las mejores terceras.

La venganza histórica que se escapó por segundos

Argelia tuvo entre sus manos la oportunidad de saldar una deuda pendiente desde el Mundial de España 1982, cuando el biscotto entre Austria y Alemania los dejó fuera de la competición. Cuarenta años después, el guión parecía repetirse: Mahrez ponía el 3-2 en el descuento, un gol que dejaba a los europeos al borde del abismo. Pero el destino tenía otro final escrito. Sasa Kalajdzic, en la última jugada del partido, igualó con un remate heroico que mantuvo vivos a ambos.

El empate, sin embargo, no fue frívolo. Fue el resultado de un partido donde Argelia, con más posesión y propuesta, tuvo que remontar en dos ocasiones. Austria, pragmática, aprovechó errores defensivos para adelantarse dos veces, pero la respuesta argelina —con Mahrez como estandarte— fue implacable.

Un duelo de contrastes y errores que definió el pase

El encuentro comenzó con ritmo alto, pero pronto se volvió denso. Argelia dominó el balón, con Ibrahim Maza como figura en los primeros compases, mientras Austria alternaba entre bloque bajo y presión alta. El primer remate a puerta tardó en llegar, y cuando lo hizo, fue para romper la igualdad: un envío largo de David Alaba encontró a Marko Arnautovic, quien, beneficiado por la pasividad de Bensebaini y Benbot, abrió el marcador en el minuto 28.

El gol desató la reacción argelina. Belghali, con una jugada de lujo —dos recortes y un disparo a la escuadra—, empató antes del descanso. La segunda parte siguió el mismo script: Sabitzer puso el 1-2 con un remate al primer toque tras una asistencia de Laimer, pero Mahrez, tras una gran acción de Aouar, volvió a igualar. El 2-2 mantenía a ambos con opciones, pero el partido parecía encaminado a un reparto de puntos sin sobresaltos.

Sin embargo, el fútbol es caprichoso. En el descuento, Mahrez, con un tiro cruzado, puso el 3-2 y dejó a Austria al borde de la eliminación. Pero Kalajdzic, el gigante austriaco, apareció en el último suspiro para firmar el 3-3 definitivo. Un final que confirmaba los cruces: España-Austria y Suiza-Argelia.

El análisis táctico: dos estilos, un mismo objetivo

Desde una perspectiva analítica, el partido reflejó dos filosofías opuestas. Argelia, con más control del balón, buscó imponer su juego, pero su defensa mostró grietas en transiciones rápidas. Austria, por su parte, fue letal en sus pocas llegadas: solo dos remates a puerta, dos goles. Esto revela una eficiencia ofensiva notable, pero también una fragilidad cuando el rival toma la iniciativa.

Lo que este duelo deja claro es que, en un Mundial, la solidez mental pesa tanto como la calidad técnica. Argelia demostró coraje al remontar dos veces, pero su falta de concentración en momentos clave casi le costó el pase. Austria, en cambio, supo sufrir y aprovechar sus oportunidades, aunque su dependencia de jugadores como Sabitzer y Arnautovic podría ser un punto débil en fases decisivas.

La pregunta clave ahora es: ¿podrán ambos equipos mantener este nivel de intensidad en los octavos, donde el margen de error será mínimo?

–RESULTADO: ARGELIA, 3 – AUSTRIA, 3 (1-1, al descanso).

ARGELIA: Benbot; Belghali (Chergui, min.71), Mandi, Bensebaini, Hadjam (Ait-Nouri, min.71); Maza, Bentaleb; Mahrez, Aouar (Ghedjemis, min.90+4), Chaibi y Gouiri (Belaid, min.71).

AUSTRIA: A. Schlager; Laimer, Posch, Lienhart, Alaba (Danso, min.62), Mwene (Kalajdzic, min.90+5); X. Schlager (Grillitsch, min.46), Seiwald; Schmid (Wanner, min.46), Sabitzer y Arnautovic (Gregoritsch, min.46).

0-1, min.28: Marko Arnautovic.

1-1, min.45: Rafik Belghali.

1-2, min.55: Marcel Sabitzer.

2-2, min.60: Riyad Mahrez.

3-2, min.90+3: Riyad Mahrez.

3-3, min.90+6: Sasa Kalajdzic.

–ÁRBITRO: Ilgiz Tantashev (UZB). Amonestó a Arnautovic (min.11), en Austria.

El peso psicológico de un empate con sabor a victoria

Más allá del resultado, lo que emerge es la carga emocional de un partido que trascendió lo deportivo. Para Argelia, el 3-3 no fue solo un pase a octavos, sino la culminación de décadas de frustración por el biscotto de 1982, una herida que el gol de Mahrez en el descuento casi cicatrizó. La resiliencia mostrada al remontar dos veces refleja una madurez colectiva, pero también expone una vulnerabilidad: la incapacidad de cerrar el partido en los momentos decisivos.

Austria, por su parte, demostró una capacidad única para sufrir y responder. Su pragmatismo —dos goles en dos remates a puerta— evidencia una eficiencia letal, pero también una dependencia excesiva de figuras como Arnautovic y Sabitzer. El gol de Kalajdzic en el último suspiro no solo salvó su clasificación, sino que reafirmó su identidad: un equipo que no se rinde, incluso cuando el guión parece escrito en su contra.

Lo que esto revela es que, en el fútbol moderno, la solidez mental puede compensar carencias tácticas. Argelia dominó el balón, pero su falta de precisión en la definición y los errores defensivos en transiciones casi le costaron el pase. Austria, en cambio, supo capitalizar sus pocas oportunidades, aunque su juego careció de control.

La pregunta clave

¿Podrán ambos equipos transformar esta épica en consistencia? El Mundial no perdona: contra España y Suiza, el margen para el error —y para el drama— será aún más estrecho.

Referencia de contenido: consultar fuente original aquí