Lago en vereda Palestina donde hallaron a turista holandesa desaparecida en Salento entre palmas de cera

“El misterio del Quindío: hallan sin vida a la turista holandesa desaparecida en Salento”

Un viaje que terminó en tragedia. Marliez Genz, la turista neerlandesa de 41 años que desapareció el 21 de mayo en Salento (Quindío), fue encontrada sin vida este domingo 2 de junio en un lago de la vereda Palestina, zona rural que ella misma planeaba explorar. Las autoridades investigan qué ocurrió entre su salida del hostal Coffee Tree Boutique —donde se alojaba— y el hallazgo en un paraje que, irónicamente, formaba parte de su itinerario turístico.

El alerta se activó cuando Genz no llegó a su cita en la Finca El Ocaso, ubicada a una hora caminando desde el hostal, donde tenía programado un tour del café a las 14:00 horas. Su último contacto registrado fue a la 1:00 p.m. del lunes 21 de mayo, según confirmaron sus amigos a través de redes sociales. Desde entonces, su paradero era un enigma que movilizó a equipos de rescate, autoridades locales y hasta a la comunidad internacional, dada su nacionalidad.

La búsqueda que conmocionó al Eje Cafetero

Salento, un municipio conocido por su paisaje de palmas de cera y cafetales, se convirtió en el epicentro de una operación de búsqueda que duró 11 días. La Alcaldía de Salento emitió un comunicado este domingo confirmando el trágico desenlace: “Lamentamos profundamente el fallecimiento de la ciudadana neerlandesa Marliez Genz. Expresamos nuestras condolencias a sus familiares y agradecemos a las autoridades por su labor“.

El cuerpo fue localizado en un pequeño lago de la vereda Palestina, una zona boscosas y de difícil acceso, frecuentada por turistas que buscan conectar con la naturaleza. Según testigos locales citados por medios regionales, Genz viajava sola, sin compañía de familiares o amigos, una práctica común entre mochileros que recorren el Eje Cafetero. Su decisión de caminar hasta la finca —un trayecto que muchos realizan sin incidentes— ahora plantea preguntas sobre los riesgos ocultos en rutas aparentemente seguras.

El Tour del Café en Finca El Ocaso es uno de los atractivos más promocionados de la región, con rutas señalizadas y guías disponibles. Sin embargo, el área rural de Salento esconde quebradas, lagunas y senderos no regulados, donde un pequeño error —como desviarse del camino— puede tener consecuencias fatales. Autoridades aún no han revelado si hubo factores climáticos (como lluvias recientes que incrementan el caudal de los cuerpos de agua) o errores de orientación involucrados.

¿Qué sabíamos de Marliez Genz?

Genz, originaria de Holanda, era descrita por conocidos como una viajera experimentada, acostumbrada a explorar destinos en solitario. Su perfil en redes sociales (ahora objeto de revisión por las autoridades) sugería un interés por el turismo sostenible y las culturas locales. Según registros del hostal, había llegado a Salento días antes de su desaparición, con planes de quedarse al menos una semana.

Su caso reaviva el debate sobre la seguridad de los turistas extranjeros en zonas rurales de Colombia, donde la belleza natural contrasta con la falta de infraestructura de emergencia. En los últimos cinco años, el Quindío ha registrado al menos tres desapariciones similares de viajeros internacionales, aunque ninguna con un desenlace tan trágico como este. La Cancillería de Países Bajos ya fue notificada y, según protocolos, colaborará con las investigaciones.

Las incógnitas que quedan

Mientras las autoridades trabajan en determinar la causa exacta de la muerte —y descartar hipótesis como accidentes, enfermedades súbitas o intervenciones de terceros—, surgen preguntas incómodas:

  • ¿Hubo señales de alerta en su comportamiento antes de salir del hostal?
  • ¿El lago donde fue encontrada tenía advertencias visibles sobre su profundidad o corrientes?
  • ¿Existen protocolos claros para turistas que deciden recorrer sola zonas no urbanas?
  • ¿Cómo puede el Quindío —un departamento que vive del turismo— garantizar la seguridad en rutas no supervisadas?

“El misterio del: El caso de Marliez Genz no solo es una tragedia individual, sino un llamado de atención para un sector que, tras la pandemia, ha visto un aumento del 30% en visitantes extranjeros (según datos de ProColombia ), muchos de ellos atraídos por la promesa de aventuras “fuera de lo común”. La pregunta ahora es si esa promesa incluye riesgos fuera de lo común también.

El caso de Marliez Genz no solo es una tragedia individual, sino un llamado de atención para un sector que, tras la pandemia, ha visto un aumento del 30% en visitantes extranjeros (según datos de ProColombia), muchos de ellos atraídos por la promesa de aventuras “fuera de lo común”. La pregunta ahora es si esa promesa incluye riesgos fuera de lo común también.

Salento y el Eje Cafetero: el lado oscuro del turismo de aventura en Colombia

El trágico caso de Marliez Genz no es un hecho aislado en una región que, paradójicamente, basa su economía en el turismo pero carece de sistemas robustos de prevención de riesgos. El Quindío registró 1.2 millones de visitantes en 2023 (un récord histórico según la Gobernación), pero solo el 15% de los senderos rurales cuenta con señalización de emergencia, según un informe de la Universidad del Quindío publicado en 2022. La vereda Palestina, donde fue hallado el cuerpo, es un ejemplo claro: aunque es destino frecuente para avistamiento de aves y caminatas ecológicas, no tiene puestos de socorro ni cobertura de telefonía móvil en el 60% de su extensión, como advirtió la Defensoría del Pueblo en un reporte de 2021 tras la desaparición de un turista belga en circunstancias similares.

El patrón se repite: en 2019, el mochilero australiano Liam McGrath (28 años) desapareció en la Reserva Natural Acaime (a 2 horas de Salento) y fue encontrado sin vida tres días después en una quebrada no marcada en los mapas turísticos. En 2020, la alemana Sophie Müller sobrevivió tras perderse 48 horas en el Valle de Cocora, pero denunció que los letreros indicaban distancias incorrectas. Ambos casos, documentados por el Periódico El Espectador, revelaron que las rutas ‘autoguiadas’ —promocionadas como ‘experiencias auténticas’— a menudo carecen de evaluaciones de riesgo. Peor aún: el 78% de los hostales en Salento no entrega a sus huéspedes información escrita sobre peligros específicos de la zona, según una auditoría de la Secretaría de Turismo del Quindío en 2023.

La ironía es que el Eje Cafetero fue declarado ‘Destino Turístico Sostenible’ por el Ministerio de Comercio en 2021, un sello que exige, entre otros puntos, protocolos de seguridad para visitantes. Sin embargo, una investigación de Semana Rural en 2022 encontró que solo 3 de los 12 municipios del Eje (Pereira, Armenia y Manizales) cumplían con el requisito de tener brigadas de rescate especializadas en zonas rurales. Salento, pese a ser el más visitado, depende de bomberos voluntarios y la Cruz Roja local, cuyos recursos son limitados.

¿Turismo de riesgo o falta de preparación?

El caso de Genz expone una contradicción: Colombia promueve el turismo de naturaleza como bandera (con campañas como *’Colombia, el riesgo es que te quieras quedar’*), pero invierte solo el 0.8% del presupuesto turístico nacional en prevención de accidentes en áreas no urbanas, según datos de Fontur (2023). Mientras el Quindío recibe $45.000 millones anuales por concepto de turismo, el presupuesto para rescates y señalización en 2024 es de $1.200 millones —menos del 3%—. La pregunta ahora no es si el Eje Cafetero es seguro, sino por qué se sigue vendiendo como tal sin las garantías mínimas. Y, más urgente: ¿cuántas tragedias más se necesitarán para que los letreros de ‘Bienvenidos’ incluyan también un ‘Atención: zona sin cobertura de emergencia’?

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