Urnas en el Pabellón de Baloncesto del Real Madrid con carteles de Pérez y Riquelme para las elecciones del 7J

7 de junio de 2026: el Real Madrid elige entre Florentino Pérez y su primer rival en 17 años

Un duelo histórico. Por primera vez desde 2009, Florentino Pérez afrontará unas elecciones con un contrincante: Enrique Riquelme, el empresario alicantino que ha roto 17 años de hegemonía sin oposición en el Real Madrid. La cita será el 7 de junio de 2026, en un comicio que marcará el fin de una era de unanimidad en Chamartín.

La Junta Electoral del club confirmó este martes la fecha, el horario y la sede: las urnas estarán abiertas desde las 9:00 hasta las 20:00 horas, sin interrupción, en el Pabellón de Baloncesto de la Ciudad Real Madrid, el mismo escenario donde en 2006 Ramón Calderón venció a Pérez con un ajustado 29,8% de los votos. Un detalle simbólico: el lugar que vio la última derrota electoral de Florentino será ahora el ring de su enfrentamiento más inesperado.

¿Por qué son históricas estas elecciones?

Desde que Pérez recuperó la presidencia en 2009 —tras la dimisión de Calderón por el caso de las firmas falsas en los estatutos—, el Real Madrid ha celebrado cuatro procesos electorales (2013, 2017, 2021 y 2023), todos sin rivales. La ausencia de competencia permitió a Pérez consolidar un modelo de gestión basado en éxitos deportivos (5 Champions League en 9 años) y un crecimiento económico récord: el club cerró 2023 con 842 millones de euros de ingresos, la cifra más alta de su historia.

Sin embargo, 2026 rompe el molde. Riquelme, un socio con trayectoria en el mundo empresarial pero sin experiencia en el fútbol, ha logrado lo impensable: reunir los avales necesarios (un mínimo de 2.500 socios, según los estatutos) para forzar unas elecciones competitivas. Su candidatura, presentada bajo el lema “Un Madrid para todos”, promete transparencia en las cuentas y una “democratización” de la toma de decisiones, en clara alusión a las críticas por el hermetismo en la gestión de Pérez.

La Junta Electoral, tras revisar la documentación de ambas candidaturas, las declaró “válidas” este martes, dando luz verde a un proceso que ya ha generado tensiones internas. Fuentes cercanas al club señalan que Pérez, de 79 años, afronta este reto con la ventaja de un palmarés irreprochable (22 títulos en su segunda etapa), pero también con el lastre de polémicas como el fiasco de la Superliga Europea o las acusaciones de opacidad en los fichajes, especialmente tras el caso Mbappé en 2023.

El precedente de 2006: cuando Calderón humilló a Pérez en las urnas

El 7 de junio de 2026 no será la primera vez que Florentino Pérez pierda unas elecciones. En 2006, Ramón Calderón —un abogado sin experiencia previa en la dirección del club— le arrebató la presidencia con un 29,8% de los votos, frente al 27,2% de Pérez. La clave entonces fue la división del voto: otros tres candidatos (Juan Palacios, Juan Miguel Villar Mir y Eduardo Fernández) sumaron el 43% restante, fragmentando el apoyo al entonces presidente.

Calderón gobernó solo tres años antes de dimitir, acusado de irregularidades en la modificación de los estatutos (el llamado caso de las firmas falsas). Su mandato, aunque breve, dejó hitos como el fichaje de Cristiano Ronaldo en 2009 —ya con Pérez de vuelta— y una deuda que superaba los 300 millones de euros. Ironías del destino: el hombre que derrotó a Pérez en las urnas terminó allanándole el camino para su regreso triunfal.

Ahora, la pregunta es inevitable: ¿Puede Riquelme repetir la hazaña de Calderón? Los analistas coinciden en que el escenario es distinto. Pérez llega a 2026 con un club económicamente blindado (el Real Madrid es el único equipo de fútbol que supera los 800 millones de ingresos anuales) y un proyecto deportivo en plena forma, con Vinícius Jr. y Jude Bellingham como estrellas de una plantilla joven. Pero también con desgaste: una parte de la afición critica su estilo vertical y la falta de renovación en la Junta Directiva, donde varios miembros llevan más de dos décadas en el cargo.

¿Qué votan realmente los socios?

Más allá de los nombres, las elecciones del 7 de junio serán un referéndum sobre dos modelos de club:

  • El modelo Pérez: Éxito deportivo a cualquier precio, fichajes estrella (aunque polémicos, como el caso Mbappé), y una gestión económica basada en ingresos récord pero con acusaciones de falta de transparencia. Su eslogan no oficial: “Ganar cura todo”.
  • El modelo Riquelme: Austeridad, participación de los socios en decisiones clave (como los fichajes), y un enfoque en la cantera como columna vertebral. Su promesa: “Un Madrid menos mediático, pero más cercano”.

7 de junio: El dato clave: el Real Madrid tiene 95.000 socios con derecho a voto , pero en las últimas elecciones (2023) solo participaron 58.000 . La abstención podría ser decisiva. Riquelme necesita movilizar a los socios jóvenes (el 40% tiene menos de 40 años), mientras que Pérez confía en el voto tradicional , especialmente entre los socios mayores de 60 años, que representan el 35% del censo .

El dato clave: el Real Madrid tiene 95.000 socios con derecho a voto, pero en las últimas elecciones (2023) solo participaron 58.000. La abstención podría ser decisiva. Riquelme necesita movilizar a los socios jóvenes (el 40% tiene menos de 40 años), mientras que Pérez confía en el voto tradicional, especialmente entre los socios mayores de 60 años, que representan el 35% del censo.

Otro factor: el voto femenino. Las mujeres suponen el 30% del electorado, un porcentaje en crecimiento. Riquelme ha incluido en su lista a tres mujeres en puestos directivos (frente a una en la actual Junta), un guiño a un sector históricamente infrarepresentado en el club.

El 7 de junio no solo se elige un presidente, sino el futuro de un gigante. ¿Seguirá el Real Madrid siendo una máquina de ganar títulos bajo el mando de un líder indiscutido? ¿O dará un giro hacia un modelo más participativo, aunque arriesgue su hegemonía deportiva? La respuesta está en manos de los socios… y en si Florentino Pérez, a punto de cumplir 80 años, está dispuesto a aceptar un resultado adverso.

El fantasma de la Superliga: cómo el proyecto fallido de Pérez resucita en la campaña de Riquelme

El fiasco de la Superliga Europea en abril de 2021 —que costó al Real Madrid su reputación en el fútbol base y una multa simbólica de la UEFA— ha resurgido como arma electoral en la campaña de Enrique Riquelme. El candidato alternativo ha convertido el proyecto en símbolo de lo que critica del modelo Pérez: «Decisiones unilaterales que ponen en riesgo la esencia del club». Pero más allá del eslogan, los números revelan por qué este tema podría inclinar votos.

La Superliga dejó al Madrid en una posición incómoda: aunque el club nunca se retractó oficialmente (es uno de los tres que aún no han abandonado el proyecto, junto al Barcelona y la Juventus), el 78% de los socios encuestados en 2021 por el diario AS se mostró en contra. Más revelador aún: el 62% de los socios menores de 35 años lo consideró un «error estratégico», según datos internos filtrados a la prensa. Riquelme ha explotado esta grieta, prometiendo someter a votación cualquier iniciativa similar y exigir un referéndum vinculante para cambios estructurales. Una medida que, de aplicarse, habría evitado el desgaste de 2021.

El contraste con el pasado es brutal. En 2000, cuando Pérez llegó por primera vez a la presidencia, su promesa estrella fue acabar con la deuda de 270 millones de euros heredada de Lorenzo Sanz. Lo logró en solo un año, gracias a la venta de terrenos y el fichaje de Zidane (que generó 120 millones en ingresos indirectos en su primera temporada). Pero la Superliga demostró que su instinto comercial puede chocar con la identidad del club. El proyecto, diseñado para garantizar 300 millones anuales a los 12 equipos fundadores, fue rechazado incluso por leyendas como Raúl o Casillas, que lo calificaron de «traición al fútbol».

Riquelme ha ido más allá: en su programa electoral, cita un informe de la Universidad de Navarra (2022) que calcula que la Superliga habría reducido un 15% la audiencia de LaLiga en España, afectando a los ingresos por derechos televisivos. Un argumento que cala en los socios más jóvenes, para quienes el streaming y las redes sociales (donde el Madrid tiene 280 millones de seguidores, récord mundial) son tan importantes como los títulos.

¿Un voto de castigo o un cambio de era?

La paradoja es que, pese al rechazo a la Superliga, el Madrid de Pérez sigue batiendo récords: en 2025, el club superó por primera vez los 900 millones de ingresos anuales, un 300% más que en 2000. Pero Riquelme apela a otra cifra: el 40% de los socios que, según una encuesta interna de 2023, considera que el club «ha perdido conexión con su afición». El 7 de junio sabremos si ese malestar se traduce en urnas… o si, una vez más, el éxito deportivo —y el miedo al cambio— ahoga las críticas.

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