Escena del crimen en Girón con marcas de balas en el pavimento y casquillos cerca de la motocicleta usada por los sicarios

“Eran las 2:40 a.m. cuando la bala no perdonó”: el crimen de Karen y Nicole que sacude a Santander

Un doble feminicidio con aroma a ajuste de cuentas. Dos jóvenes de 20 años, Karen Valentina Vega y Nicole Cristina Amaya, fueron ejecutadas por sicarios en moto en Girón (Santander). Las autoridades investigan si el crimen estuvo vinculado al narcotráfico y a una estructura del crimen organizado que opera en la zona metropolitana de Bucaramanga.

El ataque ocurrió en la madrugada del domingo 24 de mayo, cuando las víctimas —que minutos antes habían compartido con amigos en el sector de Caneyes— eran perseguidas por dos hombres en una motocicleta Suzuki DR 150 blanca y azul. Según el brigadier general William Quintero, comandante de la Policía de Santander, los sicarios interceptaron a las jóvenes en la carrera 22C con calle 64, en el barrio Carrizal, y abrieron fuego sin piedad.

'Eran las 2:40 a.m. cuando la bala no perdonó': el crimen de Karen y Nicole que sacude a Santander
Funcionarios del CTI adelantaron el levantamiento de los cuerpos.

El informe policial detalla que Karen Valentina Vega murió instantáneamente en el lugar: su cuerpo quedó bocarriba sobre la vía, con impactos de bala en el hombro derecho y el tórax. Vestía jean y una blusa blanca, ahora teñida de sangre. Nicole Amaya, en cambio, fue trasladada de urgencia al Hospital Local de Girón, donde falleció minutos después por heridas en el pecho. El doble crimen ocurrió a las 2:40 a.m., cuando el silencio de la noche solo fue roto por los disparos.

'Eran las 2:40 a.m. cuando la bala no perdonó': el crimen de Karen y Nicole que sacude a Santander
Nicole Cristina Amaya Díaz tenía 20 años.

Las autoridades confirmaron que el modus operandi sugiere un ataque premeditado. “Uno de los sicarios dispara contra la humanidad de estas mujeres”, declaró Quintero, quien añadió que la balacera fue “contundente y certera”. Testigos relataron a la Policía que los agresores huyeron a toda velocidad por calles secundarias, aprovechando la oscuridad y la falta de cámaras en la zona.

¿Por qué las mataron? La pista del narcotráfico y el crimen organizado

'Eran las 2:40 a.m. cuando la bala no perdonó': el crimen de Karen y Nicole que sacude a Santander
Karen Valentina Vega Peralta tenía 20 años.

La hipótesis más sólida apunta a que Karen Valentina era el objetivo principal. Según la Policía Judicial, la joven mantenía una relación sentimental con un hombre vinculado al tráfico de estupefacientes en bares y discotecas de Girón, quien, a su vez, formaría parte de una estructura criminal que opera en el área metropolitana de Bucaramanga. “Este sujeto estaría inmiscuido en redes de microtráfico y extorsión”, precisó Quintero, aunque evitó revelar su identidad para no entorpecer la investigación.

Nicole Amaya, en cambio, habría sido una víctima colateral: estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Sin embargo, las autoridades no descartan que ambas pudieran tener conexiones indirectas con actividades ilícitas. “Estamos revisando sus redes sociales, llamadas y movimientos bancarios de los últimos meses”, advirtió una fuente del CTI de la Fiscalía.

El crimen ha reavivado el debate sobre la violencia contra mujeres en Santander, donde en lo que va de 2025 ya suman 12 feminicidios (según cifras de la Gobernación). Pero este caso tiene un agravante: el posible vínculo con el narcotráfico. “No es un crimen pasional común; hay indicios de que fue un mensaje”, declaró un investigador bajo reserva.

La caza de los sicarios: motos, balas y una recompensa

La Policía Metropolitana activó un operativo especial para dar con los responsables. Unidades del CTI recolectaron casquillos de bala, huellas y posibles rastros de ADN en la escena, mientras analizan cámaras de seguridad de comercios cercanos. “Tenemos identificadas al menos tres motos similares a la usada en el crimen circulando por la zona esa noche”, reveló Quintero.

Las autoridades también solicitaron a la Alcaldía de Girón ofrecer una recompensa por información que lleve a la captura de los sicarios. “Quienes hicieron esto no son principiantes: sabían cómo moverse, cuándo disparar y cómo escapar”, advirtió el comandante. Mientras tanto, los cuerpos de Karen y Nicole fueron entregados a sus familias, quienes exigen justicia en medio del dolor.

El caso ha generado indignación en la región, donde colectivos feministas exigen que se investigue no solo el móvil, sino también la posible omisión de las autoridades para proteger a jóvenes en zonas dominadas por el crimen organizado. “¿Cuántas alertas más se necesitan para actuar?”, cuestionó una líder social en Bucaramanga.

Girón y Bucaramanga: el mapa invisible del crimen organizado que asfixia a Santander

El doble feminicidio de Karen Valentina Vega y Nicole Amaya no es un hecho aislado, sino el último eslabón de una cadena de violencia que se ha recrudecido en el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) desde 2023. Según el Informe de Seguridad Ciudadana de la Gobernación de Santander (2024), Girón —donde ocurrió el crimen— registró un aumento del 37% en homicidios vinculados a ajustes de cuentas en el último año, superando a municipios como Floridablanca y Piedecuesta. La clave está en su ubicación estratégica: Girón es un corredor logístico entre Bucaramanga y el Magdalena Medio, zona histórica de cultivo de coca y ruta de exportación hacia la costa Caribe.

Las estructuras criminales que operan en la región no son nuevas, pero su sofisticación sí. Desde 2022, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) identificó en Santander la presencia de al menos tres grupos dedicados al microtráfico y la extorsión, con alianzas fluidas con carteles como ‘Los Pachelly’ (desarticulado en 2021) y ‘La Oficina de Envigado’. Estos grupos controlan 78 bares y discotecas en Bucaramanga y Girón, según un reporte de la Policía Antinarcóticos, donde laventan drogas y ‘cobran vacunas’ a comerciantes. El modus operandi del ataque a Karen y Nicole —sicarios en moto, disparos certeros, huida por vías secundarias— coincide con el de 12 ejecuciones registradas en 2024 en la AMB, todas con víctimas entre 18 y 25 años.

Lo más alarmante es la impunidad: de los 45 homicidios con presunto vínculo al narcotráfico en Santander en 2024, solo 9 tienen imputados, según la Fiscalía. Las motos —como la Suzuki DR 150 usada en este crimen— son el vehículo preferido: en lo que va del año, 18 de cada 20 sicariatos en la región se cometieron con este medio, según datos de la SIJIN. Las autoridades admiten que el 70% de estas motos son robadas o ‘clonadas’, lo que dificulta su rastreo.

¿Un mensaje o el inicio de una guerra?

El crimen de Karen y Nicole podría ser la chispa de un conflicto latente. Fuentes del CTI revelaron a *Titulares 360* que, en las últimas semanas, se han interceptado comunicaciones entre bandas rivales en Bucaramanga que mencionan una ‘limpieza’ de personas vinculadas a redes de distribución. El riesgo ahora es que la respuesta a este ajuste de cuentas desate una ola de venganzas, como ocurrió en 2019, cuando la muerte de un narcotraficante en el barrio Mutis desencadenó 23 homicidios en 15 días. La pregunta que pocos se atreven a responder es: ¿están las autoridades preparadas para contenerlo, o Santander se convertirá, otra vez, en un campo de batalla?

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