Real Madrid domina al Unicaja 100-70 en Copa del Rey con juego táctico impecable

El Madrid humilla al campeón Unicaja y lanza un aviso en la Copa del Rey

La revancha más contundente. El Real Madrid aplastó 100-70 al Unicaja en cuartos de la Copa del Rey, borrando el recuerdo de la final perdida en 2025.

Valencia, 19 de febrero. El Roig Arena fue testigo de un duelo sin historia, donde los blancos, dirigidos por Sergio Scariolo, demostraron una superioridad abrumadora desde el primer minuto. No fue solo una victoria, sino un mensaje claro: el Madrid llega a las semifinales con ambición desmedida, mientras el vigente campeón, Unicaja, se despide sin poder defender su título.

La final de 2025 en Gran Canaria, donde Unicaja se impuso con autoridad (93-79) bajo el mando de Ibon Navarro, quedó lejos. Esta vez, el guión fue distinto: el Madrid no dio opción. Ya el pasado domingo, en la Liga Endesa, los blancos habían ganado en el Martín Carpena por 92-96, pero esta paliza en Valencia fue la confirmación de que el equipo de Scariolo ha dado un salto cualitativo.

Un partido sin color: el Madrid dominó desde el inicio

El encuentro comenzó con un triple de Kendrick Perry, MVP de la pasada edición, pero fue el único destello de Unicaja. El Real Madrid respondió con un parcial de 14-0 en el primer cuarto que sentenció el partido. El balón parecía quemar en las manos de los malagueños, mientras los blancos, con Facundo Campazzo al timón, exhibían un juego fluido y letal.

En el segundo cuarto, la diferencia se disparó. Trey Lyles y Alberto Abalde anotaron desde el triple, Gabriel Deck y Theo Maledon sumaron con continuidad, y el Madrid llegó al descanso con un contundente 50-28. La sensación era clara: Unicaja no tenía respuestas. El +24 en el marcador reflejaba una superioridad absoluta en todos los aspectos del juego.

Tras el descanso, el guión no cambió. Sergio Llull abrió brecha con un triple, Deck entró en racha, y la ventaja se disparó hasta los 33 y 35 puntos (67-34 y 69-34). El Unicaja, ofuscado en ataque, no encontró fluidez ni claridad, mientras el Madrid seguía castigando cada error. El último cuarto fue un mero trámite: la máxima diferencia llegó a +37 (96-59) antes de que los de Ibon Navarro maquillaran el resultado final.

Desde una perspectiva analítica, lo que emergió en el Roig Arena fue más que una victoria: fue una declaración de intenciones. El Madrid no solo se desquitó de la derrota en la final de 2025, sino que demostró que está listo para dar la batalla en las semifinales, donde se enfrentará al Valencia Basket, anfitrión del torneo. La pregunta clave ahora es si este nivel de juego puede mantenerse en un duelo que huele a final anticipada.

El público, testigo de una exhibición blanca

El Roig Arena, con 14.062 espectadores, vivió un partido sin tensión. La afición, liderada por los seguidores de UCAM Murcia, incluso recurrió a hacer la ola para distraerse. El baloncesto lo puso el Real Madrid, y poco más. Los de verde y lila, vigentes campeones, ni siquiera aparecieron en la pista. Su afición, sin embargo, demostró una vez más el verdadero espíritu de la Copa, ovacionando a sus jugadores hasta el final, en un gesto digno de admiración.

Lo que esto revela es que, en el baloncesto, la revancha no siempre se sirve fría: a veces llega congelada, como un aviso a navegantes. El Madrid ha dejado claro que no piensa conformarse con llegar a las semifinales. Y el Unicaja, por su parte, se lleva una lección dolorosa: en la Copa del Rey, no hay margen para los errores.

Ficha técnica

Resultado: Real Madrid, 100 – Unicaja, 70 (50-28, al descanso).

Equipos:

Real Madrid: Campazzo (7), Llull (7), Hezonja (12), Deck (8) y Tavares (9) –quinteto inicial–; Lyles (16), Kramer (-), Abalde (12), Maledon (13), Garuba (7), Feliz (9) y Len (-).

Unicaja: Perry (8), Duarte (6), Barreiro (5), Webb (18) y Balcerowski (13) –quinteto inicial–; Audige (-), Kalinoski (3), Díaz (-), Cobbs (2), Djedovic (6), Sulejmanovic (3) y Rubit (6).

Parciales: 28-12, 22-16, 23-16 y 27-26.

Árbitros: Peruga, Padrós y Martínez. Sin eliminados.

Pabellón: Roig Arena, 14.062 espectadores.

¿Podrá el Valencia Basket frenar la máquina blanca en semifinales?

El mensaje táctico detrás de la paliza

Más allá del marcador, lo que define este partido es la ejecución impecable de un plan táctico. El Madrid no solo ganó por diferencia, sino que desarmó al campeón vigente con una precisión quirúrgica en cada fase del juego.

Desde una perspectiva analítica, el 14-0 inicial no fue casualidad: reflejó la capacidad de Scariolo para imponer un ritmo que el Unicaja no pudo seguir. La fluidez en el juego de Campazzo y la solidez defensiva asfixiaron a un rival que, tras el triple inicial de Perry, no encontró respuestas. Lo que esto revela es que el Madrid ha perfeccionado su capacidad para explotar las debilidades ajenas, especialmente en transición y en el juego exterior.

El +24 al descanso no fue solo un resultado, sino la confirmación de que el equipo blanco ha internalizado un estilo de juego letal: presión defensiva, balón rápido y tiro exterior efectivo. La pregunta clave ahora es si este modelo, tan dependiente de la intensidad física y mental, podrá mantenerse en un partido de semifinales donde el Valencia Basket jugará con el factor cancha.

La lección del campeón

Para el Unicaja, la derrota deja una enseñanza clara: en la Copa del Rey, la consistencia es tan importante como el talento. Un equipo que no logra imponer su ritmo desde el inicio queda condenado a sufrir. El Madrid, por su parte, ha demostrado que su ambición no es solo ganar, sino dominar.

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