Hipertensos deben evitar estos 4 fármacos comunes
Los pacientes con presión arterial alta deben extremar la precaución al tomar ciertos remedios: existen cuatro tipos de medicamentos de uso habitual que pueden sabotear el control tensional.
Según la web médica Mayo Clinic, son preparados muy corrientes que incrementan el riesgo de subir las cifras del tensiómetro o disminuir la eficacia de los antihipertensivos recetados.
Si alguno de estos fármacos resulta imprescindible, conviene consultar al cardiólogo para explorar alternativas seguras que no interfieran con la terapia diaria.
Los cuatro principios activos que un hipertenso nunca debe automedicar
1. Antiinflamatorios analgésicos
Activos como indometacina, naproxeno sódico, ibuprofeno o piroxicam forman parte de los AINE. Incluso la aspirina, tras varias tomas, puede influir en la tensión.
Estos compuestos favorecen la retención de sodio y agua, elevando el volumen circulante y, por tanto, la presión. Además, comprometen la función renal, lo que agrava el riesgo cardiovascular.
Su uso esporádico no suele ser problemático, pero la toma habitual sin supervisión dificulta mantener la presión estable.
2. Descongestionantes nasales
En época de catarros o alergias muchos recurren a sprays o pastillas con seudoefedrina o fenilefrina. Actúan estrechando los vasos para despejar la mucosa.
Ese mismo mecanismo estrecha arterias periféricas y eleva la presión, obligando al corazón a bombear con mayor esfuerzo. También pueden neutralizar el efecto de los antihipertensivos.
Antes de comprar un descongestionante de libre venta, el hipertenso debe pedir al médico versiones formuladas para quienes padren hipertensión.
3. Ciertos antidepresivos
Los antidepresivos tricíclicos, inhibidores de la MAO y algunos ISRS como fluoxetina pueden alterar la regulación tensional.
Modifican neurotransmisores cerebrales que también intervienen en el control cardiovascular. No significa que no puedan usarse, sino que requieren seguimiento estrecho y ajuste de dosis.
4. Anticonceptivos hormonales
Píldoras, parches e inyecciones hormonales pueden incrementar la presión en mujeres sensibles. Las hormonas estrechan vasos sanguíneos y alteran el equilibrio hídrico.
El peligro aumenta en mayores de 35 años, fumadoras o con sobrepeso. Antes de iniciar o continuar estos métodos, se valorará el historial clínico y se controlará la tensión periódicamente.
Mayo Clinic también advierte sobre suplementos herbales, estimulantes, terapias biológicas e inmunosupresores; aunque parezcan naturales, pueden influir en la presión o interactuar con la medicación.
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