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	<title>Ancianos centenarios archivos -</title>
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	<title>Ancianos centenarios archivos -</title>
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		<title>Nir Barzilai, gerontólogo: “Que parezcas joven no significa que estés sano” &#124; Salud y bienestar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel Castellano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2026 14:04:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[Ancianos centenarios]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Envejecimiento población]]></category>
		<category><![CDATA[Investigación científica]]></category>
		<category><![CDATA[Ozempic]]></category>
		<category><![CDATA[Tercera edad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El médico le preguntó a la anciana por su estilo de vida. Ella respondió dando</p>
<p>La entrada <a href="https://titulares360.com/nir-barzilai-gerontologo-que-parezcas-joven-no-significa-que-estes-sano-salud-y-bienestar/">Nir Barzilai, gerontólogo: “Que parezcas joven no significa que estés sano” | Salud y bienestar</a> se publicó primero en <a href="https://titulares360.com"></a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p></p>
<div data-dtm-region="articulo_cuerpo">
<p class="">El médico le preguntó a la anciana por su estilo de vida. Ella respondió dando una larga calada a su cigarrillo. “Muchos doctores me han recomendado dejarlo”, dijo entre volutas de humo. “Pero todos ellos han muerto”. La paciente era <a target="_blank" href="https://www.npr.org/sections/thetwo-way/2011/09/27/140853263/helen-reichert-who-could-bounce-back-from-stress-dies-at-109" target="_blank" rel="" title="https://www.npr.org/sections/thetwo-way/2011/09/27/140853263/helen-reichert-who-could-bounce-back-from-stress-dies-at-109">Helen Reichert </a>y tenía entonces 100 años. A lo largo de su vida, Reichert compartió con todo aquel que quisiera escuchar su particular secreto para conseguir llegar a su edad: hamburguesas, chocolate, cerveza, pitis y disfrutar de la vida nocturna neoyorquina. Murió a los 109 años. El médico que le preguntaba era Nir Barzilai, presidente de la Academia de Gerociencias. Barzilai contó la historia en Madrid, el pasado jueves, en su charla en el <a target="_blank" href="https://www.longevityworldforum.com/en/home-longevity-2/" target="_self" rel="" title="https://www.longevityworldforum.com/en/home-longevity-2/">Longevity World Forum</a>, que celebraba en la capital su cuarta edición. </p>
<p class="">No era solo una anécdota propia de una charla TED, era una forma de ejemplificar lo que hace. Este gerontólogo israelí investiga desde hace años a ancianos centenarios con buena salud y ha observado que muchos siguen el patrón de Reichert. Que no siempre llevan una vida monástica y equilibrada. Que hay mucho de lotería biológica en esto de la longevidad. Pero Barzilai quiere<i> hackear</i> esta lotería, entender cuáles son los números ganadores para chivárselos al resto de la humanidad. Por eso ha secuenciado el genoma de varios centenarios. </p>
<p class="">Él no es centenario, apenas frisa los 70, pero demuestra una energía envidiable teniendo en cuenta que tiene un poco de<i> jet lag</i>. Aterrizó ayer desde Nueva York, donde ejerce como director del Instituto de Investigación sobre el Envejecimiento de la Escuela de Medicina Albert Einstein. “Es que me cuido bastante”, confiesa antes de sentarse y responder a las preguntas de EL PAÍS.</p>
<p class=""><b>Pregunta. </b>La esperanza de vida lleva años estancada o incluso en remisión. ¿Hemos topado con un muro biológico?</p>
<p class=""><b>Respuesta. </b>Estadísticamente, nuestra esperanza de vida máxima como especie humana es de 115 años. Ahora morimos a los 80 años, así que tenemos 35 años de margen. No es poco, especialmente si son años con salud. La pregunta es: ¿podemos romper este techo? Creo que sí, pero igual lo conseguimos en 50 años, quizás incluso a un ritmo más acelerado, pero no hoy.</p>
<p class=""><b>P. </b>Hay gente que ya llega a esa edad y en unas condiciones estupendas. ¿Qué ha descubierto sobre los centenarios y cómo pueden aplicarse estos descubrimientos al resto de la población?</p>
<p class=""><b>R. </b>La razón por la que analizamos el genoma de los centenarios es porque creemos que tienen sus ventajas ahí encriptadas. Hasta hace poco decíamos que, en la longevidad, el 20% es genética y el 80% es ambiental, pero ahora sabemos que era una respuesta incorrecta. Es realmente una colaboración entre ambos factores y el número no es tan importante. Pero en el caso de los centenarios, la cosa cambia. Es más como si tuvieran un 80, 90% genética, y el entorno tiene muy poco que ver con la mayoría de ellos. Por eso es importante estudiar sus genes, ver qué variaciones genéticas ralentizan el proceso de envejecimiento celular. Ya hemos descubierto dos genes con una variante que afectaba su acción. Después hemos diseñado un fármaco que imita sus efectos, ya se han convertido en medicamentos.</p>
<p class="">[Los genes con mutaciones que localizó el equipo de Barzilai fueron el CETP y el APOC3. <a target="_blank" href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17190939/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17190939/">En el primero,</a> muchos centenarios tenían una variante que aumentaba el colesterol bueno y reducía el riesgo de sufrir deterioro cognitivo. Se desarrollaron inhibidores de CETP, pero no se han comercializado. Otra variante que <a target="_blank" href="https://www.science.org/content/article/cracking-longevity-code" rel="">se repite en el 25% de los centenarios</a> es la del gen APOC3, que reduce los triglicéridos y la inflamación. Sí hay medicamentos que imitan su efecto, pero están sujetos a prescripción médica y solo se recomiendan para pacientes con triglicéridos extremadamente altos que no responden a tratamientos convencionales].</p>
<p class=""><b>P.</b> Mencionaba en su charla un estudio en el que se vio que <a target="_blank" href="https://link.springer.com/article/10.1186/s12916-016-0677-4" rel="">los efectos positivos de la dieta mediterránea no se podían replicar en poblaciones no mediterráneas</a>. Que la misma dieta tenía tres veces menos efecto protector fuera de España. ¿Por qué es tan difícil replicar y exportar las llamadas zonas azules?</p>
<p class=""><b>R.</b> Las zonas azules tienen efecto si naces allí. Todo envejecimiento comienza desde la concepción, así que es difícil decir: “Bueno, repliquemos este estilo de vida saludable a los 70 años y veamos qué efecto tiene”. Quizás no se vea nada porque fue algo que ocurrió durante la pubertad, o quizás la adherencia es menor porque no es cultural. Este estudio causó mucho revuelo. En todos los lugares donde se replicó la dieta mediterránea, siempre se obtuvieron beneficios menos marcados que en España, así que es posible que sea una combinación de la dieta mediterránea y algo de la cultura española. Quizás solo funcione si cenas a las 10 de la noche [risas]. Quizás el clima sea mejor, la vida sea más sociable&#8230; Creo que es otra interacción con el medio ambiente muy difícil de replicar. Especialmente porque tu única intervención es el aceite de oliva (y por cierto, el aceite de oliva en estos estudios no era el mismo que se consume aquí), igual te estás dejando algo.</p>
<p class=""><b>P. </b>En cualquier caso, si en España se tiene más esperanza de vida que en Estados Unidos, no creo que se deba a un montón de voluntades individuales, ¿no? ¿Hasta qué punto llevar una vida saludable es una elección personal o viene condicionado por las políticas públicas o el contexto?</p>
<p class=""><b>R. </b>En todo el mundo, en todas las ciudades, incluyendo Madrid, los pobres viven entre 10 o 20 años menos que los ricos. [En Madrid, un estudio situó la diferencia en cuatro años]. Hay sitios donde la gente pobre no tiene acceso a frutas y verduras. No pueden comprar pescado. Tampoco pueden permitirse pagar un gimnasio, o ni siquiera hay uno en su barrio. Tú puedes decirles que tienen que hacer todas estas cosas, todo el mundo sabe cómo llevar una vida saludable, pero para llevarla tienes que tener dinero. Me encantaría que todos a quienes les recomendamos hacer ejercicio y seguir una dieta lo hicieran, pero sé, lo veo en mi clínica del Bronx, que cuando se lo digo a la gente, quizás solo un 3% lo cumple. Es muy fácil decirlo, pero no lo es llevarlo a cabo. </p>
<p class=""><b>P. </b>Es usted muy crítico con los suplementos multivitamínicos…</p>
<p class=""><b>R. </b>El principal beneficio de los suplementos es que son buenos para la economía. No hay datos que respalden su uso, se basan en pura esperanza. Y me preocupa, en particular, que al tomar multisuplementos, asumiendo que todos tienen alguna biología, algunos interactúen entre sí, que quizás antagonicen. Simplemente no tenemos suficientes datos, y eso es un problema. <a target="_blank" href="https://www.ovid.com/journals/janop/fulltext/10.1001/jamanetworkopen.2024.18965~the-limited-value-of-multivitamin-supplements" rel="">Hay un artículo</a> donde se hizo un seguimiento a 300.000 personas durante 20 años, y quienes tomaban muchos suplementos tenían una mayor mortalidad. Era solo un 4% más, no es significativo, pero hay que tener en cuenta que estamos hablando de gente que se cuida lo suficiente como para gastar dinero en suplementos, gente que hace ejercicio y dieta. Así que no parece que funcionen.</p>
<p class=""><b>P.</b> La industria del envejecimiento tuvo un valor global estimado de 610.000 millones de dólares en 2025. Se mueve mucho dinero aquí…</p>
<p class=""><b>R. </b>Yo soy uno de los ejecutivos de <a target="_blank" href="https://www.longevitybiotech.org/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.longevitybiotech.org/">The longevity biotech association</a>. Es una asociación global que reúne a todas las empresas que tienen un fármaco que ataca la biología del envejecimiento desde diferentes perspectivas. Estamos tratando de darles conocimiento. Y veo que hay mucho interés en el campo ahora. Las biotecnologías han tenido años difíciles, pero creo que mucha gente sabe que esta es la próxima frontera. Las farmacéuticas entienden que es más lucrativo diseñar un fármaco que se tome toda la vida, que va a ser de larga duración, en lugar de antibióticos que se toman durante ocho días. En el caso de la diabetes, se toman medidas durante años, pero tener a toda la población como objetivo es mucho más lucrativo. Así que ya no hay dificultades para obtener financiación.</p>
<p class=""><b>P.</b> Este interés económico ha hecho que florezcan también negocios que tienen poco de ciencia y mucho de ficción. ¿Qué opina sobre el inmortalismo y el transhumanismo?</p>
<p class=""><b>R.</b> Nosotros, los científicos, no somos inmortalistas. La inmortalidad es una creencia. Una fe que surge, probablemente, del miedo a la muerte. Pero yo no creo que en nuestra época sea relevante hablar de ello. Quizás algún día esté bien, pero ahora no estamos en ese punto. Hay inmortalistas que nos siguen. Vienen a los congresos. De hecho, hay algunos inmortalistas aquí&#8230; Y cuando ven los avances, lo que decimos, entienden la línea temporal y comprenden que son mortales. Por eso empiezan a hablar de la criopreservación. No es solo un plan científico, es un plan de negocio. Digamos que quieres ser inmortal. Acudes a una de estas compañías y te dicen: “Toma un seguro de vida de dos millones de dólares y ponnos como beneficiarios”. La idea es que te criogenicen con ese dinero. Desde el punto de vista económico es perfecto, pero desde el científico tiene algunas carencias. Podemos congelar células de algunos animales pequeños y luego descongelarlas. Vuelven a la vida. Con mamíferos, de momento, no se puede. No digo que no se pueda en el futuro, no creo que sea fácil, pero igual podrían encontrar una solución a largo plazo. Y entonces, ¿qué? Cuando te descongelen, necesitas tener dos cosas: una solución para las cosas que te mataron, cáncer, infarto, lo que sea. Y además tener una cura para el envejecimiento.</p>
<p class=""><b>P.</b> En estos casos, el modelo no es la viejecita siciliana que llega a los 110 años, sino Demi Moore en<i> La sustancia</i>. No es un envejecimiento saludable, sino la eterna juventud. Hay una parte no solo médica, sino estética, muy importante. </p>
<p class=""><b>R.</b> Algunos de los medicamentos disponibles que tienen efectos globales sobre el envejecimiento también afectan a la piel. Muchos medicamentos que atacan las características del envejecimiento, como los senolíticos y otros, ahora se están desarrollando para la piel [aún están en fase experimental]. Pero estoy de acuerdo, creo que es mucho más importante concentrarse en todo el cuerpo. Que parezcas joven no significa que estés sano. Tu cuerpo va a envejecer igual, a pesar de las cremas o el bótox.</p>
<p class=""><b>P. </b>Usted tiene formación como diabetólogo, ¿cómo explica que la metformina y los análogos del GLP-1 [dos medicamentos originalmente pensados para diabéticos] parezcan tener efectos sobre el envejecimiento? </p>
<p class=""><b>R.</b> La obesidad aumenta el envejecimiento y las enfermedades, así que hay una parte que es obvia. Pero creemos que la obesidad es solo una tercera parte de lo que están haciendo los análogos del GLP-1. Previenen enfermedades que no están relacionadas con la diabetes ni con la obesidad. Hay un artículo del mes pasado donde se administró a ratones una dosis bastante baja de GLP1 y se les dio la misma cantidad de comida, por lo que su peso corporal fue similar. Pero aquellos con GLP1 demostraron vivir más [<a target="_blank" href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1550413125004747" rel="">entre un 7 y un 10%</a>]. Ahora están realizando un estudio para ver si pueden prevenir el alzhéimer&#8230; Creo que en el futuro muchas personas no obesas usaremos estos medicamentos, igual en dosis más bajas. Las que administramos ahora son muy altas y pueden tener sentido si tienes diabetes y quieres quitártela en unos meses, pero para el resto de la población, con una dosis más baja podría valer.</p>
<p class=""><b>P. </b>¿Y sobre la metformina?</p>
<p class=""><b>R. </b>El extracto de lila francesa, de donde sale la metformina, se usaba ya en los años veinte para prevenir la artritis; su uso original era el mismo que se le está empezando a ver ahora. Cuando se aprobó como medicamento antidiabético, vieron que las personas que tomaban metformina y no otros fármacos para la diabetes tenían menos enfermedades cardiacas, menos cánceres. También prevenía el deterioro cognitivo, incluso la mortalidad. Es gracioso, porque cuando era estudiante en Yale, en 1987, 1988, publiqué el primer artículo sobre el mecanismo de acción de la metformina en la diabetes. Cuando ahora defiendo que puede tener un uso efectivo contra el envejecimiento y la gente me dice que no, que solo sirve para la diabetes, les pido que me manden un <i>paper </i>que lo demuestre. Y me suelen mandar el que yo escribí. Y está muy bien, es un buen artículo, pero uno tiene derecho a cambiar de opinión, ¿no?</p>
</div>
<p><a>Referncia de contenido</a><a href="https://elpais.com/salud-y-bienestar/2026-03-01/nir-barzilai-gerontologo-que-parezcas-joven-no-significa-que-estes-sano.html"> aquí</a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>José Luis Ortega: el secreto de una vida centenaria</title>
		<link>https://titulares360.com/jose-luis-ortega-si-no-me-moviera-cada-dia-ya-estaria-muerto-salud-y-bienestar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Manuel Castellano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Jan 2026 05:10:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Ancianos centenarios]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Gimnasios]]></category>
		<category><![CDATA[madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>102 años de historia y movimiento. José Luis Ortega atribuye su longevidad a una vida</p>
<p>La entrada <a href="https://titulares360.com/jose-luis-ortega-si-no-me-moviera-cada-dia-ya-estaria-muerto-salud-y-bienestar/">José Luis Ortega: el secreto de una vida centenaria</a> se publicó primero en <a href="https://titulares360.com"></a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>102 años de historia y movimiento.</strong> José Luis Ortega atribuye su longevidad a una vida activa, una alimentación equilibrada y la genética.</p>
<p>Hace años, el gimnasio al que acude a diario —un espacio imponente en el corazón de la ciudad, equipado con máquinas, clases colectivas, spa y piscina— le reservó una taquilla con el lema &#8220;El número 1&#8221;, un reconocimiento a su condición de cliente más veterano. Por gratitud, propone al fotógrafo retratarle allí, con ropa deportiva, antes de sumergirse en su rutina diaria en la piscina. Sin embargo, para la conversación, prefiere un escenario más íntimo: &#8220;¿Le gustan los churros? Le invito a merendar en casa&#8221;, sugiere. Así, bajo la lluvia de una tarde gris, compartimos café con leche y churros en una vajilla de La Cartuja, en el acogedor piso donde vive con Belsy, su cuidadora hondureña. Ella comenzó cuidando a su esposa enferma y, tras su fallecimiento, continuó a su lado. Mientras endulza su café con sacarina, confiesa: &#8220;Me sacaron diabetes hace cinco años&#8221;, el único valor alterado en sus análisis.</p>
<p>Desde una perspectiva analítica, este pequeño detalle —el uso de sacarina— revela una disciplina ferrea en su estilo de vida, donde incluso los caprichos están medidos. Lo que emerge es una filosofía de vida donde el control y la moderación son pilares.</p>
<p>&#8220;Gracias por recibirme en su casa&#8221;, comento. Su respuesta es un suspiro: &#8220;Lo que siento es el día que se ha quedado. Por la tarde ya no salgo. ¿A dónde voy yo? Antes, cuando vivía mi señora, salíamos a una pastelería del barrio, aunque ella iba en silla de ruedas. Pero ya no está. Hoy hace justo tres años. Mi único amigo, en Toledo, se murió hace un mes. Mi única hermana también murió hace un mes, con 95 años. Lo peor de ser tan viejo es que se te va retirando la gente a tu alrededor. Me he quedado solo&#8221;.</p>
<h2>La soledad y los lazos que persisten</h2>
<p>Ante la pregunta sobre cómo lleva la soledad, su respuesta es serena: &#8220;No la llevo mal, porque tengo gente alrededor. Tengo cuatro hijas que me llaman todos los días, y una de ellas me recoge cada día del gimnasio en coche, me trae a casa y come conmigo. Los fines de semana, para que Belsy libre, me voy con mi hija a su casa de la sierra. Por las mañanas, el gimnasio; por las tardes, las noticias en la tele y la lectura en la tableta. No puedo quejarme, soy un privilegiado&#8221;.</p>
<p>Analizando su respuesta, lo que destaca es cómo ha construido una red de apoyo familiar que mitiga el aislamiento. La pregunta clave aquí es: ¿puede este modelo de cuidado familiar ser replicable en una sociedad donde la longevidad aumenta, pero los lazos familiares a veces se debilitan?</p>
<p>Su afición por la lectura es notable: &#8220;Novelas, me leo una cada cuatro o cinco días&#8221;. Aunque admite: &#8220;Ahora no me acuerdo del título, ¿ves? Esto me pasa mucho, que busco una palabra y no la encuentro, sin embargo, la memoria retrospectiva la tengo intacta&#8221;.</p>
<h2>Memorias de un siglo</h2>
<p>Con 12 años al inicio de la Guerra Civil, recuerda ser &#8220;un crío algo cafre&#8221;. Vivía en la calle Almagro, en Madrid, cerca de una iglesia en obras donde las parejas se refugiaban al anochecer. &#8220;Nosotros les tirábamos piedras&#8221;, confiesa con una sonrisa nostálgica. Los bombardeos los vivió desde la distancia, pues su zona, llena de embajadas, fue respetada. Su padre, médico de ideología izquierdista, trabajaba en el Hospital Provincial. Durante la guerra, se improvisó un hospital de sangre en el frontón de Recoletos, dirigido por monjas. &#8220;Mi padre las salvó de algún lance. Cuando acabó la guerra, el obispo le protegió y solo pasó tres meses en la cárcel&#8221;. Al salir, recuperó su práctica médica, atendiendo a pacientes de la alta sociedad, recomendados por el obispo. Más tarde, José Luis estudió Fisioterapia en París y Londres, una especialidad entonces inexistente en España.</p>
<p>Lo que esto revela es cómo las redes de apoyo y la adaptabilidad fueron clave para sobrevivir en una época convulsa. Su historia personal refleja la resiliencia de una generación que vivió entre el caos y la reconstrucción.</p>
<p>&#8220;O sea, que habla inglés y francés&#8221;, comento. &#8220;Bueno, lo entiendo, ahora es que casi no sé ni hablar en español&#8221;, bromea. A su regreso, trabajó con su padre, heredando su clientela. Junto a otros socios, abrió una clínica en la calle Velázquez y, más tarde, otra en la calle Cartagena, donde trabajó hasta pasados los 80 años.</p>
<h2>Vida bajo el franquismo y más allá</h2>
<p>&#8220;La verdad es que yo viví muy bien, aunque sé que otros las pasaron canutas. No me he metido nunca en política&#8221;, afirma. Recuerda una anécdota: &#8220;Una vez hubo una votación a las Cortes franquistas en las que no fui a votar, por pura vagancia, y mi padre me riñó mucho. Ahora, cuando hay elecciones, voto a los populares&#8221;. Su tono es pragmático, sin amargura. &#8220;Desde los setenta tengo el DNI que no caduca&#8221;, añade entre risas.</p>
<p>Más allá de los hechos, lo que emerge es una actitud de distanciamiento político, centrada en lo práctico y lo personal. Esto plantea una reflexión: ¿cómo influye el contexto histórico en las decisiones individuales de quienes, como él, priorizaron la estabilidad sobre el activismo?</p>
<p>El 24 de marzo cumplirá 102 años. &#8220;Bueno, uno siempre se piensa que tiene cuerda para rato, pero no para tanto rato&#8221;, comenta con humildad. Ante la pregunta de cómo ha logrado esta longevidad, responde: &#8220;Siempre he llevado una vida muy sana. He comido lo justo, no he fumado y no he bebido más que alguna copa de vino. Y, sobre todo, he hecho siempre mucho ejercicio, y sigo haciéndolo&#8221;.</p>
<h2>El gimnasio como templo</h2>
<p>Su rutina actual es impecable: &#8220;Voy en taxi todos los días y estoy tres horas. Me paso media hora nadando, en plan reina de los mares, pero moviéndome. En el agua no me duele nada. Luego, ando en la cinta y hago ejercicios de fuerza, lo que puedo. Después me ducho y me viene a recoger mi hija en coche. Para mí, el gimnasio es sagrado. No lo dejo ningún día, salvo los fines de semana&#8221;. Su convicción es clara: &#8220;Estoy convencido de que, si no me moviera cada día, ya estaría muerto&#8221;.</p>
<p></p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><svg aria-hidden="true" class="icon_multimedia_ampliar | _pa a_m_i a_m_i-a _dn" viewbox="0 0 40 40"><use xlink:href="#svg-ampliar"/></svg></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true"><span>José Luis posa junto a la taquilla exclusiva que le dedicó su gimnasio hace unos años, como homenaje a su cliente más longevo.</span><span class="a_m_m">Bernardo Pérez</span></figcaption></figure>
</p>
<p>Desde una perspectiva analítica, su devoción por el ejercicio no es solo física, sino mental. El gimnasio se ha convertido en un ritual que le da estructura, propósito y conexión social. Esto sugiere que, para los centenarios como él, la actividad no es un hobby, sino una necesidad existencial.</p>
<p>Sobre su salud, aclara: &#8220;No me tomo ninguna pastilla. No tengo colesterol, ni hipertensión, ni triglicéridos, solo diabetes. Me pincho insulina desde hace cinco años&#8221;. Sin embargo, reconoce: &#8220;Tengo una estenosis del canal vertebral. Los discos de la espalda se me están juntando, por eso voy tan encorvado, y voy a peor. O sea, que me duele todo. En el sofá y en la cama, no, pero esto es así: si no me moviera, no podría moverme&#8221;. Recientemente, ha estrenado una silla eléctrica para salir solo a la calle, aunque por ahora se defiende con muletas.</p>
<p>En el gimnasio, su presencia es inspiradora: &#8220;Siempre he sido el más viejo. Los jóvenes dicen: &#8220;si José Luis puede, cómo no voy a poder yo&#8221;. Me tratan con mucho cariño&#8221;. Antes, conducía un Volvo que usaba solo para ir al gimnasio, pero le retiraron el carné a los noventa y tantos. &#8220;Sí pasé la revisión médica, pero me decían que igual no tenía tantos reflejos como antes, y yo mismo lo dejé estar&#8221;.</p>
<h2>Edadismo y aceptación</h2>
<p>Ante la pregunta sobre el edadismo, responde: &#8220;La verdad es que no lo he notado, a lo mejor porque he estado trabajando hasta pasados los 80, y luego me he dedicado solo a mi familia&#8221;. Lo que esto sugiere es que su integración social ha sido tan natural que el prejuicio por edad no ha tenido espacio en su vida.</p>
<p>&#8220;¿Qué es lo que más echa de menos?&#8221;, pregunto. &#8220;Los tiempos en que íbamos a la sierra con mi mujer a caminar, a esquiar, a pasar el día. Subíamos en el funicular, que luego pusieron la telesilla, y teníamos un grupo muy bueno de amigos. Ya no queda ninguno. Los han ido eliminando del partido, pero no por Messi, sino por la vida&#8221;.</p>
<p>Sobre el mayor invento que ha visto, señala su móvil: &#8220;Hay que ver, que cuando acabo el gimnasio, abro una aplicación que me puso mi hija y veo por dónde va con el coche para venir a recogerme, y encima gratis. Eso todavía me parece un milagro&#8221;.</p>
<h2>Reflexiones sobre la vida y la muerte</h2>
<p>&#8220;¿Tiene miedo a la muerte?&#8221;, le pregunto. &#8220;Miedo, no. La muerte es una cosa natural, un corte que te hace la vida, otro paso que tienes que dar. Pero, mire, yo no soy religioso, y me pesa, porque ahora que ya me va tocando irme al otro barrio, si creyera, pues tendría ese agarradero. Aun así, cuando le veo las orejas al lobo, rezo un Padrenuestro, por si acaso&#8221;.</p>
<p>Su satisfacción vital es palpable: &#8220;Cobro unos mil euros de pensión, pero tengo unos buenos ahorros y puedo pagar a quien me cuide en casa. Estoy muy satisfecho y tranquilo, quizá por eso no sufro por la soledad: es lo que me toca. He sido muy feliz, he tenido una buena vida&#8221;.</p>
<p>Lo que esto revela es una aceptación serena de la vejez, donde la gratitud por lo vivido supera el temor a lo desconocido. La pregunta clave ahora es: ¿cómo podemos, como sociedad, aprender de figuras como José Luis para envejecer con dignidad y propósito?</p>
<h2>UN SIGLO A LA ESPALDA</h2>
<p>La estenosis de canal, causada por el desgaste de los discos de la columna vertebral debido a la edad, es el achaque más molesto que padece José Luis Ortega (Madrid, 102 años el próximo 24 de marzo de 2026), junto a una diabetes controlada con insulina y unas cataratas ya operadas que le han dejado una vista envidiable. Testigo de un siglo de historia de España, estudió Fisioterapia en París y Londres cuando esta especialidad no existía en el país, y ejerció durante más de 50 años antes de retirarse siendo octogenario. Su secreto para la longevidad: alimentación sana, ejercicio físico y, por supuesto, los genes. Por si acaso, sigue dedicando tres horas al día al deporte.</p>
</p>
<h2>El ejercicio como ritual de resistencia existencial</h2>
<p>Más allá de la disciplina física, el gimnasio de José Luis Ortega se erige como un espacio de resistencia psicológica. Su rutina diaria no es solo un hábito, sino un acto de rebeldía contra el declive que la edad impone.</p>
<p>Lo que esto revela es que, para él, el movimiento no es un medio para mantenerse en forma, sino un fin en sí mismo: una forma de afirmarse en el presente. La piscina, la cinta o los ejercicios de fuerza son rituales que le permiten conservar no solo el cuerpo, sino también la identidad de alguien activo, útil y conectado con el mundo. Este enfoque sugiere que la longevidad no se mide solo en años, sino en la capacidad de mantener una estructura vital que dé sentido a cada día.</p>
<p>Su frase <em>“si no me moviera, ya estaría muerto”</em> va más allá de lo literal. Es una declaración de principios: el movimiento como sinónimo de vida, y la inactividad, como una forma de rendición. En un contexto donde la vejez suele asociarse a la pasividad, su caso demuestra que la actividad puede ser un antídoto contra la invisibilidad social.</p>
<h3>La paradoja de la dependencia y la autonomía</h3>
<p>José Luis depende de su cuidadora, de sus hijas y de su silla eléctrica, pero su autonomía mental es incuestionable. Esta dualidad plantea una reflexión: ¿hasta qué punto la verdadera independencia en la vejez no reside en la ausencia de ayuda, sino en la capacidad de decidir cómo y cuándo aceptarla?</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://elpais.com/salud-y-bienestar/2026-01-25/jose-luis-ortega-si-no-me-moviera-cada-dia-ya-estaria-muerto.html'>aquí</a></div>
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		<title>El mestizaje genético de Brasil, la clave oculta de la longevidad extrema</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel Castellano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Jan 2026 11:11:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Ancianos centenarios]]></category>
		<category><![CDATA[Biología molecular]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Centenarios]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Envejecimiento población]]></category>
		<category><![CDATA[Genes]]></category>
		<category><![CDATA[Genética]]></category>
		<category><![CDATA[Hábitos salud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Y si el secreto de vivir 120 años está en la mezcla? Mientras la esperanza</p>
<p>La entrada <a href="https://titulares360.com/la-ciencia-busca-las-claves-de-la-longevidad-humana-en-el-mestizaje-genetico-de-los-supercentenarios-brasilenos-ciencia/">El mestizaje genético de Brasil, la clave oculta de la longevidad extrema</a> se publicó primero en <a href="https://titulares360.com"></a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Y si el secreto de vivir 120 años está en la mezcla?</strong> Mientras la esperanza de vida en Japón, Italia o España ronda los 84 años, los supercentenarios como la española María Branyas superan los 117, desafiando enfermedades como el alzhéimer o el cáncer.</p>
<p>La ciencia ha centrado sus esfuerzos en poblaciones del primer mundo, genéticamente homogéneas y con acceso a sanidad avanzada. Pero ahora, Brasil —un país con menos recursos médicos, una población diversificada y un mestizaje genético único— emerge como un laboratorio natural para descifrar los misterios de la longevidad extrema. Y lo hace con un número sorprendente de centenarios y supercentenarios.</p>
<h2>Un estudio pionero en el sur global</h2>
<p>Investigadores del Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre de la Universidad de São Paulo han reunido ya 160 muestras de personas mayores de 100 años, incluyendo una veintena de supercentenarios (más de 110 años). Entre ellos, la monja Inah Canabarro, que fue la mujer más longeva del mundo con 116 años hasta su fallecimiento en la primavera pasada, y los dos hombres más ancianos del planeta, ambos con 112 años.</p>
<p>&#8220;Estamos reclutando activamente muestras biológicas en varias regiones de Brasil&#8221;, explica Mateus Vidigal, coautor del estudio. La cohorte crece —se espera superar los 200 centenarios a mediados de año— y ya se ha completado la secuenciación del genoma de un subgrupo. Los primeros hallazgos son reveladores: algunos supercentenarios brasileños, lúcidos e independientes en actividades básicas, sobrevivieron al covid-19 antes de las vacunas.</p>
<p></p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w"></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true"><span>Entre las estudiadas está una familia en la que la tía, a la derecha, tiene 110 años. Tres de sus sobrinas han superado los 100. En la imagen aparece la menor, que cumple 101 años este mes de enero. Las otras dos tienen 104 y 106 años.</span><span class="a_m_m">Imagen cedida por los investigadores.</span></figcaption></figure>
</p>
<p>Los análisis inmunológicos muestran niveles elevados de IgG y anticuerpos neutralizantes contra el SARS-CoV-2, junto con proteínas y metabolitos vinculados a una respuesta inmunitaria robusta. Pero lo más llamativo es su resiliencia biológica: sistemas de mantenimiento proteico preservados, como los de una persona joven, y una integridad fisiológica que desafía el envejecimiento convencional.</p>
<h2>El factor mestizo: ¿la ventaja evolutiva?</h2>
<p>A diferencia de los supercentenarios de Japón o Europa, los brasileños no siempre tienen acceso a dietas saludables o atención médica avanzada. &#8220;El hecho de que muchos alcancen edades extremas con mínima exposición a la medicina moderna sugiere que su longevidad no depende principalmente de factores externos&#8221;, subraya Vidigal. &#8220;Es probable que sea el resultado de componentes genéticos individuales&#8221;.</p>
<p>Y aquí entra en juego el mestizaje. Brasil es un crisol genético: población amerindia, portugueses, esclavos africanos, inmigrantes europeos y asiáticos —de hecho, alberga la mayor comunidad japonesa fuera de Japón—. &#8220;Nuestra pista preliminar más sólida es el alto nivel de mezcla genética&#8221;, señala Vidigal. &#8220;Este panorama único podría facilitar la convergencia de variantes protectoras de distintos orígenes evolutivos, mejorando la resiliencia biológica&#8221;.</p>
<p>Desde una perspectiva analítica, este hallazgo cuestiona el paradigma tradicional de la longevidad, centrado en poblaciones genéticamente homogéneas. Lo que esto revela es que la diversidad genética, lejos de ser un obstáculo, podría ser un catalizador para la supervivencia extrema. La pregunta clave ahora es: ¿estamos ante un modelo que redefine cómo entendemos el envejecimiento saludable?</p>
<h2>Una ventana a la longevidad global</h2>
<p>Manel Esteller, experto en epigenética y autor del estudio sobre María Branyas, destaca la importancia de ampliar la investigación más allá de las poblaciones tradicionales. &#8220;Hasta ahora, la mayoría de los estudios se han centrado en grupos genéticamente definidos, como norteuropeos o japoneses, pero esto nos hace perder variantes que podrían ser clave para el supercentenarismo&#8221;.</p>
<p>El investigador catalán ve en Brasil un escenario ideal: &#8220;Al combinar ADN de orígenes tan distintos, podrían surgir variantes que otorguen una ventaja en salud y longevidad, incluso llevando a personas de más de 120 años, algo que aún no hemos detectado de forma fidedigna en el planeta&#8221;.</p>
<p>Más allá de los hechos, lo que emerge es una paradoja fascinante: en un país con desafíos en registro civil y acceso a la medicina, la naturaleza ha encontrado una fórmula para la longevidad extrema. ¿Podría el mestizaje genético ser el elixir que la ciencia buscaba?</p>
</p>
<h2>La paradoja de la longevidad en contextos desiguales</h2>
<p>El caso brasileño desvela una contradicción fundamental: la longevidad extrema florece en un entorno donde los recursos médicos son limitados y las condiciones socioeconómicas distan de ser ideales. Esto obliga a replantear la relación entre acceso a la salud y supervivencia.</p>
<p>Desde una perspectiva analítica, el mestizaje genético no solo actúa como un escudo biológico, sino que expone las limitaciones de los modelos tradicionales. Si la ciencia ha priorizado poblaciones con sistemas sanitarios avanzados, el hallazgo en Brasil sugiere que la diversidad genética podría compensar —e incluso superar— las carencias estructurales. Lo que esto revela es que la resiliencia no depende exclusivamente de factores externos, sino de una combinación única de adaptaciones evolutivas.</p>
<p>La robustez inmunológica observada en estos supercentenarios, capaz de neutralizar patógenos como el SARS-CoV-2 sin intervención médica, refuerza la hipótesis de que su longevidad es el resultado de una ventaja intrínseca. Más allá de los hechos, lo que emerge es un escenario donde la genética actúa como un sistema de defensa autónomo, independiente de las condiciones ambientales.</p>
<h3>El futuro de la investigación: ¿hacia un modelo inclusivo?</h3>
<p>La pregunta clave ahora es si este enfoque obligará a la ciencia a descentralizar sus estudios, incorporando poblaciones diversas como la brasileña para desbloquear los secretos de la longevidad. El desafío no es solo biológico, sino metodológico: ¿estamos preparados para dejar atrás los sesgos geográficos que han dominado la investigación hasta ahora?</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://elpais.com/ciencia/2026-01-06/la-ciencia-busca-las-claves-de-la-longevidad-humana-en-el-mestizaje-genetico-de-los-supercentenarios-brasilenos.html'>aquí</a></div>
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