España despierta en el Mundial 2026 con un 4-0 contundente
La Roja borra las dudas con autoridad. España goleó 4-0 a Arabia Saudí en su segundo partido del Mundial 2026, demostrando una versión renovada y contundente.
La selección española, vigente campeona de Europa, respondió con creces a las críticas tras su empate inicial contra Cabo Verde. Con cambios tácticos y la incorporación de Lamine Yamal en el once titular, el equipo de Luis de la Fuente mostró una cara distinta: más vertical, más desbordante y, sobre todo, más efectiva.
Lamine Yamal y Pedri: la chispa que encendió el partido
La presencia de Lamine Yamal, el joven talentoso del Barcelona, fue clave desde el primer minuto. Su desborde por banda y su gol en el minuto 10 marcaron el tono de un partido en el que España dominó con claridad. Pedri, por su parte, actuó como el cerebro del equipo, dirigiendo el juego con precisión y visión.
El primer gol llegó tras una mala salida de balón de Arabia Saudí, donde Oyarzabal, con una asistencia milimétrica, permitió a Lamine rematar al segundo palo. Este tanto desató la confianza de un equipo que, hasta entonces, había mostrado nerviosismo.
Desde una perspectiva analítica, lo que este partido reveló fue la capacidad de España para adaptarse y corregir sus errores. Tras el empate sin goles ante Cabo Verde, la necesidad de sumar de tres en tres era imperiosa. La respuesta fue contundente: cuatro goles en la primera parte, con un doblete de Oyarzabal que certificó la superioridad española.
Un equipo que se gustó y rotó con inteligencia
Con el partido resuelto antes del descanso, España pudo permitirse el lujo de rotar. De la Fuente dio minutos a jugadores como Yeremy Pino, Ferran Torres y Nico Williams, todos ellos con el objetivo de sumar ritmo y minutos en un torneo donde la profundidad del banquillo es clave.
El cuarto gol, obra de Marc Cucurella, aunque finalmente anotado en propia puerta por Tambakti, redondeó una primera parte perfecta. Arabia Saudí, superada en todas las líneas, no encontró respuestas a la presión española, especialmente en los saques de esquina, donde el equipo asiático mostró sus carencias defensivas.
La pregunta clave ahora es si esta versión de España, más sólida y efectiva, podrá mantenerse en los partidos decisivos. El liderato del Grupo H ya es suyo, pero el verdadero examen llegará el próximo viernes ante Uruguay, un rival de mayor entidad.
Más allá de los hechos, lo que emerge es la confirmación de que España tiene los recursos para aspirar a lo más alto. La combinación de juventud y experiencia, junto con una mentalidad ganadora, son sus mayores activos en este Mundial.
¿Podrá La Roja mantener esta dinámica y llegar a la final del 19 de julio como una de las favoritas?
–RESULTADO: ESPAÑA, 4 – ARABIA SAUDÍ, 0. (3-0, al descanso).
ESPAÑA: Simón; Porro, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Olmo (Merino, min.61), Pedri (Fabián, min.71); Lamine Yamal (Pino, descanso), Alex Baena (Williams, min.61) y Oyarzabal (Ferran, descanso).
ARABIA SAUDÍ: Al-Owais; Abdulhamid, Tambakti, Al-Amri (Hejji, min.60), Ali Lajami, Al-Harbi; Al-Juwair (Al Hamdan, descanso), Al-Khaibari (Kanno, descanso), N. Al-Dawsari (Al Ghannam, min.90); S. Al-Dawsari y Al-Buraikan (Abu Al Shamat, min.60).
1 – 0, min.10, Lamine.
2 – 0, min.21, Oyarzabal.
3 – 0, min.24, Oyarzabal.
4 – 0, min.49, Tambakti (propia puerta).
–ÁRBITRO: Raphael Claus (BRA). Amonestó a S. Al Dawsari (min.30) y Kanno (min.60) en Arabia Saudí.
El impacto táctico de la renovación generacional
Más allá del resultado, lo que este partido desvela es la capacidad de España para reinventarse en tiempo récord. La incorporación de Lamine Yamal no fue solo un cambio de nombres, sino una declaración de intenciones: velocidad, desequilibrio y audacia como pilares del nuevo estilo.
La verticalidad que aportó el joven extremo, combinada con la visión de Pedri, transformó un equipo que, en el primer partido, había pecado de previsibilidad. Lo que esto revela es que De la Fuente ha encontrado el equilibrio entre la experiencia de jugadores como Rodri o Laporte y el ímpetu de una generación que no teme asumir riesgos. La pregunta subyacente es si esta fórmula podrá sostenerse ante defensas más organizadas, donde el espacio será un lujo.
La rotación inteligente en la segunda parte, con la entrada de Pino, Williams o Ferran, subraya otra virtud: la profundidad del banquillo no es un recurso, sino una necesidad en un torneo de alta exigencia física. Arabia Saudí, superada en todas las líneas, expuso las carencias de un bloque que no supo adaptarse a la intensidad española, especialmente en las transiciones.
El examen pendiente
El verdadero test llegará ante Uruguay, un rival que no perdonará los errores tácticos ni la falta de precisión. La solidez mostrada contra Arabia Saudí es un avance, pero la consistencia en partidos de mayor presión definirá si esta España puede aspirar a repetir la hazaña de 2010.
