Doble homicidio en Barranquilla: sicario ataca a bala en barrio Me Quejo
Un crimen sin explicación. Dos jóvenes, de 18 y 29 años, fueron asesinados a tiros por un sujeto que llegó caminando a su encuentro en un sector conocido por su alta inseguridad.
Eleus Stevan Torres Calvo, de 18 años, y Alexis Rafael Escalante Aragón, de 29, perdieron la vida la noche del sábado 6 de junio en el barrio Me Quejo de Barranquilla, específicamente en la intersección de la carrera 21B con calle 81, zona conocida como Loma Roja. Según testimonios de familiares recabados por las autoridades, ambos se encontraban en vía pública cuando fueron abordados por un individuo que, sin mediar palabra, abrió fuego contra ellos de manera indiscriminada.
El agresor, descrito como un presunto sicario, huyó del lugar tras dejar a las víctimas con heridas mortales. Vecinos y allegados intentaron auxiliarlos y los trasladaron de emergencia al Camino del barrio La Manga, donde médicos confirmaron su deceso por los impactos de bala recibidos. El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses se hizo cargo de los cuerpos para los procedimientos de ley.
El sector de Loma Roja, donde ocurrió el hecho, ha sido señalado reiteradamente por los habitantes del barrio Me Quejo como un punto crítico de inseguridad. Robos, atracos y otros delitos son frecuentes en la zona, según reportes comunitarios. Sin embargo, hasta el momento, las autoridades no han establecido un móvil claro ni una hipótesis sólida que explique este doble homicidio.
Investigación en curso y silencio oficial
La Fiscalía General de la Nación y la Policía Metropolitana de Barranquilla analizan las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en el sector para intentar identificar al autor material de los disparos. Aunque el modus operandi sugiere un ajuste de cuentas —típico en zonas con presencia de grupos armados ilegales—, las autoridades no han confirmado si las víctimas tenían antecedentes penales o vínculos con organizaciones criminales.
Barranquilla, capital del departamento del Atlántico, ha registrado en los últimos años un incremento en los índices de violencia, especialmente en barrios periféricos donde la disputa por territorios entre bandas delincuenciales es recurrente. Sin embargo, este caso destaca por la aparente falta de patrón: un ataque a pie, sin testigos que reconozcan al agresor y sin un móvil inmediato.
Mientras las familias de Eleus y Alexis exigen justicia, la pregunta sigue en el aire: ¿fue un crimen por encargo, un error de objetivo o un acto de violencia aleatoria en una ciudad donde la impunidad ronda el 60% en casos de homicidio?
El patrón de violencia en Barranquilla: datos que explican el contexto
El doble homicidio en el barrio Me Quejo no es un hecho aislado, sino un reflejo de la escalada de violencia que vive Barranquilla desde 2020. La ciudad, que históricamente ha sido un epicentro del conflicto urbano en Colombia, registró en 2023 una tasa de 24 homicidios por cada 100.000 habitantes, según el Observatorio de Seguridad Ciudadana, casi el doble del promedio nacional (13,5).
El barrio Me Quejo, ubicado en la Localidad Metropolitana, forma parte de los 10 sectores más violentos de la ciudad, junto a zonas como La Chinita o El Bosque. Un informe de la Defensoría del Pueblo en 2022 señalaba que el 78% de los homicidios en estos barrios estaban vinculados a disputas entre bandas criminales por el control de microtráfico, extorsión y robos. Sin embargo, lo llamativo de este caso es la ausencia de un patrón claro: ni las víctimas ni el modus operandi encajan con los crímenes típicos de ajuste de cuentas, que suelen ejecutarse con armas de mayor calibre y en horarios nocturnos cerrados.
Otro factor clave es la impunidad estructural. Según la Fiscalía General, en Barranquilla solo el 35% de los homicidios entre 2021 y 2023 llegaron a sentencia condenatoria, una cifra que contrasta con el 42% nacional. Esto se debe, en parte, a la falta de testigos —el 60% de los casos no supera la etapa de indagación preliminar por falta de pruebas— y a la infiltración de grupos armados en comunidades, donde el miedo al represalias silencia a los posibles declarantes.
- 2020-2021: Aumento del 40% en homicidios en barrios periféricos, vinculado a la fragmentación de bandas tras la captura de líderes históricos como ‘El Kiko’, jefe de Los Costeños.
- 2022: La Policía desarticuló 12 estructuras criminales en la ciudad, pero su atomización generó guerras por territorios, especialmente en zonas como Me Quejo.
- 2023: El 55% de las víctimas de homicidios en Barranquilla eran menores de 30 años, perfil que coincide con el de Eleus y Alexis.
¿Hacia dónde apunta la investigación?
El silencio oficial sobre el móvil sugiere dos escenarios posibles: o las autoridades ocultan información para no entorpecer la investigación, o realmente no hay pistas sólidas. Lo cierto es que, en una ciudad donde el 80% de los sicariatos son por encargo (datos de la SIJIN en 2023), la falta de un patrón reconocible en este caso lo convierte en un outlier inquietante. Si no era un ajuste de cuentas, ¿fue un crimen oportunista, un error de objetivo o el inicio de una nueva ola de violencia con tácticas distintas? La respuesta podría redefinir el mapa del crimen en Barranquilla.
