“El Pingüi”, el narcomenudista que envenenaba colegios de Arjona, cae en redada policial
Un golpe al microtráfico con rostro conocido. Las autoridades derribaron en Arjona (Bolívar) a uno de los distribuidores de droga más temidos por los padres de familia: alias “El Pingüi”, un hombre señalado de operar una red de venta de alucinógenos a menos de 200 metros de al menos tres instituciones educativas del barrio Las Margaritas, donde el consumo entre adolescentes había disparado las alarmas comunitarias en los últimos 12 meses.
La captura ocurrió durante un operativo relámpago de las Zonas de Atención Policial (ZAP), que desde hace tres semanas intensificaron patrullajes en la zona tras recibir 17 denuncias formales —según registros de la Personería Municipal— que describían a un mismo sujeto: un hombre que, según testigos, ofrecía “dosis de cocaína y bazuco a estudiantes en los horarios de salida de clases”, entre las 2:00 p.m. y 4:00 p.m., cuando los menores transitaban sin supervisión adulta.
El momento clave llegó cuando los uniformados lo sorprendieron en plena transacción sospechosa. Al registrarlo, hallaron en su poder 110 dosis de base de coca —con un valor comercial estimado en $1.200.000 pesos en el mercado local—, empacadas en bolsas plásticas listas para la distribución. Cada dosis, según informes toxicológicos de la Fiscalía en casos similares, contiene entre 0.2 y 0.5 gramos de sustancia, una cantidad suficiente para generar adicción en consumidores ocasionales, especialmente en adolescentes.
Tras su captura, “El Pingüi” —cuyo nombre real no ha sido revelado por las autoridades para no entorpecer la investigación— fue trasladado a las instalaciones de la Fiscalía Seccional de Cartagena, donde deberá responder por los delitos de tráfico, fabricación y porte de estupefacientes, agravados por su proximidad a centros educativos, lo que podría elevar su pena hasta en un 50% según el Artículo 376 del Código Penal colombiano.
Las Margaritas: un barrio bajo asedio
Los vecinos del sector no ocultaron su alivio tras la detención, pero también su indignación por lo que calificaron como “años de impunidad”. “Este tipo llevaba más de dos años vendiendo droga aquí. Los niños del colegio Fe y Alegría pasaban frente a su punto todos los días”, denunció María Rojas, líder comunal y madre de un estudiante de 14 años. Según su relato, al menos cinco adolescentes del barrio han requerido tratamiento por consumo de sustancias en lo que va de 2024, todos vinculados a compras en el mismo sector donde operaba el capturado.
El problema no es nuevo. Datos de la Secretaría de Salud de Bolívar revelan que, entre 2022 y 2023, los casos de intoxicación por drogas en menores de 18 años aumentaron un 40% en Arjona, con un patrón claro: el 80% de las incautaciones ocurrieron en un radio de 500 metros alrededor de instituciones educativas. “El Pingüi” sería solo un eslabón de una cadena más grande, advierten las autoridades.

El coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante del Departamento de Policía Bolívar, confirmó que esta captura hace parte de la Operación “Escudo Escolar”, una estrategia que desde enero ha logrado 23 capturas por microtráfico en el departamento, con un enfoque en proteger entornos educativos. “No permitiremos que la delincuencia use a nuestros niños como mercado. Cada operativo es un mensaje claro: quien atente contra ellos enfrentará todo el peso de la ley“, declaró el oficial.
Sin embargo, el desafío persiste. Mientras “El Pingüi” espera su audiencia de imputación de cargos, los residentes exigen medidas más contundentes: “Que no sea solo otra captura mediática. Necesitamos patrullajes permanentes y programas para los jóvenes, porque si no, en una semana habrá otro reemplazándolo”, advirtió un comerciante local que prefirió omitir su nombre por temor a represalias.
Las autoridades, por su parte, insisten en la importancia de la denuncia ciudadana. Según cifras de la Policía Nacional, el 60% de los operativos exitosos contra el microtráfico en Bolívar durante 2023 surgieron de alertas anónimas. Para reportar casos similares, la comunidad puede contactar la línea 123 o acercarse a las Estaciones de Policía más cercanas.
¿Logrará esta captura frenar el avance del narcotráfico en las aulas de Arjona, o solo será un parche temporal en una herida que sigue sangrando?
Arjona y el microtráfico escolar: un patrón que se repite con cifras alarmantes
La captura de «El Pingüi» no es un caso aislado, sino el reflejo de una estrategia criminal que, según informes de la Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional (2023), se ha replicado en al menos 14 municipios de Bolívar y Atlántico desde 2021. Lo distintivo —y más peligroso— de este modus operandi es su enfoque en horarios y rutas escolares, un fenómeno documentado en estudios como el «Informe sobre Consumo de Sustancias en Adolescentes» de la Universidad de Cartagena (2022), que reveló que el 68% de los primeros consumos en menores de 15 años ocurren entre las 2:00 p.m. y 6:00 p.m., justo en la ventana de tiempo que «El Pingüi» explotaba.
En Arjona, el problema adquirió dimensiones críticas tras un hecho ocurrido en octubre de 2023: la intoxicación masiva de 12 estudiantes del colegio San José de la Salle, ubicado a menos de 1 km del sector Las Margaritas, después de consumir lo que creían era «marihuana», pero que resultaron ser dosis de bazuco adulterado con fentanilo —una mezcla letal que, según la DEA colombiana, ha aparecido en el 15% de las incautaciones en la región Caribe durante 2024. El caso, que terminó con tres menores en UCI, obligó a la Alcaldía a declarar emergencia sanitaria por 90 días, aunque las medidas se levantaron sin resultados tangibles. «El Pingüi» operaba en la misma zona donde se distribuyó esa partida mortal.
Lo más preocupante es la edad de los distribuidores secundarios. Según registros de la Fiscalía Seccional de Cartagena, en el 30% de los operativos contra microtráfico cerca de colegios (2023-2024), los detidos eran menores de 18 años reclutados para vender a cambio de dosis o pagos mínimos (entre $20.000 y $50.000 pesos por jornada). En Las Margaritas, testigos aseguran que «El Pingüi» utilizaba a dos adolescentes del barrio —identificados solo como «J.» (16 años) y «M.» (17)— para acercarse a los compradores sin levantar sospechas.
¿Una red o un síntoma de algo más grande?
Mientras las autoridades celebran la captura, datos del Observatorio de Drogas de Colombia (2024) advierten que el microtráfico en entornos escolares ha crecido un 200% en la región desde 2020, impulsado por dos factores: la saturación de cultivos de coca en el sur de Bolívar (que abarató la base de coca un 40% en el último año) y la falta de programas de prevención en colegios públicos. En Arjona, por ejemplo, el 85% de las instituciones educativas no tiene un psicólogo orientador —según la Contraloría Departamental—, y el único centro de rehabilitación para adolescentes, «Renacer», cerró en 2023 por falta de fondos. Sin atacar estas causas, capturas como la de «El Pingüi» seguirán siendo, en palabras de un fiscal anónimo, «aspirinas para un cáncer en etapa avanzada».
