Florentino Pérez en mitin electoral rodeado de leyendas como Ronaldo Nazário, con carteles de '15 Champions' al fondo y socios ovacionando

Florentino Pérez arremete contra Riquelme y la «herencia de Calderón» en su arranque electoral

El Madrid se divide entre dos visiones. Florentino Pérez lanzó su candidatura a la reelección con un discurso de trinchera: acusaciones directas a Enrique Riquelme, advertencias sobre el “peligro” de repetir la era Calderón y una defensa a ultranza de su modelo de gestión, que incluye desde la Champions número 15 hasta el Bernabéu del futuro. Pero detrás de los aplausos y las leyendas del club que lo arropaban, quedó al descubierto una batalla por el alma del Real Madrid: ¿un proyecto de continuidad o un intento de “servirse” del club, como denunció el aún presidente?

Horas después de que Riquelme presentara su programa, Pérez respondió con un acto masivo en el hotel Meliá Castilla, donde cientos de socios coreaban su nombre. No llegó solo: lo acompañaron figuras como Ronaldo Nazário, Roberto Carlos, Pirri (presidente de honor) y Santiago Solari, director deportivo. Un símbolo de unidad que contrastó con sus palabras: “No vienen a servir al Real Madrid, vienen a servirse del Real Madrid“, disparó contra sus rivales, vinculándolos a la “etapa más siniestra” del club, la de Ramón Calderón (2006-2009), marcada por escándalos electorales y una salida forzosa.

“La sombra de Calderón”: el fantasma que Pérez usa como arma electoral

El presidente no dudó en revivir los fantasmas del pasado para atacar a Riquelme. “Son los mismos que robaron la soberanía de los socios en una Asamblea que todos quisiéramos borrar”, recordó, refiriéndose a las acusaciones de votos irregulares en 2009, cuando Calderón dimitió tras destaparse que su Junta Directiva había incorporado a no socios para inclinar las elecciones. “Ahora se presentan los hijos, los cuñados e, incluso, los mismos directivos”, advirtió Pérez, quien vinculó a Riquelme con ese círculo: “¿Alguien con un crédito al 54% de interés puede gestionar el Real Madrid?“, cuestionó, en alusión a los problemas financieros del candidato rival.

Florentino Pérez arremete contra Riquelme y la «herencia de Calderón» en su arranque electoral

El acto contó con un detalle simbólico: el personal vistió camisetas con las 7 Champions ganadas bajo su mandato (2000-2006 y 2009-actualidad), un récord que ningún otro presidente madridista iguala. Pero Pérez fue más allá: “El Madrid no es de nadie, es de sus socios“, declaró, presentando su modelo de “propiedad real” para los socios como antídoto a lo que llamó “privatización encubierta” de sus oponentes. “Queremos que sean titulares jurídicos y económicos del patrimonio del club”, explicó, en un guiño a la tradición mutualista que choca con su propia gestión, criticada por algunos por su enfoque empresarial.

Tecnología, Negreira y el “Bernabéu infinito”: las promesas de campaña

Pérez desgranó tres ejes para su posible nuevo mandato:

  • El “Bernabéu infinito”: En alianza con Apple, promete convertir el estadio en un “ecosistema tecnológico” único, con realidad aumentada y experiencias digitales. “El futuro no se improvisa“, sentenció, recordando que la reforma actual (presupuestada en 800 millones de euros) ya ha situado al coliseo blanco como el más avanzado de Europa.
  • El “gran club social”: Anunció la adquisición de un terreno cuatro veces más grande que el espacio restante en la Ciudad Real Madrid para crear un centro de ocio y servicios exclusivo para socios. “Será tan espectacular como el Bernabéu”, aseguró, aunque sin detalles concretos.
  • Guerra total contra el caso Negreira: “No pararé hasta que se depuren responsabilidades“, prometió, acusando a LaLiga de “despilfarro” y a los árbitros de mantener un “sistema clientelar”. El Madrid es el único club personado en el juicio, un movimiento que le ha granjeado apoyo entre la afición pero también críticas por su beligerancia.

Florentino Pérez arremete contra Riquelme y la «herencia de Calderón» en su arranque electoral

La mención a José Mourinho brilló por su ausencia. Aunque su nombre resonaba como posible entrenador para 2026/27, Pérez eludió el tema: “Estamos trabajando con fuerza e ilusión para tener un equipo que cumpla nuestros sueños”, se limitó a decir, en un cálculo político: anunciar al portugués ahora podría interpretarse como un gesto de debilidad, como si necesitara un “asalariado” para sumar votos.

El dilema de los socios: estabilidad vs. cambio

Pérez justificó las elecciones anticipadas como respuesta a una “campaña de desestabilización” en su contra. “Los socios tenéis derecho a decidir”, declaró, aunque omitió que su propia gestión ha sido cuestionada por sectores críticos, como la Asociación de Socios del Madrid, que denuncia opacidad en cuentas como las del fichaje de Jude Bellingham (103 millones de euros) o los 200 millones anuales en salarios de la plantilla.

Florentino Pérez arremete contra Riquelme y la «herencia de Calderón» en su arranque electoral

Su discurso, sin embargo, caló entre los presentes. Ronaldo Nazário lo respaldó públicamente: “Presi, eres el mejor y siempre lo serás. Los socios te lo agradecemos”, dijo el brasileño, cuya presencia —junto a la de Roberto Carlos— refuerza el relato de Pérez como garante de la leyenda merengue. Pero el reto es mayor: convencer a los 90.000 socios con derecho a voto de que su modelo, aunque exitoso en lo deportivo, no ha derivado en una concentración de poder que ahoga las disidencias.

La pregunta que planea es si el Madrid necesita más de lo mismo —15 Champions, un estadio de vanguardia y récords económicos— o un cambio de rumbo que priorice la democracia interna. Riquelme, exdirectivo bajo Calderón, representa esa alternativa, aunque su vinculación con el pasado más oscuro del club sea el talón de Aquiles que Pérez explotará sin piedad.

El acto cerró con una promesa: “Juntos nos queda mucha historia por hacer“. Pero la historia reciente del Madrid enseña que, tras cada era dorada, llega un momento de cuentas. Florentino Pérez lo sabe. Por eso su candidatura no es solo un proyecto deportivo, sino un plebiscito sobre su legado: ¿fue un salvador o un gestor que convirtió al club en una máquina de ganar… y de generar controversias?

Para profundizar:

  • El caso Negreira: cómo el pago a árbitros divide al fútbol español
  • La reforma del Bernabéu: cifras y polémicas de la obra del siglo
  • Ramón Calderón: el presidente que marcó el antes y después de la democracia madridista
  • Florentino Pérez y el modelo económico del Madrid: ¿éxito o riesgo?
  • Enrique Riquelme: ¿quién es el candidato que desafía al poder establecido?

Ramón Calderón (2006-2009): el legado tóxico que persigue al Madrid y a Riquelme

Florentino Pérez no mencionó a Calderón por casualidad. La etapa de Ramón Calderón (2006-2009) sigue siendo la mancha más oscura en la historia reciente del club, y su sombra alarga hasta la actual campaña electoral. No solo por los votos irregulares de 2009 —que llevaron a su dimisión tras descubrirse que 1.200 no socios habían votado en una Asamblea clave—, sino por un patrón de gestión que aún divide a la afición: deuda récord, fichajes polémicos y una salida forzosa que dejó al Madrid al borde del colapso institucional.

Calderón llegó al poder en 2006 con promesas de “democracia y transparencia”, pero su mandato se saldó con un aumento del 40% en la deuda del club (pasó de €270M a €377M en solo tres años), según los informes auditados de la época. Su estrategia de fichajes, basada en préstamos bancarios a corto plazo, llevó a contratos como el de Robinho (€38M en 2008), cuya venta al Manchester City un año después dejó pérdidas millonarias. Pero el escándalo definitivo fue el “caso de las actas falsificadas”: en 2009, se demostró que su Junta había alterado documentos para incluir votos de personas sin derecho, un fraude que anuló las elecciones y precipitó su caída. Pérez lo recordó ayer: “Fueron los mismos que robaron la soberanía de los socios”. No es retórica: 14 directivos de aquella época, incluyendo a Calderón, fueron inhabilitados por la justicia.

El vínculo de Enrique Riquelme con ese período es el talón de Aquiles de su candidatura. Riquelme fue vicepresidente económico bajo Calderón (2006-2009) y firmó, junto a otros directivos, los préstamos con intereses abusivos que ahogaron las cuentas del club. Según documentos judiciales, uno de esos créditos —contratado con Banco Espirito Santo— alcanzó un 54% de interés anual, cifra que Pérez citó ayer para cuestionar su solvencia. Además, Riquelme fue imputado en 2010 (aunque finalmente absuelto) por su papel en la venta irregular de terrenos de la Ciudad Deportiva, un negocio que reportó €480M al club pero bajo sospechas de conflicto de intereses.

La pregunta clave es si los socios están dispuestos a perdonar ese pasado. En 2009, la afición votó masivamente por Pérez como antídoto a Calderón. Hoy, Riquelme representa, para muchos, el riesgo de repetir errores: su programa incluye propuestas como reducir la deuda con “financiación innovadora” (término que evita mencionar nuevos préstamos) y revisar los contratos con patrocinadores, algo que recuerdan a los acuerdos opacos de la era Calderón, como el polémico patrocinio con bwin (2007), que generó pérdidas de €12M anuales.

¿Un fantasma o un espejo? Lo que está en juego el 14 de julio

Pérez ha convertido a Calderón en el chivo expiatorio perfecto, pero su propia gestión no está exenta de sombras: desde los €200M anuales en salarios (el doble que en 2009) hasta los €103M por Bellingham, pagados con un préstamo de J.P. Morgan a 5 años. La diferencia es que, esta vez, los números deportivos —15 Champions, 5 Ligas en 12 años— le blindan. Riquelme, en cambio, carga con el lastre de un pasado que el madridismo no ha olvidado ni perdonado. El 14 de julio, los socios no solo elegirán un presidente, sino si quieren enterrar definitivamente la era Calderón… o riesgo revivirla.

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