Policías en patrulla por carretera de Cúcuta tras ataque con explosivos y fusiles atribuido al ELN

Emboscada en Cúcuta: 3 policías heridos en ataque con fusil y explosivos

La violencia no da tregua en Norte de Santander. Una patrulla de Carreteras de la Policía fue atacada con explosivos y ráfagas de fusil en la vía Cúcuta-Pamplona, dejando tres uniformados heridos. El hecho, ocurrido este martes 26 de mayo cerca del peaje Pamplonita, reaviva la alerta por la presencia de grupos armados en la zona.

Los agentes agredidos fueron identificados como la patrullera Karen Licet Estrada, el subintendente Edwin Guerrero Duarte y el intendente jefe Johan Fernando Vázquez Lastro, quienes presentaron heridas en distintas partes del cuerpo. Testigos reportaron que la comunidad los auxilió de inmediato antes de su traslado a centros médicos. Hasta el momento, no se ha confirmado la gravedad de sus lesiones.

Aunque las autoridades aún no han determinado la autoría del ataque, las sospechas apuntan al Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo armado que opera en la región y que, en los últimos meses, ha intensificado sus acciones contra la Fuerza Pública. Este modus operandi —emboscadas con explosivos y armas de largo alcance— coincide con tácticas previamente registradas en la zona, donde la insurgencia busca desestabilizar la presencia institucional.

El Catatumbo: epicentro de una guerra silenciosa

El ataque de este martes no es un hecho aislado. Solo dos días antes, en la zona rural de Tibú (también en Norte de Santander), un dron cargado de explosivos impactó contra un batallón del Ejército, cobrando la vida del soldado Aldair Bermúdez, de 22 años y natural de Bolívar, y dejando otros siete uniformados heridos. Los heridos fueron evacuados en aeronaves hacia Cúcuta, donde reciben atención médica.

El Ejército Nacional calificó el hecho como un “acto cobarde” y reafirmó su compromiso con la protección de las comunidades, pese a la amenaza constante de las bandas insurgentes. Sin embargo, el uso de drones con explosivos —una táctica cada vez más recurrente— marca un escalón en la sofisticación de los ataques. En los últimos cinco días, tres soldados han muerto en Colombia por este método, lo que evidencia una estrategia deliberada para vulnerar la seguridad en zonas de operación militar.

Emboscada en Cúcuta: 3 policías heridos en ataque con fusil y explosivos
El ataque se registró en el sector de Barco La Silla, zona rural del municipio de Tibú, Norte de Santander.
Foto: suministrada.

Norte de Santander es uno de los departamentos más afectados por la violencia del ELN, que ha extendido su radio de acción desde el Catatumbo hasta corredores viales estratégicos. Según informes de inteligencia, el grupo busca controlar rutas de narcotráfico y contrabando, mientras incrementa la presión sobre las fuerzas del Estado. La emboscada de este martes, en una vía de alto tránsito, podría responder a este patrón: intimidar a la población y debilitar la presencia policial.

Mientras las autoridades investigan, queda una pregunta sin respuesta: ¿hasta cuándo la región soportará este ciclo de violencia sin una estrategia contundente que blindé a sus habitantes y a quienes los protegen?

El ELN y su escalada táctica: de las minas antipersona a los drones explosivos

El ataque del 26 de mayo en la vía Cúcuta-Pamplona no solo repite el patrón de emboscadas del ELN, sino que confirma una evolución en sus métodos. Desde 2022, este grupo ha pasado de usar minas antipersona (con 145 víctimas en ese año, según el Observatorio de Minas Antipersona) a incorporar drones cargados con explosivos, una táctica que ya ha dejado 12 militares muertos en lo que va de 2024. El caso más reciente antes del de Tibú ocurrió el 18 de mayo en Arauca, donde un dron impactó un puesto de control, hiriendo a cuatro soldados.

La sofisticación no es casual: el ELN ha recibido entrenamiento en guerra electrónica de disidentes de las FARC y, según informes de la Fiscalía General, ha importado componentes desde Venezuela para ensamblar estos dispositivos. En 2023, las autoridades incautaron 17 drones listos para ser armados en operativos en Norte de Santander. La ruta Cúcuta-Pamplona, epicentro del ataque actual, es estratégica: por allí transitan el 60% de los envíos de contrabando que financian al grupo, según datos de la DIAN.

El modus operandi también incluye ataques coordinados. En marzo de 2023, el ELN ejecutó una emboscada similar en la misma vía, usando explosivos y fusiles, que dejó dos policías muertos. La repetición de escenarios sugiere un patrón de inteligencia previa: el grupo estudia los horarios de patrullaje (entre 6:00 a.m. y 8:00 a.m., según registros de la Policía) para maximizar el impacto.

¿Qué sigue? La respuesta del Estado bajo la lupa

El gobierno de Petro enfrenta un dilema: mientras negocia con el ELN en la mesa de diálogos de Caracas, la ofensiva militar del grupo no cesa. La pregunta ahora es si las Fuerzas Armadas ajustarán su doctrina para contrarrestar los drones —con sistemas de guerra electrónica como los usados en Ucrania— o si la estrategia seguirá siendo reactiva. En juego está no solo la seguridad de los uniformados, sino el control de una región donde el ELN ya cobra “vacunas” a transportadores y comerciantes, según denunció la Andi en abril de 2024.

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